Y el jefe de la cárcel entregó en mano de José el cuidado de
todos los presos que había en aquella prisión; todo lo que se hacía
allí, él lo hacía. Génesis 39:22
Ayer quedamos cuando José estaba ante el Faraón de Egipto, el hombre más poderoso de ese momento. Él había tenido un sueño y José se disponía, guiado por Dios, a interpretarlo. Faraón comenzó a contar su sueño. Dijo que soñó que estaba al lado del río y de él salían 7 vacas gordas, con mucha carne en ellas y después salían, también del río, otras 7 pero eran muy feas, extremadamente flacas. Las 7 vacas flacas se comían a las gordas pero seguían flacas. Entonces ahí me desperté.
Entonces me volví a dormir y soñé que había siete espigas que crecían en una caña. Las 7 eran llenas y hermosas. Después crecían otras 7 espigas pero marchitas y abatidas, y entonces las 7 espigas marchitas se comían a las llenas y hermosas.
Entonces José empezó
a decir que significaba ese sueño. ¿Tan rápido? ¿No tuvo que
pensarlo un rato? Parece que no hizo falta. José estaba tan cerca de
Dios, que Dios podía poner en su mente rápidamente el significado.
Le dijo al Faraón que los dos sueños eran una misma cosa y que Dios
le estaba avisando lo que iba a suceder. El número de vacas y
espigas, que eran 7, representaban 7 años. José le explicó que iba
a haber 7 años de abundancia. Eso representan las vacas gordas y las
espigas llenas. Habrá abundante comida durante esos siete años. Los
animales podrán crecer mucho y las plantas dar mucho fruto. Pero
después van a venir 7 años de hambre. Esos siete años serán como
las vacas muy flacas y las espigas marchitas, serán muy feos y de
extrema necesidad.
José le había contado
con tanta claridad el sueño. Lo que los sabios de Egipto no pudieron
interpretar, José lo había dicho de inmediato y claramente sin
dejar lugar a duda. Además José le dijo que eso iba a pasar muy
pronto. El Faraón estaba callado escuchando lo que José con tanta
seguridad decía. ¿Te acordás que pensaba de José Potifar? ¿Te
acordás que pensaba de José el jefe de cárcel? Ambos vieron que
José era una persona en quien se podía confiar. El Faraón tuvo la
misma impresión. No podía ni hablar cuando José explicaba.
¿Te das cuenta que
importante es vivir cerca de Dios? No te olvides la vida difícil que
José había tenido esos 30 años. ¿Y qué podemos decir de sus 17
años en Egipto, lejos de sus seres queridos? Siempre se apoyó en
Dios y ahora estaba delante del hombre más poderoso de la tierra en
ese momento diciéndole lo que Dios iba a hacer. No sé como estás
hoy después de 54 días de cuarentena, pero mirá que bueno es poner
nuestro corazón en las manos de Dios y dejar que él decida y no
nosotros. Cuando estás cerca de Dios el te habla con la claridad que
le hablaba a José.
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¿Querés hoy
poder estar cerca de Dios? Ahora mismo ora a Dios y decíselo.
Oración:
Querido Padre Dios,
gracias porque tu quieres estar cerca de mí. Yo también deseo estar
cerca tuyo, ayúdame a leer tu Palabra y orar cada día y estar cada
vez más cerca de tí. En el nombre del Señor Jesús, Amén.