Julio 16

Con tu brazo redimiste a tu pueblo, A los hijos de Jacob y de José.  Salmos 77:15

Hola! Buen Jueves! Llegamos al previernes. En éstos días nos enfocamos en Jacob, ya anciano y en José con sus dos hijos. El martes vimos que debemos recordar las promesas de Dios y ayer que las bendiciones de Dios son lo más maravilloso que podemos tener en nuestras vidas.

Luego llamó Jacob (Israel) a sus doce hijos varones. A cada uno le dijo algo. A cada uno le profetizó de como habrían de ser, y por ellos como sería su descendencia. Todas esas palabras están registradas en Génesis 49. Eso quiere decir que Dios permitió que Jacob tenga la claridad suficiente para poder decir lo que dijo y que quede registrado en la Biblia. Eso no fue basado en sus fuerzas, pues ellas ya estaban ausentes en él, sino que hay una mezcla de lo que Jacob conocía de cada uno, más lo que Dios iba poniendo en su corazón. Otra vez vemos en la Palabra de Dios, que Él usa las capacidades de cada uno de los escritores, que Dios mismo le dio, y a eso le suma su guía en los pensamientos.

Pero es bueno resaltar que todo lo que fue diciendo tiene que ver con los que cada uno hacía, y como lo hacía. Las profecías son para el futuro, pero usa mucho el tiempo pasado en cada hijo. Nos vuelve a mostrar el concepto de que lo que se siembra… se cosecha. Y que cada día que Dios nos regala es una nueva oportunidad de mejorar las cosas, y empezar a sembrar lo bueno y dejar lo malo. Ser un mejor hijo, un mejor estudiante dedicado, un mejor amigo, un mejor hermano, etc. para sembrar semilla de bien; para cosechar el bien.

No debes olvidar que la Biblia dice que Jesús entregó su vida como una semilla que es sepultada en la tierra y allí empieza a brotar una planta. Así hizo Jesús por todos nosotros. EL vino el cielo y murió y fue sepultado como una semilla, pero que el mismo resucitó para ser el árbol de vida, para todo aquel que quiera comer de su fruto de vida eterna. ¡Qué cosa más asombrosa son los frutos de la tierra! De ellos sacamos todo lo que necesitamos para vivir. Jesús ha sido la semilla que se entregó para que todo aquel que en el cree, tenga vida eterna.

Mañana vamos a estar terminando la historia de José. Hemos visto como se esforzó en sembrar para bien durante toda su vida, por eso las palabras de su padre fueron: "José es la rama que dio fruto como una que está al lado del agua, y sus ramitas se extienden para todos lados, aun sobre los muros altos. Lo trataron muy mal y tuvo que soportar mucho, pero él no aflojó, sino que se mantuvo firme, y sus brazos se fortalecieron cada vez más, porque se puso en las manos del Fuerte, del Pastor y de la Roca". Esas palabras que están en mayúsculas son las que mencionó Jacob refiriéndose a Dios como fortaleza, guía y sólido fundamento.

  • ¿Cómo estás construyendo tu vida? ¿Estás en el Fuerte, Pastor y Roca? Si no lo estás te invito a que ahora mismo le entregues tu vida a Jesús y aceptes su regalo de vida eterna. Si ya lo estás, siembra constantemente el bien, así como Jesús lo hizo cuando estuvo en ésta tierra.

Oremos juntos:

Querido Padre Dios, gracias por la historia de José. Gracias porque pudimos ver a una persona, como cualquiera de nosotros, que se puso en tus manos, y tú fuiste su fuerza, su guía y su fundamento, y así prosperó en todas las cosas. Te pedimos que nos ayudes a poder ser como José, y aun mejor: como Jesús. Y por último te pedimos por las personas que nos rodean y que aún no tienen a Jesús en su corazón. Oramos en el nombre del Señor Jesús, Amén.


¡HASTA MAÑANA, SI DIOS QUIERE!