Abril 16

Le dijo Jesús: Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá. Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente. ¿Crees esto? San Juan 11:25-26

Llegamos ya al jueves. Para nosotros pasaron 4 días en que recordamos la resurrección del Señor Jesús. Pero habían pasado 40 días en aquel momento. Si, toda una cuarentena. El número 40 en la Biblia es el número de la prueba. Cuando la maestra o profesor te dice que va a haber una prueba, quiere decir que se va a usar una herramienta para conocer cuanto sabés de ése tema. Jesús estuvo 40 días más en la tierra para mostrar que él había resucitado verdaderamente. 1° Corintios 15 dice que Jesús fue crucificado, como decían las profecías, y que fue sepultado, como decían las profecías y que resucitó, como decían las profecías. Habla también sobre las personas que vieron a Jesús después de su resurrección. Dice que primero fue Pedro y después a los discípulos. Sabemos que además se presentó a Maria Magdalena también.

Pero después se le apareció a más de 500 a la vez. Pero aclara una cosa, siempre se les apareció a los que creían en él. Luego se apareció a Jacobo y por último a mi, dice el apóstol Pablo. En un momento dice que muchos de esos que vieron a Jesús, aún vivían cuando fue escrita la carta a los corintios, para que si alguno tuviese alguna duda, podrían encontrar a algún testigo de ellos y preguntarle.

Justamente una de las últimas cosas que Jesús mandó fue que todos ellos debían ser testigos. ¿Sabés que es un testigo? Un testigo es una persona que comunica a otro de lo que ha visto y/u oído.

Aquellos más de 500, lo habían visto vivo, resucitado, llevando aun las marcas de los clavos de la cruz. Pero Jesús no resucitó para hacerse famoso. Sino que resucitó para alentar a todos los que creen en él. Él les mostró que así como él resucitó, los que creen en él no morirán eternamente, como dice el versículo de éstos días. ¿Qué quiere decir eso? Quiere decir que aunque una persona muera físicamente (se separa el cuerpo del alma y el espíritu) va a ir al cielo y no morirá espiritualmente (separarse el espíritu de la persona de Dios) Jesús era la prueba de que tenía poder y había vencido la muerte, pero también era la prueba de que un día vamos a vivir para siempre con él en el cielo, si ya lo hemos recibido como nuestro Salvador personal. Se va a cumplir lo que él le pidió al Padre en oración: “Quiero que dónde yo estoy, ellos también estén”.

Por eso la Biblia dice que somos más que vencedores en Jesús, pues nunca más vamos a ser derrotados por la muerte eterna, pues ya tenemos, los que creemos, la vida eterna gracias al Señor Jesús.

¡Qué maravillosa esperanza que tenemos en el Señor Jesús! ¿Sabés que nadie la puede sacar de vos? ¿Sabés que nada ni nadie te puede apartar del amor de Dios? ¡Eso es formidable!

Por eso no dejes todos los días de buscar a Dios, de pedirle por tu salud y la de tu familia en medio del problema del COVID-19, de contarle cuando te sentís triste por estar tanto tiempo en tu casa, pero sobre todo no dejes de agradecerle por todo lo que él ha hecho por vos y aun quiere hacer bendiciendo tu vida. Jesús estaba despidiéndose de sus discípulos, ya estaba por volver al cielo, como veremos mañana. Pero les iba a dejar dos cosas: uno era un compañero, que iba a ser el Espíritu Santo de Dios y otra cosa era de que ellos tienen que ser testigos a los demás, es decir contar sobre Jesús y la salvación que solo él puede dar.

Para nosotros también nos dejó esas dos cosas. Cuando vos aceptaste al Señor Jesús como tu salvador personal, entró a tu corazón el Espíritu Santo, y cuando vos obedecés a Dios se siente muy cómodo adentro tuyo y eso te hace sentir muy feliz. Pero cuando pecás el se siente muy incómodo y ahí es dónde vos te sentís mal y triste. ¡qué importante es que el Espíritu Santo se sienta cómodo en nuestro corazón! Y lo segundo que nos dejó es que podamos contar a otros que en Jesús hay salvación por el perdón de los pecados, es decir, ser un testigo de él.

  • ¿Cuáles son las dos cosas que nos dejó el Señor Jesús?

Oración:

Querido Padre Dios, gracias porque el Señor Jesús murió pero también resucitó. Gracias porque desde el día en que lo recibí como Salvador tu Espíritu Santo está en mi corazón. Ayúdame a ser obediente a tu Palabra así tu Espíritu está cómodo en mí. Además, ayúdame a ser un buen testigo tuyo, en el nombre del Señor Jesús, Amén.