Viernes 29 de noviembre
¡Hola! ¡Muy buen viernes! Llegamos a un nuevo fin de semana, donde muchos están pensando en lo poco que puede faltar para las vacaciones, o muchos en terminar el año escolar, y hasta terminar la secundaria, como le sucede a los de sexto año. El final de algo puede traer la satisfacción de un siclo terminado pero a la vez esa sensación de inseguridad de lo que vendrá de ahora en más.
En la historia de Jesús, ayer vimos como Él empezó la semana de su entrega haciendo una limpieza a fondo en la casa de Dios, pero solo 3 días después los apóstoles iban a experimentar una sensación parecida a la que recién mencionábamos.
Los últimos 3 años y medio habían vivido fuera de sus hogares, hasta lejos de sus familias. Habían estado junto a su Maestro escuchando cada enseñanza, presenciando cada milagro y contemplando el poder ilimitado de Dios en Jesús.
Pero el día de jueves a la noche, de esa misma semana, su Maestro se había entregado a los soldados del templo que habían ido a detenerlo, guiados por Judas, uno de sus discípulos. ¡Qué duro habrá sido ver que uno que era contado como uno de ellos, había traicionado a su Maestro, y quien con su voz detenía tormentas y olas gigantes, ahora era llevado detenido.
¿Sería un siclo terminado? ¿Qué pasaría ahora? ¿Qué sería de ellos? ¿Qué deberían hacer? Y cuantas otras preguntas podrían hacerse.
Pero Jesús no estaba haciendo otra cosa que cumplir con las profecías entregadas a lo largo de más de 35 siglos. Si, 3500 años de profecías se estaban consumiendo en aquellos días. Y a ellos, los apóstoles, les tocaba presenciarlo.
Jesús al día siguiente fue a llevar su cruz, hasta el monte de la Calabera, y allí entregó su vida por vos y por mi. Seguramente todos sabemos que al tercer día resucitó y todas las dudas que se presentaron solo 3 días antes, fueron contestadas, al presentarse el mismo Jesús a ellos resucitado.
De la misma manera ahora nosotros somos protagonistas del hoy. Pueden surgir muchas inquietudes sobre lo que vendrá, pero no podemos dudar que Jesús ya conoce nuestro futuro y para los que creen en él, tiene un plan especial preparado.
Cada uno de los apóstoles, excepto Judas Iscariote, quién lo traicionó pues tuvo más valor para él dinero que la salvación, pudieron comprobar, conocer y vivir el plan de Dios para sus vidas. De hecho hemos estado viendo la historia de Jesús relatada por 2 de ellos y otros dos discípulos.
No dudes que aunque cosas terminan, otras vendrán. Solo ocúpate de tener a Jesús en tu vida, y de vivir cerca de Él, para conocer cual es el mejor camino para tu vida, y venga lo que venga, sean días de sol y descanso, o sean días de tormenta, tu vida estará firme sobre la roca que es Jesús.
¡¡Dios te bendiga ricamente!!
Oración:
Querido Padre Dios, gracias por todo lo que hemos vivido durante este año, y aun viviremos el mes que falta para terminarlo. Gracias porque en cada siclo que termina, podemos saber que vos estuviste al lado de todos los que creen en Jesús. Gracias porque sé que aunque un siclo se termina, vos tenés preparada en tu plan cosas que vendrán y serán aun mejores. Ayúdame siempre a confiar en vos, sin dudar, Te sigo pidiendo por todos mis compañeros, familiares y amigos que aún no creen en Jesús, para que recapaciten y se den cuenta que necesitan el amor y perdón de Jesús, y puedan también experimentar el plan perfecto que tenés para ellos. En el nombre del Señor Jesús, Amén.