Julio 17

Con tu brazo redimiste a tu pueblo, A los hijos de Jacob y de José.  Salmos 77:15

Hola! Y llegó el viernes nuevamente! Pero éste viernes tiene un sentido especial, pues es el último día de la primera mitad del año. Siempre me pareció que la primera mitad del año es como cuando subimos a un tobogán alto. Al principio lo miramos de abajo y parece que no va a ser fácil llegar hasta la cima. Pero una vez que estás en lo más alto, podés ver con claridad todo lo que rodea el lugar, pero viene el desafío de empezar a bajar, que es más rápido, pero no nos da la seguridad que tiene la escalera para subir, y el mayor problema es como se llega abajo, y evitar golpearse contra el piso, por eso generalmente hay bastante arena, y en algunos lugares hay un pileta con agua.

Este año tengo la sensación de no haber llegado a la cima, y que la subida fue más pronunciada y mucho más difícil. Tengo la sensación de que no podemos ver aun la parte de arriba. ¿Alguna vez escalaste una montaña? Yo tuve la bendición de Dios de vivir un par de años en una ciudad serrana. Me encantaba, teniendo 10 y 11 años subir las sierras. Cuando subías a las mas altas pesabas que al llegar al peñasco de arriba ya llegabas a la cima, pero cuando llegabas, la montaña seguía y seguía. Esa es la sensación que seguramente todos hemos tenido a los largo de éstos 120 días de aislamiento.

Al mismo tiempo, en éstos meses estuvimos viendo la historia de José. Hoy llegamos a su final. Primero falleció, a los 147 años de vida, su padre Jacob (Israel). Muchísima gente hizo una procesión hasta Canaán para sepultarlo, pues eso había pedido él, a lo cual José accedió sin dudar.

Pero todos los hermanos de José, en vez de quedarse en su tierra, Canaán, se volvieron para Egipto. Y cuando llegaron se pusieron de acuerdo y fueron a hablar con José, y les dijeron: Nuestro padre antes de morir nos dijo que te rogaba que perdones a tus hermanos por tanto mal que te hicieron. José mientras escuchaba lo que sus hermanos decían, se puso a llorar. Ahí mismo ellos se inclinaron delante de José. Pero José les respondió que lo que ellos habían pensado mal Dios lo había encaminado para bien. Los hermanos de José todavía veían las cosas desde abajo, mientras José las veía desde lo mas alto. Lo podía ver desde arriba pues él ya los había perdonado muchos años antes.

Ahora vamos a tener dos semanas sin tener el contacto de las tareas escolares. Cada uno verá que hace para poder respetar las indicaciones que se nos dirán durante el día de hoy las autoridades y trataremos de colaborar por el bien de todos. Pero hoy Dios nos pide que subamos a lo alto. No es fácil, es mucho más tranqui quedarse abajo sentado. (¿te acordás que así estaban los hermanos de José en los años de hambre?) Pero cuando hacemos el esfuerzo de subir y ponernos en las manos de Dios, podremos ver el panorama mucho mejor, como cuando estamos en la parte alta del tobogan gigante. En estas dos semanas debemos prepararnos para la segunda mitad. Ojalá que cuando volvamos en agosto, podamos empezar a bajar de a poco y volver a la mayor normalidad posible. Pero mientras tanto, quedate arriba. Quedate cerca de Dios.

El libro de Génesis termina contando que José pudo ver a sus nietos, bisnietos y tataranietos, y pudo tenerlos sobre sus rodillas contándoles todas las cosas maravillosas que Dios había hecho en su vida. Y murió José a la edad de 110 años. ¡Una vida maravillosa tomada de la mano de Dios!

Con todo mi corazón le pido a Dios que durante éstas dos semanas Él te esté cuidando, a vos y a los tuyos, que Él esté curando las heridas que pueden haber en tu corazón y dándote la paz que Él solo puede dar. Pero te pido que sigas en comunicación con Él. No te olvides de Jesús durante ésta dos semanas.

  • ¿Qué lugar ocupa Dios en tus planes de éstas dos semanas? Ponelo en el centro de tus planes y el hará de que siempre puedas ver las cosas desde arriba, desde donde se aprecian mucho mejor.

Oremos juntos:

Querido Padre Dios, gracias por ésta primera parte del año. Gracias porque a pesar de lo difícil que se ha presentado éste año, tú has estado a nuestro lado, como siempre. Ahora queremos poner en tus manos la vida de cada uno de los que están leyendo éste devocional y también sus familias. Te pedimos que tu mano de cuidado éste sobre todos. Ayúdanos a poder reponer las ganas que fuimos perdiendo por el aislamiento y prepara nuestro corazón para la segunda parte del año. Te lo ponemos todo en tus manos en el nombre del Señor Jesús, Amén!


¡FELIZ RECESO DE INVIERNO! ¡NOS VOLVEMOS A ENCONTRAR, SI DIOS QUIERE, EL 3 DE AGOSTO! ¡DIOS TE BENDIGA Y TE GUARDE!