Julio 6

Y alimentaba José a su padre y a sus hermanos, y a toda la casa de su padre, con pan, según el número de los hijos. Génesis 47:12

¡Hola! ¡Buen Lunes! Entramos en la semana 16 sin asistencia al salón de clases en la escuela. Ésta será una semana corta por el feriado nacional del próximo jueves. El 9 de julio es uno de los dos más importantes vinculados a acontecimientos históricos junto con el 25 de mayo. En ellos se gestaron los principios de nuestra independencia nacional. Eso significó que tengamos un gobierno propio y luego pueda ser totalmente independiente. ¿Alguna vez te preguntaste por qué queremos ser libres e independientes? O… ¿Qué es ser realmente libre e independiente?

Hemos estado viendo como José era una autoridad con mucho poder. Podía y debía tomar decisiones constantemente, y todo el mundo dependía de él, no solo la tierra de Egipto. ¿Podía hacer lo que quisiera? Si, siempre y cuando sea por el bien de todos. Ahí podemos empezar a entender que es ser libre e independiente. Muchos piensan que una persona libre e independiente es la que puede hacer lo que se le antoja sin tener que pedir permiso a nadie. Pero en realidad esa no la forma de describe esa cualidad del ser humano.

Cuando vamos al principio de la Biblia nos encontramos con Adán. Adán fue creado del polvo de la tierra por las manos de Dios. Dios lo creó libre e independiente. Adán era libre de elegir que hacer, que comer y decir. Adán era independiente en cuanto a tomar de los frutos que quisiera para alimentarse, pero Dios era el que le había puesto todo a su disposición. Por eso, en medio de esa libertad, Dios le dice que hay un árbol del cual él no debía comer, pues si comía de él iba a morir. ¿Dejó Adán de ser libre e independiente por no poder comer de ese árbol? ¡Claro que no! Él podía seguir escogiendo si obedecía a la advertencia de Dios o no. El seguía siendo independiente, pues nadie le obligaría a comer de lo que no quisiera. Pero como ya seguro conocés la historia, que vimos el año pasado, Adán en medio de su libertad e independencia eligió mal. El dolor, la vergüenza y la muerte entraron en su vida, tal cual como Dios se lo había advertido.

José tenía prácticamente todo el poder, pero sabía que en su libertad e independencia debía pensar muy bien antes de actuar, debía respetar a su autoridad que era Faraón, pero sobre todo siempre obedeció a Dios. Por eso durante los años en que no fue una persona libre e independiente, aprendió que cuando fuese libre tenía que saber actuar muy bien, pues si actuamos por interés personal nada más, podemos perjudicar a otros y ahí estamos perdiendo nuestra libertad e independencia.

Por el pecado de Adán, como dice la Biblia, todos nacemos con pecado, por eso los seres humanos luchamos tanto por ser libres e independientes, pues ya la hemos perdido por nuestros pecados y pensamos que la podemos alcanzar haciendo alguna cosa con nuestras fuerzas, y no lo logramos. Pero que bueno es poder leer lo que el Señor Jesús dijo que está en San Juan 8:36 que dice: “ Así que, si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres.”  (Hijo en mayúscula pues es Dios Hijo: Jesús) Seis versículos antes Jesús mismo había dicho “ y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres.”  ¿Qué quiso decir Jesús? ¿Cuál es la verdad? Más adelante Jesús dijo que él era la verdad. Es decir, él vino a aclarar todo lo que Dios ya había dicho, pero también a poder ofrecer al ser humano esa libertad e independencia que perdió allí en el huerto de Edén. 

Jesús es la verdad, y esa verdad nos hace libres. ¿Cómo es eso en la práctica? El problema de la pérdida de libertad es el pecado. El pecado nos hace esclavos de él, por eso estamos teniendo constantemente malas intenciones o actos que sabemos que no están bien, aunque muchas veces queremos convencernos de lo contrario. El conocer a Jesús significa, que él nos ofrece perdonar nuestros pecados y limpiarnos de toda maldad. ¿Te diste cuenta? Ya ahí nos la posibilidad de empezar a ser libres e independientes eligiendo aceptar su oferta. Pero hay un problema. El pecado tiene un pago y su pago es la muerte. ¿Si yo acepto el perdón de Jesús, quién paga por el pecado? Jesús ya lo hizo al morir en la cruz. Por eso murió, para ofrecernos a nosotros el perdón pero también la vida eterna, pues el ya pagó. 

  • ¿Ya aceptaste el perdón y la salvación de Jesús? ¿Ya eres verdaderamente libre? Ahora mismo pedile al Señor Jesús perdón y decile que libremente elegís que Él entre en tu corazón y te va a dar la libertad eterna a tu alma.

Oremos juntos:

Querido Padre Dios, gracias porque mandaste a tu Hijo Jesús a entregar su vida por nosotros. Gracias porque tu nos creaste libres pero nuestros pecados nos han alejado de tí y perd imos nuestra libertad para pasar a ser esclavos del pecado.   Gracias nuestro Padre, porque los que tenemos a Jesús ahora somos libres. Te pedimos por nuestros familiares, amigos y compañeros que aun no son libres de sus pecados. Ayúdanos a compartir de tu regalo de amor y libertad en Jesús. Te lo pedimos en el nombre del Señor Jesús, Amén.