Jueves 28 de noviembre
¡Hola! ¡Muy buen jueves! Ayer estuvimos viendo como Jesús se preparó para entrar a Jerusalén, y fue recibido por una multitud como el Mesías. El problema que la mayoría creía que venía a derrotar el poder político de los romanos, pues no entendieron que el Mesías primero tenía que venir a libertar espiritualmente, y un día vendrá a libertar políticamente y será el Rey de toda la tierra.
Eso fue el día domingo de esa semana.
El día lunes enseñó muchas cosas y fue al templo. Allí se encontró con todos los que hacían negocios con las ofrendas que se sacrificaban en el templo. Entonces echó a todos los que vendían, comercializaban y ganaban dinero cambiando monedas. Habían convertido la adoración a Dios en un negocio.
Al principio de la historia del ministerio de Jesús, 3 años y medio antes, Jesús había hecho lo mismo. Es interesante poder entender que Jesús limpió el templo al principio de su ministerio y al final. Mostró la importancia de mantener limpia, sin contaminación, la casa de Dios.
La Biblia nos enseña que cualquier persona que acepta a Jesús como su Salvador es templo del Espíritu Santo de Dios. Es decir, que nuestro cuerpo es casa del Espíritu Santo. Jesús perdonó todos nuestros pecados y nos limpió. Pero cuando van pasando los días vamos contaminando nuestras vidas con varias cosas.
Socialmente estamos rodeados de tantas cosas malas que nos acostumbramos a convivir con ellas y no nos damos cuenta cuando no solo no nos oponemos a que sucedan, sino que hasta no nos parecen mal. Luego solo falta que nos animemos a hacer esas cosas que sabemos que no están bien. Así es como se va manchando y contaminando nuestra vida.
Faltaban solo 3 días para que entregara su vida para morir en la cruz, pero eso no le iba a quitar el deseo de seguir haciendo las cosas perfectas.
A pesar de las circunstancias que podamos estar viviendo, aprendamos de Jesús, y sigamos obrando siempre con el bien. Sabemos claramente cuales cosas agradan a Dios y siempre son de beneficio para nosotros. Pero también sabemos cuales son aquellas cosas que están en contra de Dios, y muchas veces por capricho, u otras cuestiones, lo hacemos igualmente, y siempre nos perjudicamos, aunque a veces no lo queramos aceptar.
Hoy podemos terminar esta reflexión, pensando en qué movía a Jesús a hacer las cosas bien. En primer lugar porque es Dios, y perfecto, y por eso no tiene parte el mal con él. En segundo lugar porque eso agrada a su Padre Dios. Pero en tercer lugar, porque nosotros necesitábamos un Cordero sin mancha, para morir por nosotros. Eso quiere decir que Jesús lo hizo por amor a su Padre y a cada uno de nosotros.
Podemos ver que siempre es muy bueno acostumbrarnos a obrar bien. No es una conducta religiosa, sino que es un estilo de vida genuino, y si en nuestro lugar de trabajo, si en nuestro salón de clases, si en nuestra casa, o en cualquier otro lugar, todos nos ocuparíamos a actuar como actuaba Jesús, las cosas serían muy buenas y no tendríamos todos los problemas y conflictos que suceden casi de continuo.
Jesús obró siempre con bien por vos y por mi, ¿No es una forma buenísima de agradecerle haciendo las cosas bien como a él le agrada?
Oración:
Querido Padre Dios, gracias porque Jesús hizo todo bien y deseaba siempre que tu templo esté limpio. Ayudame a ser como Jesús y desear cuidar este templo que es mi cuerpo. Gracias porque Jesús lo hizo por mi. Te sigo pidiendo por nuestros compañeros, amigos y familiares que aun no creen en Jesús, para que puedan creer y también disfrutar de la limpieza del alma que solo Jesús puede hacer. En el nombre del Señor Jesús, Amén.