Abril 23

Le respondieron sus hermanos: ¿Reinarás tú sobre nosotros, o señorearás sobre nosotros? Y le aborrecieron aun más a causa de sus sueños y sus palabras. Génesis 37:8

Hola! Ayer empezamos con la historia de José, hijo de Israel. Vimos que no la estaba pasando muy bien porque muchas cosas estaban sucediendo en su familia, pero es admirable como aprendió a confiar en Dios y sobrellevar los problemas.

Pero… ¿Cómo era José? ¿Cómo se comportaba en su casa? ¿Qué pensaba? Estaremos conociendo como era su persona. Lo primero que dice de él la Biblia es que informaba sobre la mala fama que tenían sus hermanos. Ahí José ya tenía 17 años de edad. Cuidaba las ovejas con sus hermanos. En ese tiempo y en aquellas tierras, no se tenía a las ovejas en un solo campo totalmente cercado para que no se escape ninguna, como se hace ahora, sino que se las llevaba por todos lados, ya que cuando se comían todo el pasto se tenían que ir para otro sitio. Era así como los hermanos mayores de José aprovechaban para ser cosas que eran malas, y algunas que habían hecho eran muy malas.

Quiero aclararte algo. No dice que José le chismeaba a su padre, es decir, le contaba porque quería hacerlos quedar mal y que su padre los castigara y quedar bien el solo. No, no era eso. La Biblia dice que le contaba. Claro hay dos formas de contar las cosas. Una es decir lo que verdaderamente sucedió y otra es agregarle cosas para hacerlo parecer mucho peor de lo que es. La palabra verdaderamente significa que tengo en mi mente lo que en verdad sucedió, sin agregar ni quitar nada.

En estos días se cuentan muchas cosas por las redes sociales, que la forma más utilizada como comunicación entre las personas. Pero, la mayoría de las veces se cuenta lo que otro dijo o lo que leí en tal o cual lugar, pero no lo que realmente sucedió. ¿Jugaste alguna vez al teléfono descompuesto? ¿No? Seguramente tu mamá, papá o abuelo lo jugó, cuando no habían los aparatos de hoy en día y jugaban sin ellos. Se trataba de que alguien le decía algo en el oído al que estaba a la derecha de una ronda sin que nadie más escuchara. Se lo podía decir una vez sola. Luego esa segunda persona se lo decía al otro que estaba a su derecha, y así uno a uno. Cuando llegaba al último de la ronda éste decía el mensaje que le había llegado y la mayoría de las veces no tenía nada que ver con lo que dijo el primero. Así pasa muchas veces. Hace unos días me llegó un mensaje sobre hasta cuando seguía la cuarentena y todas las fechas que el gobierno daba. Busqué la información y descubrí que era de Italia y no de Argentina.

José informaba a su padre con la verdad pues estaba preocupado por ellos. No para hacerlos quedar mal. No lo necesitaba, ya ellos se habían encargado de su mala fama. ¡Qué buena primera lección nos da José! Debemos ser cuidadosos con nuestros comentarios y siempre decir la verdad, sin cambiar nada a nuestro gusto o conveniencia. Y siempre hacerlo por interés en los demás y no por hacerlos quedar mal. Claro que si es algo grave hay que buscar a un mayor de confianza y pedir ayuda de inmediato. José podía poner sus problemas en mano de Dios porque él decía la verdad y se interesaba en sus hermanos y en su padre.

  • ¿En que te pareces a José? ¿En que te diferencias? ¿Qué quieres hacer para cambiarlo para bien?

Oración:

Querido Dios Padre, gracias porque empiezo a conocer a José. Que bueno es poder confiar en ti, ayúdame a siempre contar la verdad por interés en los demás. En el nombre del Señor Jesús, Amén.