y dijo Faraón a sus siervos: ¿Acaso hallaremos a otro hombre
como éste, en quien esté el espíritu de Dios? Génesis 41:38
Hola! Ayer vimos a José que fue nombrado gobernador general de Egipto. Faraón era el de mayor autoridad y luego en el segundo lugar estaba José. Entonces José tenía que tener un nombre egipcio, pues el de él era hebreo. Le puso Faraón por nombre Zafnat-Panea. (no se sabe con seguridad el significado pero va desde “el viviente que ha sido de provisión” hasta “el que revela cosas ocultas”) Ahora no era un esclavo, ni un preso, ni un olvidado, ahora era el hombre digno de reverencia y con un nombre nuevo. Pero aún le faltaba algo. Lo principal para José era Dios. Y el mismo Señor Jesús ha enseñado que cuando buscamos en primer lugar el reino de los cielos y su justicia, todas las cosas que necesitemos Dios las dará añadidas, es decir, el las agregará, sin faltar ninguna. Toda la familia de José vivía muy lejos. La tarea que iba a hacer durante los próximos 14 años era muy importante y no podía dejarse de hacer ni un solo día. ¿Te diste cuenta que le faltaba a José? ¿Si? Claro, le faltaba una familia.
Cuando Dios creó todas las cosas, una vez que terminó, las puso
cada una en su lugar. Puso al sol, la luna y las estrellas en su
lugar. Puso los planetas en su lugar. Puso el agua, el aire y la
tierra en su lugar. Y puso al hombre y la mujer en su lugar: una
pareja o matrimonio, que luego con los hijos serían una familia. Así
lo ubicó al ser humano. Y todo fue hecho perfecto. “Fue bueno en
gran manera” Dice el final del primer capítulo de la Biblia.
¡José había superado tantas cosas con la ayuda de Dios! Dios
ahora le iba a proveer una familia. Dice que el Faraón le dio una
esposa. Se llamaba Asenat. (su nombre egipcio significaba “posesión
de la diosa Neit, diosa madre de los demás dioses egipcios) Luego
tuvieron dos hijos Manasés y Efraín. Ambos tuvieron nombres
hebreos. El primero, Manasés, significa “el que hace olvidar”.
No quería decir que José se había olvidado de su familia, sino que
era una forma de decir que con su esposa y su primer hijo había
podido olvidar todo lo que había sufrido, eso había quedado atrás.
Dios había añadido todo lo que José necesitaba. El segundo,
Efraín, significa “fructífero”. Durante 13 años José había
sembrado, siendo esclavo, preso y olvidado, respeto a la autoridad,
trabajo, servicio a los demás y amor a Dios, ahora estaba cosechando
el fruto de su siembra. Recuerda que siempre cosechamos lo que
sembramos. Ese muchacho olvidado y solo acompañado por Dios, ahora
tenía una familia con quién compartir sus buenos momentos y
desafíos.
Ya van 60 días de cuarentena, ya es una sesentena. (no se si se dice así)
No sé como es tu familia. Es la que Dios te dio. Se que cuando van
pasando los días las cosas pueden complicarse por pasar tanto tiempo
juntos, pero siempre recuerda que la familia es el plan de Dios.
Claro que los que estamos en la familia tenemos que cooperar para que
todo pueda ir bien, y lamentablemente hay familias que no se llevan
bien. Agradece a Dios por tu familia, y ora por ellos, y aún más si
las cosas no están bien. Dios también te dice a vos, como le dijo
Jesús a sus discípulos, busquen a Dios en primer lugar y Él te va
a dar todo por añadidura, el te va a dar lo que necesitas, y todos
necesitamos una familia dónde podamos compartir en amor, respeto y
unidad.
Queremos que ésta sea una semana diferente. El lunes empezamos
pensando en que tenemos que tener paciencia y esperar en Dios, ayer
en cómo Dios nos puede preparar en ésta cuarentena y hoy en valorar
y trabajar por nuestra familia para que las cosas puedan estar bien
en nuestro hogar.
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¿Qué
cosas están bien en tu familia? Agradece a Dios y pedile que puedan
seguir así.
-
¿Qué
cosas no están bien en tu familia? Pedile a Dios especialmente por
esas cosas para que él los ayude es ellas. ¿Qué puedes hacer tú
para cooperar? Primero orar a Dios con el corazón, luego él va a
dar lo que necesitas por añadidura.
Oración:
Querido Dios Padre, gracias por la familia que nos has dado. Tú conoces todo lo que pasa en cada hogar, en cada casa. Tú conoces cuales son las cosas buenas que pasan en nuestros hogares, pero también conoces esas malas que también pasan, esas que muchas veces hieren y hacen que no haya paz. Te pedimos que estés obrando en cada hogar, actúa en cada corazón, que podamos vivir estos días de aislamiento en paz y podamos tener una verdadera semana especial. Te lo pedimos en el nombre del Señor Jesús, Amén.
¡HASTA MAÑANA!