Abril 14

Le dijo Jesús: Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá. Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente. ¿Crees esto? San Juan 11:25-26

Seguimos pensando en la pregunta de Jesús: ¿Crees ésto?. Ayer vimos a los que iban camino a Emaus y pudieron reconocer a Jesús al partir el pan en la casa. Terminamos cuando vimos que habían regresado a Jerusalén a decir a los discípulos que habían visto a Jesús vivo, resucitado.

Esa misma noche estaban los discípulos encerrados, como vimos el sábado, pero con la inquietud de los que habían visto a ángeles o al mismo Jesús. Entonces, aunque la puerta estaba bien cerrada, Jesús se apareció en medio de los discípulos. ¿Qué te hubiera pasado si se te aparece el Señor Jesús en tu casa, aunque la puerta está cerrada, y sabiendo que él había estado muerto? Muchos pensarían que es un espíritu. Eso fue lo que pensaron ellos. ¿Estaremos tan mal que vemos al Señor en espíritu en medio de nosotros? (Podrían haber pensado) Entonces Jesús, les habló y les dijo: Paz a vosotros.

Jesús les recuerda lo que muchas veces les había dicho: yo vengo a traer paz. Y aunque los discípulos habían pasado por temor, dolor y confusión, ahora Jesús estaba llenando sus corazones de paz. La Biblia dice que estaban maravillados. Habían visto muchos milagros. ¿Te imaginás verlo caminar sobre las olas de una tormenta? ¿Te imaginás ver como hacía volver a la vida a personas? ¿Te imaginás ver como una persona que nunca vio, pueda ver? Bueno, ellos no tuvieron que imaginarlo, lo vieron. Pero ahora todo eso era superado. Estaban encerrados, ¡y bien encerrados! Sin embargo el Señor Jesús entró. Sin necesidad de abrir la puerta.

La Biblia sigue contando que los discípulos estaban tan maravillados que no reaccionaban, no se movían, o no sabían que hacer ni que decir. Entonces el Señor Jesús primero les mostró las manos y el costado que tenían la marca de los clavos y la lanza del soldado cuando estaba en la cruz. Luego les pidió algo de comer, y ellos le alcanzaron un poco de pan y pescado que había sobrado de la cena. En ese momento no estaban todos los discípulos, porque Tomás había salido. Luego de hablar con ellos un poco más se fue. Ellos estaban muy contentos de saber que Jesús había resucitado.

Cuando Tomás volvió, los discípulos le contaron enseguida que había estado Jesús ahí mismo. El les dijo que si no viere las marcas de la cruz en su cuerpo con sus propios ojos no iba a creer. Entonces una semana después el Señor Jesús volvió a entrar y se dirigió directamente a Tomás, luego de saludar a todos y entrando otra vez con la puerta cerrada y le dijo: "Mira acá están las marcas de la cruz, no seas incrédulo, sino creyente. Bienaventurados los que no vieron y creyeron".

¿Quién le había dicho al Señor Jesús lo que Tomás habló en su ausencia? ¿Cómo lo sabía Jesús? Otra vez nos muestra que todo lo sabe. Y una cosa que sabe es si vos crees o no en él. Otra vez te invita a ser BIENAVENTURADO. ¿Cómo? Creyendo en él.

  • ¿Vas a hacer como Tomás o vas a ser BIENAVENTURADO?

Oración:

Querido Dios Padre, gracias porque el Señor Jesús resucitó y conoce todo lo que yo necesito. No quiero hacer como Tomás, sino que creo en ti aunque no te he visto aun con mis ojos, y sé que un día voy a poder verle en el cielo, y me va a mostrar las marcas de cuando llevó la cruz por mi. ¡Gracias Señor!. En el nombre de mi Salvador, el Señor Jesús, Amén.