Marzo 27

Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo. San Juan 16:33

Ayer vimos como Jesús estaba en el festejo de la pascua en el lugar alto de la casa donde había mandado a Pedro y Juan a preparar. Vimos como Judas, a pesar de estar tres años viendo que Jesús era Dios y las maravillas que hacía, no quiso creer. Vimos como Juan, que estaba sentado junto a Jesús, le preguntó sobre quien le iba a entregar y Jesús le mostró que era Judas y le dijo que lo que tenía que hacer lo hiciera pronto. Por eso después de ése momento Judas salió del lugar dónde estaban.

Pero cuando estaban comiendo, es decir un rato antes de que pasara eso con Judas, el Señor Jesús les dio a sus discípulos una lección que nunca iban a olvidar. En Juan 13:1 dice que Jesús amó muchísimo a cada uno de sus discípulos, contando también a Judas. Dios nos ama a cada uno de nosotros, pero nosotros decidimos si vamos a amar a Dios o no. Amar a Dios significa aceptar su perdón y pedirle el perdón que el de amor nos quiere dar. Ya vimos que ayer que Judas no lo aceptó, para él fue más fuerte el dinero que el amor de Jesús.

La Biblia cuenta que en un momento Jesús se levantó de la cena, se quitó el manto de arriba (Generalmente en ese momento los hombres y las mujeres usaban como una túnica abajo y un manto arriba) y tomó una toalla y se la ató a la cintura. Puso agua en una lebrillo. ¿Sabes qué es un lebrillo? Es un recipiente parecido a una palangana. En ese momento eran de barro cocido, no de plástico como ahora. Entonces empezó a lavar los pies de los discípulos. De cada uno. Los de Judas también.

En ese momento se acostumbraba lavar los pies como símbolo de bienvenida. Cuando el dueño de casa tenía esclavos, uno de ellos se encargaba de esa tarea. Pero si el dueño de casa o el que invitaba a la cena era el que lo hacía eso significaba que era una persona humilde y que amaba grandemente a sus invitados.

Jesús les estaba mostrando que aunque Él era Dios, aunque había sanado a miles, aunque había hecho ver a los ciegos, caminar a los paralíticos, caminar sobre el agua, resucitar a muertos, y tantas cosas más, él venía a cumplir la misión que el Padre Dios había puesto es sus manos: servir a la humanidad entregando su vida en pago por cada una de las nuestras.

Fue lavando uno a uno, pero cuando llegó a Pedro, él se negó. Dijo que Jesús siendo el Señor no lavaría sus pies. Jesús le dijo que si no lo lavara no tendría parte con él. Entonces Pedro le pidió que no sea solo los pies, sino que también las manos y la cabeza. Pero Jesús le dijo que solo necesitaba lavarse los pies, el resto estaba limpio.

Lo que Jesús les quería decir a ellos y a nosotros hoy es que cuando vamos a él, el nos perdona y limpia de todos nuestros pecados. Pero después vamos haciendo cosas y nos manchamos de pecados nuevamente y por eso cada día debemos ir a él. Juan puede decir un tiempo después, en 1° Juan 1:9, pues le quedó bien clara la lección que: Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad.” Jesús nos ama tanto que no solo vino a morir por nosotros para darnos vida eterna, sino que quiere que cada uno podamos pedir de él la limpieza de nuestro corazón que él solo puede dar. En éstos días usamos mucho jabón para lavarnos continuamente las manos. También lavandina y alcohol en gel, todo para enfrentar al virus que quiere infectarnos. Pero ninguno de esos puede limpiar nuestro corazón, solo Jesús puede hacerlo y como dice el versículo de éstos días traer a nuestro corazón PAZ, aunque pueda haber sufrimiento a nuestro alrededor.

Y Jesús terminó diciendo, así como yo hice con ustedes, ustedes tienen que hacer con los demás. Es decir, ser humildes de corazón, perdonar las ofensas y ayudar a los demás en todo lo que podamos. ¡Un buen desafío para estos días de cuarentena!

  • ¿Qué podrías hacer ahora para hacer lo que Jesús nos enseñó hoy?

Oración:

Querido Padre Dios, gracias por el Señor Jesús. Gracias porque él mostró su amor hacia mí en todo momento cuando estuvo en la tierra. Gracias porque ahora mismo lo quiere demostrar. Te pido que me limpies de todos los pecados que hice hoy y pueda disfrutar de tu paz. En el nombre del Señor Jesús, Amén.