Agosto 4

Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos. Hebreos 13:8

¡Hola! Llegamos al martes y queremos empezar con la historia de Jesús, es decir, de la historia de Dios Hijo. Pero cuando miramos la historia de Jesús acá en la tierra, debemos ir un poco más allá de ésa historia. La historia de hoy está en San Lucas 1:5-25.

La persona de la historia de hoy se llamó Zacarías. Hay un libro de la Biblia que escribió el profeta Zacarías, pero él vivió 500 años antes que éste Zacarías que era sacerdote de Dios. El era una persona de edad avanzada y no tenía hijos. Su esposa se llamaba Elizabeth. La Biblia cuenta que ambos eran muy buenas personas y obedecían todos los mandamientos de Dios. Un día estaba Zacarías haciendo su tarea en el templo, en un lugar donde solo accedían los sacerdotes, mientras afuera estaba mucha gente orando a Dios. En un momento Zacarías se pegó un susto bárbaro. Estaba solo adentro de ese lugar y de pronto se le apareció un ángel. Sabemos que los ángeles de Dios, siempre se presentan para algo de bien y no de mal, pero como apareció de repente, Zacarías se asustó. El ángel se llamaba Gabriel. Acordate de ese nombre. ¿Cómo se llamaba el ángel? Si, muy bien, se llamaba Gabriel. Gabriel le dijo que Dios había escuchado la oración de Zacarías. ¿Qué había pedido él con mucha fe? Zacarías había pedido por un hijo. Por eso el ángel Gabriel le dijo que Elizabeth iba a tener un hijo que se tenía que llamar Juan. Además le dijo que Juan les hablaría a muchos del pueblo de Israel de Dios y muchos creerán.

Pero Zacarías, a pesar que era un hombre bueno y obedecía los mandamientos de Dios, no creyó. Entonces le dijo al ángel: Pero yo soy muy viejo y mi esposa también. Entonces Gabriel le respondió que él vive a donde está Dios, y que Dios mismo lo había mandado a decirle esas maravillosas noticias, pero como el no había creído, ahora se quedaría mudo hasta que Juan naciese.

¡Y así fue! ¡Zacarías se quedo completamente mudo!

Afuera estaba la gente esperándole, y se empezaron a preocupar porque tardaba mucho en salir. Pero al fin salió, pero no podía decir nada. Entonces les hacía señas intentando contarles lo que había pasado, y ellos entendieron que había sucedido algo especial en el santuario del templo. Después veremos cómo sigue la historia.

La historia de hoy nos enseña algunas cosas. Una de ellas es que Dios conoce las cosas antes de que sucedan. Dios sabía que vos ibas a nacer antes que tus padres se lo imaginaron. El salmo 139 dice que Dios ya sabía como iban a ser cada parte de nosotros. ¡Qué maravilloso es confiar en un Dios tan grande!! ¡¡Dios sabe cuando exactamente va a termina la cuarentena!!

Pero otra de las cosas que nos enseña la historia de hoy, es que muchos piensan en que ser una buena persona alcanza. ¡Claro que es buenísimo ser una buena persona! Pero eso no perdona nuestros errores, ni pecados. Ser una buena persona no alcanza para ser aptos para el cielo. ¿Qué fue lo le faltó a Zacarías? ¿Estuviste atento al relato de la historia? Lo que le faltó fue creer. Por eso la experiencia de Zacarías nos muestra que es muy bueno ser buena persona y obedecer a Dios, pero que es mucho mejor e imprescindible (que si o si tiene que hacerse), es creer en Dios y en su Hijo Jesús. Primero creer y después por haber creído: ser buena persona y obedecer los mandamientos de Dios. La entrada al cielo es de los que creen en Jesús como Salvador personal, por eso Él mismo dijo que era el camino, la verdad y la vida, y nadie puede ir al Padre, que está en cielo, sino es por Él. Zacarías se perdió la oportunidad de creer y quedó sin poder hablar. No te pierdas hoy la oportunidad de creer.

  • Primero creé en Jesús como tu Salvador personal.

  • Segundo creé que todo está bajo la autoridad de Dios.

Oremos juntos:

Querido Padre Dios, gracias porque todo está bajo tu autoridad. Gracias porque aunque aún seguimos en el aislamiento obligatorio, sabemos que tú lo permites para nuestro bien, aunque no lo podemos entender del todo. Gracias también, porque muchos ya hemos creído en Jesús como nuestro Salvador. Te pedimos por los que nos rodean y aún no lo han hecho. Queremos pedirte que nos ayudes a creer cada día más en tí y ser mejores personas con quienes nos rodean y obedecer tus mandamientos. Te lo pedimos en el nombre del Señor Jesús, Amén.


¡HASTA MAÑANA, SI DIOS QUIERE!