Mayo 15

Y el jefe de la cárcel entregó en mano de José el cuidado de todos los presos que había en aquella prisión; todo lo que se hacía allí, él lo hacía. Génesis 39:22

Hola!  Seguimos, entrando al último día de ésta semana, con la historia de José. Ayer quedamos cuando había interpretado los sueños del Faraón. ¿Te acordás lo que simbolizaban? Los sueños querían decir que iban a venir 7 años de abundancia y luego 7 años de gran hambre y escasez. 

Cuando José terminó de explicarle eso al Faraón, el Faraón no decía nada. Se quedó escuchando con mucha atención, y creo, va, me imagino, que se quedó asombrado de lo que había escuchado y esperando que siga. Pero antes de seguir, te tengo que explicar algo. Los egipcios pensaban que el Faraón era un dios. Ellos adoraban al sol y pensaban que el Faraón era el dios sol, lo llamaban “Ra”. Ellos también pensaban que al Faraón no se lo podía mirar a los ojos, pues creían que si lo hacían sus ojos serían como el calor del sol intenso y los mataría. Por eso generalmente cuando le hablaban miraban hacia abajo, y nadie se atrevía a decirle algo si él no le preguntaba o le daba permiso para hacerlo. Aclarado eso puedo seguir con la historia.

Cuando José terminó de explicar los sueños siguió hablando. Pero en éste caso el Faraón no lo hizo callar como siempre hacía, sino que dejó de siga hablando y lo escuchó con mucha atención. José le empezó a decir al hombre más poderoso del mundo lo que tenía que hacer. ¿Cómo? ¡No puede ser! ¿Cómo un esclavo, que encima estaba preso, l e va a decir al hombre más poderoso lo que debe hacer?  Alguien puede pensar que José era un atrevido e irrespetuoso, pero en realidad no lo fue. ¿Sabés por qué no? Porque José estaba diciendo lo que Dios iba poniendo en su mente y corazón, y Dios es muchísimo más poderoso que el hombre más poderoso de toda la tierra. Dios fue el que había puesto en el sueño de Faraón lo que iba a pasar. Dios fue el que puso en la mente de José el significado del sueño y Dios ahora le estaba diciendo lo que tenía que hacer si no quería que muchísima gente muriese de hambre por los 7 años de hambre que vendrían. 

Le dijo al faraón que tenía que poner a un hombre como gobernador de todo Egipto y debajo de él otros gobernadores en cada región de todo Egipto. Algo así como lo que pasa en nuestro país, que tenemos un presidente para todo el país y cada provincia tiene un gobernador. ¡José inventó la forma de autoridades como la que hoy tenemos en nuestro país! Luego le dijo que durante los 7 años de abundancia se hagan más sembrados y también se hagan muchos graneros para ir guardando mucha comida para los años de hambre. 

El Faraón escuchó con atención cada cosa que José le dijo y cuando José terminó, recién ahí el Faraón habló y dijo que le parecía muy bien todo lo que José había dicho. Ahora Faraón tenía que dar el primer paso. El primer paso era poner un gobernador general sobre todo Egipto. Y… ¿Sabés que dijo Faraón? Dijo: ¿Quién puede ser la mejor persona para ser el gobernador general sobre todo Egipto? ¿Quién puede ser mejor que este hombre en quién está el espíritu de Dios? ¡Si! ¡José! Los trece años de esclavitud habían terminado y José entendió para qué Dios lo estaba preparando durante todo ese tiempo. Ahora José era el segundo en autoridad en todo Egipto. 

José nos muestra que Dios siempre permite las cosas con un propósito. Por eso en estos días muchos dicen: ¿por qué Dios permite que haya una pandemia de COVID-19 en todo el mundo? Cuando en realidad la pregunta es: ¿Para qué Dios permite que haya una pandemia de COVID-19 en todo el mundo? Dios tiene un propósito para vos y para mi en esta cuarentena. Tenemos que seguir leyendo  los devocionales de todos los días y orando para poder descubrir, como lo hizo José, cual es el plan de Dios para tu vida y para la mía.

  • ¿Te has preguntado que quiere hacer Dios en tu vida y en la de tu familia en ésta cuarentena?

Oración:

Querido Dios Padre, gracias por la historia de José. Gracias porque tú lo cuidaste en todo momento y lo preparaste para el lugar que tú sabias que iba a ocupar. Te pido que me ayudes a cada día seguir leyendo de tu Palabra para descubrir lo que tu quieres hacer en mi vida y en la de mi familia. En el nombre del Señor Jesús, Amén.