10 Y
los hijos de Israel acamparon en Gilgal, y celebraron la pascua a los
catorce días del mes, por la tarde, en los llanos de Jericó. 11 Al
otro día de la pascua comieron del fruto de la tierra, los panes sin
levadura, y en el mismo día espigas nuevas tostadas. 12 Y el
maná cesó el día siguiente, desde que comenzaron a comer del fruto
de la tierra; y los hijos de Israel nunca más tuvieron maná, sino
que comieron de los frutos de la tierra de Canaán aquel año. Josué
5:10-12
Hola!
Buen martes!! Ayer comenzamos la semana con el pos semana santa. En
la historia del pueblo de Israel vimos que habían celebrado la
pascua y al otro día empezaron, después de 40 años, a comer del
fruto de la tierra, de la tierra prometida. Los versículos de hoy
son los mismos de ayer.
Recordamos
que durante 40 años Dios le había provisto cada día el maná y les
aseguraba, de esa manera, una alimentación equilibrada que los
fortalecía en el arduo avanzar en el desierto de sumo calor
en
el
día y el frío
en
la noche.
Pero
ahora ya habían entrado de una forma maravillosa a la tierra
prometida y para casi todo el pueblo, excepto Josué y Caleb, era la
primera vez que comían los frutos de la tierra y espigas nuevas
tostadas.
El
tercer versículo nos da una información muy relevante en el pueblo
de Israel. Al día siguiente del día siguiente. ¿Cómo? Si. El día
siguiente del día siguiente. Es decir, el día siguiente de la
pascua tomaron del fruto de la tierra, por eso ayer hablamos de
acordarnos de todas las cosas que Dios hizo por nosotros y
posiblemente ni nos dimos cuenta. Aunque sin lugar a duda la mayor de
todas
ellas
es
haber entregado su vida en la cruz por cada uno de nosotros.
Pero
llegamos al día siguiente del día siguiente, es decir, el día en
que el maná cesó.
Es
notable ver que Dios no cesó de mandar de forma milagrosa desde el
cielo hasta que Israel tuvo la posibilidad de alimentarse de la
tierra, la tierra prometida.
Lo
primero que podemos ver es el cuidado que Dios tiene por cada uno de
nosotros. El salmista podía decir: nunca, nunca, he visto un justo,
es decir una persona que puso su fe en Dios, desamparado, ni su
descendencia que mendigue pan. Dios siempre proveé lo que necesitan
los que creen en él. Por eso primero tenemos que entender que Dios
nos proveé.
Pero
en segundo lugar vemos la importancia de crecer. ¿Cómo podemos
saber que una persona está creciendo? Algunos pueden pensar en que
se mide su altura. Pero en realidad hay una forma mejor de hacerlo.
Cuando eres pequeño necesitas que alguien te dé de comer. Cuando
vas creciendo lo podés hacer por tus propios medios y cuando sigues
creciendo puedes da
r
de comer a otros. Así
igualmente
es importante que puedas crecer espiritualmente. Generalmente en los
devocionales hablamos a los que no tienen a Jesús en su corazón,
pero para los que tienen a Jesús, es muy importante que puedan
crecer espiritualmente conociendo cada día más a Jesús. Así ya no
dependerás solamente de los devocionales de la escuela, sino que por
vos mismo podrás alimentar tu alma y disfrutar de la presencia de
Jesús en tu vida.
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Aprende
a alimentarte espiritualmente, muy pronto puede ser que puedas dar
de comer a otros.
Oración:
Querido
Dios Padre, gracias porque cada día alimentas mi alma con tu Palabra
como lo hiciste con Israel con el maná. Ayúdame a aprender a
alimentarme de tu Palabra
para
que después pueda compartir con otros tu alimento. En el nombre del
Señor Jesús, Amén.