Y José era el señor de la tierra, quien le vendía a todo el
pueblo de la tierra; y llegaron los hermanos de José, y se
inclinaron a él rostro a tierra. Génesis 42:6
Hola! Comenzamos una nueva semana, la semana 10 sin asistencia a clases. Esta semana el versículo será Génesis 42:6. Ese versículo habla del lugar que ocupaba José. Era el señor de la tierra. Guau!!! (Me salió medio parecido a un perro) ¡SI! El señor de la tierra. Había llegado a lo más alto de lo que una persona puede pensar en llegar. Pero el no había pensado llegar ahí. Pero Dios a lo largo de 30 años lo había estado preparando, primero en su casa y los otros 13 en Egipto, como esclavo, preso y olvidado. Ahora pasaban por él todas las decisiones importantes. Aquel jovencito, como cualquier otro, había llegado a lo más alto.
Pero en realidad hemos visto que no era como cualquier otro, se
diferenciaba bastante con la mayoría que lo rodeaba. Era obediente a
su padre y luego a su amo. Era honrado, respetuoso y trabajador. Pero
sobre todo eso amaba y confiaba profundamente en Dios. Mientras todo
el mundo estaba necesitando comida y rogaba por ella, el se estaba
encargando de distribuir para que todos tuvieran lo necesario.
Hoy vivimos tiempos muy difíciles pues estamos aislados por el
COVID-19, que para muchas personas representa la muerte, por eso
debemos cuidarnos. Pero también hoy viven muchos como las personas en el
tiempo de José. Están pasando por necesidades, y en algunos casos,
muy extrema. En muchos hogares no les alcanza el dinero para comer o
están muy justos con sus finanzas y no pueden pagar varias cosas que
quisieran no estar debiendo. Ésta pandemia nos ha tomado casi por
sorpresa y no estábamos preparados.
Pero la historia de José y éste versículo nos muestra que Dios siempre será el proveedor de aquellos que le buscan. En ese momento para poder tener comida había que ir a José. Dios lo había preparado de antemano para que después todas las personas puedan tener lo que necesitaban para vivir, y vivir bien.
La historia de José siempre me recuerda a la del Señor Jesús. Hoy
estamos tratando de ver como seguimos en ésta cuarentena, pero Dios,
que sabe las cosas de antemano, ya tiene algo preparado para cada
uno. Dios sabe todo lo que vos y yo necesitamos, y siempre tiene a
alguien preparado para que pueda ayudarnos y darnos la salida del
problema.
El mayor problema que ha tenido la humanidad no es esta pandemia,
sino el problema de la muerte y de la eternidad. La Biblia dice con
claridad que cada uno de nosotros somos eternos. Nos dice que cuando
nos vamos de éste mundo, cuando morimos, no termina nuestra
existencia ahí, sino que vamos a un lugar eterno. El problema es el
pecado que cada uno tenemos. Ese pecado nos condena a una condenación
eterna, pero Dios quiere que tengamos vida eterna y no condenación
eterna. Si bien nuestro pecado es mucho y grande, el amor de Dios es
más grande, y por eso mandó a alguien a solucionar ese problema: a
su Hijo Jesús. Jesús vino a pagar lo que nosotros no podíamos
pagar, que era el perdón de nuestros pecados para que podamos tener
la vida eterna. Como Jesús ya murió y resucitó por vos y por mí,
solo tenemos que aceptar ese regalo de Dios. Para poder recibirlo en
nuestro corazón, primero tenemos que sanitizarlo, si como hacemos
con nuestras manos con agua y jabón o alcohol en gel. Pero al
corazón no lo podemos limpiar con eso. El único que puede hacerlo
es Jesús, por eso debemos primero pedirle que limpie todos nuestros
pecados y ahí Él nos va a limpiar y perdonar todos nuestros pecados
y entonces podemos recibir el regalo de la vida eterna.
Mirá
lo que dice Romanos 8:32:
“El
que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos
nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas?”.
¿Sabés
que significa?
Dice
que si Dios no se guardó a su Hijo Jesús, sino que lo entregó por
vos y por mi,
también
va a dar todas las cosas que necesitemos. ¡Si! En el tiempo de José
para poder tener lo qu
e
neces
itaba
tenían que ir a José. Hoy podés ir a Jesús, ahora mismo y con fe
pedirle por lo que puedas estar necesitando, sea lo que sea, y Jes
ús
mismo ha dicho que él mismo lo va a hace
r.
-
¿Necesitás
que Jesús limpie tu corazón? Pedile ahora mismo y lo va a hacer.
-
¿Ya
aceptaste el regalo de la vida eterna? Ahora mismo podés decirle al
Señor Jesús que lo querés aceptar.
-
¿Qué
más estás necesitando ahora mismo? Orá a Dios Padre y pedile con
fe lo que necesites y Jesús responderá.
Oremos
juntos:
Querido
Dios Padre, gracias porque mandaste al Señor Jesús a pagar la deuda
que nosotros no podíamos pagar jamás, la de nuestros pecados. Pero
también queremos agradecerte porque cada día podemos pedir por
nuestras necesidades. Te pedimos por nuestros hogares y por todos los
que hay pasan por necesidad,
para
que tú seas su proveedor
.
En el nombre del Señor Jesús, Amén.
¡HASTA MAÑANA!