Julio 14

Con tu brazo redimiste a tu pueblo, A los hijos de Jacob y de José.  Salmos 77:15

¡Hola! Ayer entramos en una nueva semana de Julio, la número 17 sin asistencia al salón de la escuela. Parece que éste es el número de hoy. Varias veces hemos visto ese número. Era una de las edades que se mencionan de José en la Biblia. Si, tenía 17 años cuando lo vendieron. Estamos en la semana 17 sin asistencia a clases, y estamos esperando expectantes que va a pasar el próximo viernes 17, pues se termina ésta etapa del aislamiento obligatorio y deseamos saber como va a seguir esto.

Siempre debes recordar que en la Biblia todos los números tienen significado. Veamos el número 17. De paso hacemos un poco de matemática. Se obtiene de la suma de 7 + 107 el número de la plenitud y perfección. 10 el número de la plenitud y orden perfecto. (El 10 en la numeración hebrea tenía que ver con la mano y el brazo) Marca la responsabilidad humana ante el orden de Dios. Los diez dedos de la mano nos muestra la responsabilidad del ser humano de usarlas como Dios manda y los diez dedos de los pies de la responsabilidad de como andar delante de Él. Juntando ambos nos encontramos con la responsabilidad ante el orden de Dios. Hemos visto que José a los 17 años de edad tenía una claridad espiritual magnifica, y diferenciaba excelentemente el bien del mal.

La semana pasada vimos como Jacob (Israel) y su familia llegaron a Egipto y cómo José a lo largo de los siete años de hambre administró todo de una forma maravillosa, ayudando a todas las personas para que a nadie le faltase la comida necesaria para estar bien alimentado.

Los años de hambre terminaron y todos pudieron, con las semillas que José les dio, poder volver a sembrar y recuperar las cosas que habían dado por pago de comida.

Después de unos años en que Jacob (Israel) estuvo en Egipto, siendo ya muy anciano, enfermó. ¿Sabés cuantos años estuvo Jacob en Egipto? Adivina… pensá…. Una pista: el número más mencionado hoy. Si! 17 es la respuesta; 17 años. Y cuando ya le quedaban pocas fuerzas, mandó a avisar a José. José enseguida vino a verlo. Cuando Jacob se dio cuenta que José había llegado, aunque ya no podía ver por la edad y la enfermedad que tenía, hizo un esfuerzo muy grande y logró sentarse. Entonces empezó a hablarle a José. Él recordó todo lo que Dios le había dicho en Betel, muchos años antes, cuando estaba huyendo de su casa.

Qué importante es, que en los momentos difíciles nos acordemos de Dios no solo para pedirle, sino que también para notar todo lo que Él nos ha dado. Jacob dijo que Dios le había cumplido todo lo que aquel día le prometió y hoy delante suyo no estaba solo José, sino que también estaba Efraín y Manasés, los hijos de José. Dios había multiplicado su familia. En aquel momento estaba solo, ahora eran 70 personas. Dios había cuidado de todos aquellos años tan difíciles de hambre y toda la tierra de Canaán estaba esperando para ser habitada por el pueblo de Israel. Pero sobre eso volveremos a hablar mañana.

Hoy quisiera que nos quedemos con la enseñanza de Jacob. En medio de su edad muy avanzada, 147 años de edad, en medio de su ceguera y enfermedad, se esforzó en sentarse y recordar darle gracias a Dios por todo lo que había hecho por él a lo largo de su vida, aunque tantas veces su comportamiento fue egoísta y caprichoso.

No sabemos que va a pasar a partir del viernes, lo que si sabemos es que podemos contar con Dios, mirar en su Palabra todas las promesas maravillosas que tiene para todos los que creen en Él. En Jesús puede descansar nuestra alma, como descansaba el corazón de Jacob en medio de las dificultades y sabiendo que le quedaban pocos días sobre esta tierra.

  • ¿Cómo está tu corazón en el día 117 de aislamiento? Puedes sentir la misma paz que sintió Jacob ahora mismo.

Oremos juntos:

Querido Padre Dios, gracias porque podemos estar seguros de que siempre estás con los que creemos en tí. Ya pasaron muchos días de aislamiento y eso trae desaliento y desgano. Te pedimos que podamos tener la paz en nuestro corazón como la que tenía Jacob, aunque él estaba mucho peor que nosotros. Te pedimos por todos los que están pasando por un momento muy difícil, como la pérdida de un ser querido, por enfermedad, por problemas económicos o por cualquier otra necesidad. Pero gracias porque siempre tu cumples tus promesas en nosotros. Oramos en el nombre del Señor Jesús, Amén.