Y alimentaba José a su padre y a sus hermanos, y a toda la casa
de su padre, con pan, según el número de los hijos.
Génesis
47:12
¡Hola! ¡Buen Lunes! Entramos en la semana 16 sin asistencia al
salón de clases en la escuela. Ésta será una semana corta por el
feriado nacional del próximo jueves. El 9 de julio es uno de los dos
más importantes vinculados a acontecimientos históricos junto con
el 25 de mayo. En ellos se gestaron los principios de nuestra
independencia nacional. Eso significó que tengamos un gobierno
propio y luego pueda ser totalmente independiente. ¿Alguna vez te
preguntaste por qué queremos ser libres e independientes? O… ¿Qué
es ser realmente libre e independiente?
Hemos estado viendo como José era una autoridad con mucho poder.
Podía y debía tomar decisiones constantemente, y todo el mundo
dependía de él, no solo la tierra de Egipto. ¿Podía hacer lo que
quisiera? Si, siempre y cuando sea por el bien de todos. Ahí podemos
empezar a entender que es ser libre e independiente. Muchos piensan
que una persona libre e independiente es la que puede hacer lo que se
le antoja sin tener que pedir permiso a nadie. Pero en realidad esa
no la forma de describe esa cualidad del ser humano.
Cuando vamos al principio de la Biblia nos encontramos con Adán. Adán fue creado del polvo de la tierra por las manos de Dios. Dios lo creó libre e independiente. Adán era libre de elegir que hacer, que comer y decir. Adán era independiente en cuanto a tomar de los frutos que quisiera para alimentarse, pero Dios era el que le había puesto todo a su disposición. Por eso, en medio de esa libertad, Dios le dice que hay un árbol del cual él no debía comer, pues si comía de él iba a morir. ¿Dejó Adán de ser libre e independiente por no poder comer de ese árbol? ¡Claro que no! Él podía seguir escogiendo si obedecía a la advertencia de Dios o no. El seguía siendo independiente, pues nadie le obligaría a comer de lo que no quisiera. Pero como ya seguro conocés la historia, que vimos el año pasado, Adán en medio de su libertad e independencia eligió mal. El dolor, la vergüenza y la muerte entraron en su vida, tal cual como Dios se lo había advertido.
José tenía prácticamente todo el poder, pero sabía que en su
libertad e independencia debía pensar muy bien antes de actuar,
debía respetar a su autoridad que era Faraón, pero sobre todo
siempre obedeció a Dios. Por eso durante los años en que no fue una
persona libre e independiente, aprendió que cuando fuese libre tenía
que saber actuar muy bien, pues si actuamos por interés personal
nada más, podemos perjudicar a otros y ahí estamos perdiendo
nuestra libertad e independencia.
Por el pecado de Adán, como dice
la Biblia, todos nacemos con pecado, por eso los seres humanos
luchamos tanto por ser libres e independientes, pues ya la hemos
perdido por nuestros pecados y pensamos que la podemos alcanzar
haciendo alguna cosa con nuestras fuerzas, y no lo logramos. Pero que
bueno es poder leer lo que el Señor Jesús dijo que está en San
Juan 8:36 que dice: “
Así que, si el Hijo os libertare,
seréis verdaderamente libres.”
(Hijo
en mayúscula pues es Dios Hijo: Jesús) Seis versículos antes Jesús
mismo había dicho “
y conoceréis la verdad, y la verdad
os hará libres.”
¿Qué quiso
decir Jesús? ¿Cuál es la verdad? Más adelante Jesús dijo que él
era la verdad. Es decir, él vino a aclarar todo lo que Dios ya había
dicho, pero también a poder ofrecer al ser humano esa libertad e
independencia que perdió allí en el huerto de Edén.
Jesús
es la verdad, y esa verdad nos hace libres. ¿Cómo es eso en la
práctica? El problema de la pérdida de libertad es el pecado. El
pecado nos hace esclavos de él, por eso estamos teniendo constantemente
malas intenciones o actos que sabemos que no están bien, aunque
muchas veces queremos convencernos de lo contrario. El conocer a
Jesús significa, que él nos ofrece perdonar nuestros pecados y
limpiarnos de toda maldad. ¿Te diste cuenta? Ya ahí nos la
posibilidad de empezar a ser libres e independientes eligiendo
aceptar su oferta. Pero hay un problema. El pecado tiene un pago y su
pago es la muerte. ¿Si yo acepto el perdón de Jesús, quién paga
por el pecado? Jesús ya lo hizo al morir en la cruz. Por eso murió,
para ofrecernos a nosotros el perdón pero también la vida eterna,
pues el ya pagó.
-
¿Ya aceptaste el perdón y la
salvación de Jesús? ¿Ya eres verdaderamente libre? Ahora mismo
pedile al Señor Jesús perdón y decile que libremente elegís que
Él entre en tu corazón y te va a dar la libertad eterna a tu alma.
Oremos
juntos:
Querido
Padre Dios, gracias porque mandaste a tu Hijo Jesús a entregar su
vida por nosotros. Gracias porque tu nos creaste libres pero nuestros
pecados nos han alejado de tí y perd
imos
nuestra libertad para pasar a ser esclavos del pecado.
Gracias
nuestro Padre, porque los que tenemos a Jesús ahora somos libres. Te
pedimos por nuestros familiares, amigos y compañeros que aun no son
libres de sus pecados. Ayúdanos a compartir de tu regalo de amor y
libertad en Jesús. Te lo pedimos en el nombre del Señor Jesús,
Amén.