Con tu brazo redimiste a tu pueblo, A los hijos de Jacob y de
José.
Salmos 77:15
¡Hola! Ayer entramos en una nueva semana de Julio, la número 17
sin asistencia al salón de la escuela. Parece que éste es el número
de hoy. Varias veces hemos visto ese número. Era una de las edades
que se mencionan de José en la Biblia. Si, tenía 17 años cuando
lo vendieron. Estamos en la semana 17 sin asistencia a clases, y
estamos esperando expectantes que va a pasar el próximo viernes 17,
pues se termina ésta etapa del aislamiento obligatorio y deseamos
saber como va a seguir esto.
Siempre debes recordar que en la Biblia todos los números tienen
significado. Veamos el número 17. De paso hacemos un poco de
matemática. Se obtiene de la suma de 7 + 10. 7
el número de la plenitud y perfección. 10 el número de la
plenitud y orden perfecto. (El 10 en la numeración hebrea
tenía que ver con la mano y el brazo) Marca la responsabilidad
humana ante el orden de Dios. Los diez dedos de la mano nos muestra
la responsabilidad del ser humano de usarlas como Dios manda y los
diez dedos de los pies de la responsabilidad de como andar delante de
Él. Juntando ambos nos encontramos con la responsabilidad ante el
orden de Dios. Hemos visto que José a los 17 años de edad tenía
una claridad espiritual magnifica, y diferenciaba excelentemente el
bien del mal.
La semana pasada vimos como Jacob (Israel) y su familia llegaron a
Egipto y cómo José a lo largo de los siete años de hambre
administró todo de una forma maravillosa, ayudando a todas las
personas para que a nadie le faltase la comida necesaria para estar
bien alimentado.
Los años de hambre terminaron y todos pudieron, con las semillas que
José les dio, poder volver a sembrar y recuperar las cosas que
habían dado por pago de comida.
Después de unos años en que Jacob (Israel) estuvo en Egipto, siendo
ya muy anciano, enfermó. ¿Sabés cuantos años estuvo Jacob en
Egipto? Adivina… pensá…. Una pista: el número más mencionado
hoy. Si! 17 es la respuesta; 17 años. Y cuando ya le quedaban pocas
fuerzas, mandó a avisar a José. José enseguida vino a verlo.
Cuando Jacob se dio cuenta que José había llegado, aunque ya no
podía ver por la edad y la enfermedad que tenía, hizo un esfuerzo
muy grande y logró sentarse. Entonces empezó a hablarle a José. Él
recordó todo lo que Dios le había dicho en Betel, muchos años
antes, cuando estaba huyendo de su casa.
Qué importante es, que en los momentos difíciles nos acordemos de
Dios no solo para pedirle, sino que también para notar todo lo que
Él nos ha dado. Jacob dijo que Dios le había cumplido todo lo que
aquel día le prometió y hoy delante suyo no estaba solo José, sino
que también estaba Efraín y Manasés, los hijos de José. Dios
había multiplicado su familia. En aquel momento estaba solo, ahora
eran 70 personas. Dios había cuidado de todos aquellos años tan
difíciles de hambre y toda la tierra de Canaán estaba esperando
para ser habitada por el pueblo de Israel. Pero sobre eso volveremos
a hablar mañana.
Hoy quisiera que nos quedemos con la enseñanza de Jacob. En medio de
su edad muy avanzada, 147 años de edad, en medio de su ceguera y
enfermedad, se esforzó en sentarse y recordar darle gracias a Dios
por todo lo que había hecho por él a lo largo de su vida, aunque
tantas veces su comportamiento fue egoísta y caprichoso.
No sabemos que va a pasar a partir del viernes, lo que si sabemos es
que podemos contar con Dios, mirar en su Palabra todas las promesas
maravillosas que tiene para todos los que creen en Él. En Jesús
puede descansar nuestra alma, como descansaba el corazón de Jacob en
medio de las dificultades y sabiendo que le quedaban pocos días
sobre esta tierra.
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¿Cómo está tu corazón en el día 117 de aislamiento? Puedes sentir la misma paz que sintió Jacob ahora mismo.
Oremos juntos:
Querido Padre Dios, gracias porque podemos estar seguros de que
siempre estás con los que creemos en tí. Ya pasaron muchos días
de aislamiento y eso trae desaliento y desgano. Te pedimos que
podamos tener la paz en nuestro corazón como la que tenía Jacob,
aunque él estaba mucho peor que nosotros. Te pedimos por todos los
que están pasando por un momento muy difícil, como la pérdida de
un ser querido, por enfermedad, por problemas económicos o por
cualquier otra necesidad. Pero gracias porque siempre tu cumples tus
promesas en nosotros. Oramos en el nombre del Señor Jesús, Amén.