Julio 8

Y alimentaba José a su padre y a sus hermanos, y a toda la casa de su padre, con pan, según el número de los hijos. Génesis 47:12

¡Hola! Estamos en el tercer día de la semana de la independencia. Mañana podremos festejar, de una manera diferente, los 204 años de independencia nacional. Nosotros empezamos el lunes pensando en porque los seres humanos buscamos ser libres e independientes. Ayer seguimos pensando en que ser libres e independientes es poder ser y sentirnos útiles para Dios, para nuestra familia y para nosotros mismos.

También estuvimos viendo sobre el problema que tenían las personas que vivían en Egipto. Primero se les terminó el dinero. Entonces vinieron a José y él les ofreció comprar sus animales a cambio de comida. Todas las personas entregaron sus animales a cambio de comida. Todos habían podido hacer algo para poder llevar lo más necesario a sus hogares.

Pero pasado un año más se quedaron nuevamente sin comida. Entonces fueron nuevamente a José y les dijeron que ya no tenían dinero ni animales. Todo se lo habían entregado a José a cambio de alimentos. ¡Qué problema! ¿Y ahora? ¿Qué podían hacer? Pero ésta vez no fue José el que habló, sino la gente. Ellos le propusieron a José que le compre lo que les quedaba. ¿Que es lo que les quedaban después de seis años de hambre? Ellos dijeron: sus tierras y a ellos mismos. Se dieron cuenta que si vendían sus tierras, ¿A dónde podían ir a vivir? Ellos pensaron que la única salida que les quedaba eran entregarse ellos mismos y sus tierras.

¿Qué hizo José? José aceptó la propuesta. José compró sus tierras y a todas las personas. Hagamos un recuento. José ya tenía todo el dinero de Egipto, todos los animales, todas las tierras y todas las personas. En pocas palabras ¡Ya tenía todo! ¿Estaba bien hacer eso? Esperá… mirá como sigue la historia. Dice que los trajo a todos a vivir cerca de las ciudades. Entonces les dijo que ahora los había comprado a todos. Ahora les daría semilla y ellos tenían que empezar a sembrar, pues en unos cuantos meses se terminaría los años de hambre. Les dijo también que de los que iban cosechado le darían el 20% (1/5 para los que sepan fracciones) al Faraón y el resto era para ellos.

Eso quiere decir que la gente de apoco empezó a cosechar su propia comida, a pagar un 20% al Faraón y a poder disponer del 80% para comer, pero también para ir recuperando lo que habían invertido en comida. ¡Qué forma tan inteligente de hacer las cosas tenía José!! Sin dudas fue un hombre guiado por Dios. Pero acá encontramos el verdadero significado de ser libres e independientes. Cada persona de Egipto pudo pasar esos 7 años de hambre haciendo cosas con sus pertenencias y nos enseñan como podemos hacer nosotros para ser libres.

Aquellas personas pusieron en manos de José su dinero y sus animales. Luego sus tierras y a ellos mismos. Ahí fue cuando José los llevó cerca y les dio todo para su mantenimiento pero para que pudiesen prosperar por ellos mismos.

Así quiere obrar Dios en la vida de las personas. Primero debemos poner todas nuestras cosas en las manos de Dios. Eso no quiere decir que vamos a dar todo nuestro dinero, pero si lo vamos a poner en sus manos, y aunque en algún momento puede pasar de que no quede más, Dios va a proveer igualmente lo que necesitemos. Pero lo más importante para Dios, somos nosotros mismos. Dios está esperando en que nosotros podamos decir como los egipcios le dijeron a José: toma mi vida, la pongo en tus manos, para que no muera. Cuando ponemos nuestra vida en las manos de Dios, el nos lleva junto a él y así empieza a dar todo lo que necesitamos para poder prosperar, primero espiritualmente. Después anímica y familiarmente. Luego, económicamente. Poner nuestras vidas en las manos de Dios, significa que recibimos a Jesús como Salvador personal y dejamos que él guie nuestra vida. Ahí vamos a empezar a sentir lo que es ser libres e independientes. Aunque podamos ser dependientes de él, él nos da la libertad verdadera, la del corazón y aún mayor que esa: la eternal, la vida eterna.

  • Mañana vamos a celebrar el día de la independencia ¿Vos ya sos verdaderamente libre e independiente? Aceptá a Jesús ahora y lo serás de verdad.

Oremos juntos:

Querido Padre Dios, gracias porque tú nos creaste libres e independientes. Gracias porque aunque perdimos esa libertad por el pecado, tú mandaste al Señor Jesús a pagar por nuestros pecados. Gracias porque muchos ya hemos entregado nuestra vida a Jesús y ahora disfrutamos de la verdadera libertad. En éste día anterior a la independencia nacional, te queremos pedir en primer lugar por las personas que aun no son libres, porque no han aceptado tu perdón. Pero también te queremos pedir que bendigas nuestro país, que nos ayudes a entender que debemos contar contigo para salir de éste momento tan complicado. Te lo pedimos en el nombre del Señor Jesús, Amén


¡FELIZ DÍA DE LA INDEPENDENCIA! ¡HASTA EL LUNES QUE VIENE, SI DIOS QUIERE!