Le respondieron sus hermanos: ¿Reinarás tú sobre nosotros, o
señorearás sobre nosotros? Y le aborrecieron aun más a causa de
sus sueños y sus palabras. Génesis 37:8
Hola! Ayer empezamos con la historia de José, hijo de Israel. Vimos
que no la estaba pasando muy bien porque muchas cosas estaban
sucediendo en su familia, pero es admirable como aprendió a confiar
en Dios y sobrellevar los problemas.
Pero… ¿Cómo era José? ¿Cómo se comportaba en su casa? ¿Qué
pensaba? Estaremos conociendo como era su persona. Lo primero que
dice de él la Biblia es que informaba sobre la mala fama que tenían
sus hermanos. Ahí José ya tenía 17 años de edad. Cuidaba las
ovejas con sus hermanos. En ese tiempo y en aquellas tierras, no se
tenía a las ovejas en un solo campo totalmente cercado para que no
se escape ninguna, como se hace ahora, sino que se las llevaba por
todos lados, ya que cuando se comían todo el pasto se tenían que ir
para otro sitio. Era así como los hermanos mayores de José
aprovechaban para ser cosas que eran malas, y algunas que habían
hecho eran muy malas.
Quiero aclararte algo. No dice que José le chismeaba a su padre, es
decir, le contaba porque quería hacerlos quedar mal y que su padre
los castigara y quedar bien el solo. No, no era eso. La Biblia dice
que le contaba. Claro hay dos formas de contar las cosas. Una es
decir lo que verdaderamente sucedió y otra es agregarle cosas para
hacerlo parecer mucho peor de lo que es. La palabra verdaderamente
significa que tengo en mi mente lo que en verdad sucedió, sin
agregar ni quitar nada.
En estos días se cuentan muchas cosas por las redes sociales, que la
forma más utilizada como comunicación entre las personas. Pero, la
mayoría de las veces se cuenta lo que otro dijo o lo que leí en tal
o cual lugar, pero no lo que realmente sucedió. ¿Jugaste alguna vez
al teléfono descompuesto? ¿No? Seguramente tu mamá, papá o abuelo
lo jugó, cuando no habían los aparatos de hoy en día y jugaban sin
ellos. Se trataba de que alguien le decía algo en el oído al que
estaba a la derecha de una ronda sin que nadie más escuchara. Se lo
podía decir una vez sola. Luego esa segunda persona se lo decía al
otro que estaba a su derecha, y así uno a uno. Cuando llegaba al
último de la ronda éste decía el mensaje que le había llegado y
la mayoría de las veces no tenía nada que ver con lo que dijo el
primero. Así pasa muchas veces. Hace unos días me llegó un
mensaje sobre hasta cuando seguía la cuarentena y todas las fechas
que el gobierno daba. Busqué la información y descubrí que era de
Italia y no de Argentina.
José informaba a su padre con la verdad pues estaba preocupado por
ellos. No para hacerlos quedar mal. No lo necesitaba, ya ellos se
habían encargado de su mala fama. ¡Qué buena primera lección nos
da José! Debemos ser cuidadosos con nuestros comentarios y siempre
decir la verdad, sin cambiar nada a nuestro gusto o conveniencia. Y
siempre hacerlo por interés en los demás y no por hacerlos quedar
mal. Claro que si es algo grave hay que buscar a un mayor de
confianza y pedir ayuda de inmediato. José podía poner sus
problemas en mano de Dios porque él decía la verdad y se interesaba
en sus hermanos y en su padre.
-
¿En que te pareces a José? ¿En que te diferencias? ¿Qué quieres
hacer para cambiarlo para bien?
Oración:
Querido Dios Padre, gracias porque empiezo a conocer a José. Que
bueno es poder confiar en ti, ayúdame a siempre contar la verdad por
interés en los demás. En el nombre del Señor Jesús, Amén.