Le dijo Jesús: Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá. Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente. ¿Crees esto? San Juan 11:25-26
Seguimos pensando en la pregunta de Jesús: ¿Crees ésto?. Ayer
vimos a los que iban camino a Emaus y pudieron reconocer a Jesús al
partir el pan en la casa. Terminamos cuando vimos que habían
regresado a Jerusalén a decir a los discípulos que habían visto a
Jesús vivo, resucitado.
Esa misma noche estaban los discípulos encerrados, como vimos el
sábado, pero con la inquietud de los que habían visto a ángeles o
al mismo Jesús. Entonces, aunque la puerta estaba bien cerrada,
Jesús se apareció en medio de los discípulos. ¿Qué te hubiera
pasado si se te aparece el Señor Jesús en tu casa, aunque la puerta
está cerrada, y sabiendo que él había estado muerto? Muchos
pensarían que es un espíritu. Eso fue lo que pensaron ellos.
¿Estaremos tan mal que vemos al Señor en espíritu en medio de
nosotros? (Podrían haber pensado) Entonces Jesús, les habló y les
dijo: Paz a vosotros.
Jesús les recuerda lo que muchas veces les había dicho: yo vengo a
traer paz. Y aunque los discípulos habían pasado por temor, dolor y
confusión, ahora Jesús estaba llenando sus corazones de paz. La
Biblia dice que estaban maravillados. Habían visto muchos milagros.
¿Te imaginás verlo caminar sobre las olas de una tormenta? ¿Te
imaginás ver como hacía volver a la vida a personas? ¿Te imaginás
ver como una persona que nunca vio, pueda ver? Bueno, ellos no
tuvieron que imaginarlo, lo vieron. Pero ahora todo eso era superado.
Estaban encerrados, ¡y bien encerrados! Sin embargo el Señor Jesús
entró. Sin necesidad de abrir la puerta.
La Biblia sigue contando que los discípulos estaban tan maravillados
que no reaccionaban, no se movían, o no sabían que hacer ni que
decir. Entonces el Señor Jesús primero les mostró las manos y el
costado que tenían la marca de los clavos y la lanza del soldado
cuando estaba en la cruz. Luego les pidió algo de comer, y ellos le
alcanzaron un poco de pan y pescado que había sobrado de la cena. En
ese momento no estaban todos los discípulos, porque Tomás había
salido. Luego de hablar con ellos un poco más se fue. Ellos estaban
muy contentos de saber que Jesús había resucitado.
Cuando Tomás volvió, los discípulos le contaron enseguida que
había estado Jesús ahí mismo. El les dijo que si no viere las
marcas de la cruz en su cuerpo con sus propios ojos no iba a creer.
Entonces una semana después el Señor Jesús volvió a entrar y se
dirigió directamente a Tomás, luego de saludar a todos y entrando
otra vez con la puerta cerrada y le dijo: "Mira acá están las marcas
de la cruz, no seas incrédulo, sino creyente. Bienaventurados los
que no vieron y creyeron".
¿Quién le había dicho al Señor Jesús lo que Tomás habló en su ausencia? ¿Cómo lo sabía Jesús? Otra vez nos muestra que todo lo sabe. Y una cosa que sabe es si vos crees o no en él. Otra vez te invita a ser BIENAVENTURADO. ¿Cómo? Creyendo en él.
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¿Vas a hacer como Tomás o vas a ser BIENAVENTURADO?
Oración:
Querido Dios Padre, gracias porque el Señor Jesús resucitó y
conoce todo lo que yo necesito. No quiero hacer como Tomás, sino que
creo en ti aunque no te he visto aun con mis ojos, y sé que un día
voy a poder verle en el cielo, y me va a mostrar las marcas de cuando
llevó la cruz por mi. ¡Gracias Señor!. En el nombre de mi
Salvador, el Señor Jesús, Amén.