Jueves 21 de noviembre
¡Hola! ¡Muy buen jueves! Ayer quedamos cuando Jesús salía hacia el camino y le salió al encuentro el hombre rico. Nos podemos quedar con la enseñanza de ayer que es muy difícil dejar obrar a Dios en nuestra vida si nuestro tesoro son las cosas materiales y no las espirituales. Puede surgir entonces la pregunta: ¿alguna persona rica, puede aceptar a Jesús e ir al cielo?
Luego de ese momento tomó el camino y llegó a Jericó, y empezó a caminar por la ciudad. En Jericó vivía un hombre muy rico, que era jefe de los publicanos. ¿Te acordás que eran los publicanos? Eran los que recaudaban impuestos. Ellos eran muy rechazados por todos por muchos motivos. Un motivo era que iban presionando a los judíos para que paguen los impuestos destinados al imperio romano, y tenían autoridad para poder meter preso a quien no pagaba, aunque ellos también eran judíos.
Lo segundo era que cobraban impuestos de más, y se quedaban con esa parte sobrante, y por eso ellos eran ricos; imaginate los que eran los jefes.
Ese hombre rico se llamaba Zaqueo. Él quería ver a Jesús, ya que había escuchado mucho hablar de él, pero había un gran problema para él: mucha gente seguía a Jesús y él era muy bajo de estatura.
Entonces se le ocurrió correr adelante de Jesús y subirse a un árbol con muchas ramas para poder ver a Jesús desde arriba y que nadie lo pusiese ver a él.
Cuando Jesús llegó a ese árbol, miró hacia arriba y lo vio y le dijo: Zaqueo, apúrate, baja del árbol ahora mismo, porque es necesario que yo vaya a tu casa. Entonces Zaqueo descendió del árbol rápidamente y recibió a Jesús en su casa con mucha alegría.
Cada vez que leo esta historia me llena el corazón pensar como Jesús sabe, aun en medio de una multitud, cuales son las personas que lo buscan de verdad. Muchos lo buscaban para que los sanara. Otros porque habían escuchado que daban de comer abundantemente. Pero Zaqueo quería saber algo más de Jesús, quería descubrir quien era verdaderamente.
Era un hombre sin necesidades económicas, pero seguramente había necesidades en su corazón que las riquezas no llenaban. Toda la gente que rodeaba a Jesús tenía necesidades, pero pocos eran los que querían ver realmente quien era Jesús. Zaqueo era uno de ellos, y se esforzó por lograrlo, y Jesús como sabía que lo buscaba se presentó delante de él.
Cada uno de nosotros tenemos necesidades, lo queramos reconocer o no. En especial espirituales. Muchos, ahora mismo, no les interesa mucho escuchar de Jesús, pero otros, posiblemente, saben que en Jesús pueden encontrar algo muy importante para sus vidas. Jesús no es una religión. Es el Dios que nos creó. Es quien conoce nuestras necesidades. Él sabía que la mayor de ellas era el problema de la muerte, y la muerte eterna, que merecemos por nuestros pecados. Por eso vino a cargar sobre sí todos tus pecados y los míos.
Él mismo se presenta a todos los que lo buscan de corazón, no solo para pedirle cosas materiales, sino para conocer como es él. Es formidable conocer a Jesús. En sexto, en filosofía, hemos visto que conocer no es simplemente una creencia, sino es tener evidencias de que algo es. Cuando querés conocer a Jesús, el siempre te va a dar la oportunidad de hacerlo, y ver las evidencias que él es Dios, y el Salvador del mundo. Vas a comprobar en tu vida y en especial en tu alma, el amor y perdón de Jesús.
Te invito a que hoy busques de corazón a Jesús, y compruebes como es él.
Oración:
Querido Padre Dios, gracias porque Jesús ha venido al mundo a salvarme y a darme la oportunidad de encontrarme con él. Gracias porque muchos ya hemos experimentado su amor y perdón, y podemos cada día conocerle más. Te sigo pidiendo por mis compañeros, familiares y amigos, que aun no conocen a Jesús, para que puedan creer en Jesús como su Salvador personal y conozcan lo maravilloso que eres vos y tu Hijo Jesús. En el nombre del Señor Jesús, Amén.