Mayo 26

Y José era el señor de la tierra, quien le vendía a todo el pueblo de la tierra; y llegaron los hermanos de José, y se inclinaron a él rostro a tierra. Génesis 42:6

Hola! Comenzamos una nueva semana, la semana 10 sin asistencia a clases. Esta semana el versículo será Génesis 42:6. Ese versículo habla del lugar que ocupaba José. Era el señor de la tierra. Guau!!! (Me salió medio parecido a un perro) ¡SI! El señor de la tierra. Había llegado a lo más alto de lo que una persona puede pensar en llegar. Pero el no había pensado llegar ahí. Pero Dios a lo largo de 30 años lo había estado preparando, primero en su casa y los otros 13 en Egipto, como esclavo, preso y olvidado. Ahora pasaban por él todas las decisiones importantes. Aquel jovencito, como cualquier otro, había llegado a lo más alto.

Pero en realidad hemos visto que no era como cualquier otro, se diferenciaba bastante con la mayoría que lo rodeaba. Era obediente a su padre y luego a su amo. Era honrado, respetuoso y trabajador. Pero sobre todo eso amaba y confiaba profundamente en Dios. Mientras todo el mundo estaba necesitando comida y rogaba por ella, el se estaba encargando de distribuir para que todos tuvieran lo necesario.

Hoy vivimos tiempos muy difíciles pues estamos aislados por el COVID-19, que para muchas personas representa la muerte, por eso debemos cuidarnos. Pero también hoy viven muchos como las personas en el tiempo de José. Están pasando por necesidades, y en algunos casos, muy extrema. En muchos hogares no les alcanza el dinero para comer o están muy justos con sus finanzas y no pueden pagar varias cosas que quisieran no estar debiendo. Ésta pandemia nos ha tomado casi por sorpresa y no estábamos preparados.

Pero la historia de José y éste versículo nos muestra que Dios siempre será el proveedor de aquellos que le buscan. En ese momento para poder tener comida había que ir a José. Dios lo había preparado de antemano para que después todas las personas puedan tener lo que necesitaban para vivir, y vivir bien.

La historia de José siempre me recuerda a la del Señor Jesús. Hoy estamos tratando de ver como seguimos en ésta cuarentena, pero Dios, que sabe las cosas de antemano, ya tiene algo preparado para cada uno. Dios sabe todo lo que vos y yo necesitamos, y siempre tiene a alguien preparado para que pueda ayudarnos y darnos la salida del problema.

El mayor problema que ha tenido la humanidad no es esta pandemia, sino el problema de la muerte y de la eternidad. La Biblia dice con claridad que cada uno de nosotros somos eternos. Nos dice que cuando nos vamos de éste mundo, cuando morimos, no termina nuestra existencia ahí, sino que vamos a un lugar eterno. El problema es el pecado que cada uno tenemos. Ese pecado nos condena a una condenación eterna, pero Dios quiere que tengamos vida eterna y no condenación eterna. Si bien nuestro pecado es mucho y grande, el amor de Dios es más grande, y por eso mandó a alguien a solucionar ese problema: a su Hijo Jesús. Jesús vino a pagar lo que nosotros no podíamos pagar, que era el perdón de nuestros pecados para que podamos tener la vida eterna. Como Jesús ya murió y resucitó por vos y por mí, solo tenemos que aceptar ese regalo de Dios. Para poder recibirlo en nuestro corazón, primero tenemos que sanitizarlo, si como hacemos con nuestras manos con agua y jabón o alcohol en gel. Pero al corazón no lo podemos limpiar con eso. El único que puede hacerlo es Jesús, por eso debemos primero pedirle que limpie todos nuestros pecados y ahí Él nos va a limpiar y perdonar todos nuestros pecados y entonces podemos recibir el regalo de la vida eterna.

Mirá lo que dice Romanos 8:32:  El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas?”. ¿Sabés que significa?  Dice que si Dios no se guardó a su Hijo Jesús, sino que lo entregó por vos y por mi,  también va a dar todas las cosas que necesitemos. ¡Si! En el tiempo de José para poder tener lo qu e neces itaba tenían que ir a José. Hoy podés ir a Jesús, ahora mismo y con fe pedirle por lo que puedas estar necesitando, sea lo que sea, y Jes ús mismo ha dicho que él mismo lo va a hace r.

  • ¿Necesitás que Jesús limpie tu corazón? Pedile ahora mismo y lo va a hacer.

  • ¿Ya aceptaste el regalo de la vida eterna? Ahora mismo podés decirle al Señor Jesús que lo querés aceptar.

  • ¿Qué más estás necesitando ahora mismo? Orá a Dios Padre y pedile con fe lo que necesites y Jesús responderá.

Oremos juntos: 

Querido Dios Padre, gracias porque mandaste al Señor Jesús a pagar la deuda que nosotros no podíamos pagar jamás, la de nuestros pecados. Pero también queremos agradecerte porque cada día podemos pedir por nuestras necesidades. Te pedimos por nuestros hogares y por todos los que hay pasan por necesidad,  para que tú seas su proveedor . En el nombre del Señor Jesús, Amén.

¡HASTA MAÑANA!