Y José era el señor de la tierra, quien le vendía a todo el
pueblo de la tierra; y llegaron los hermanos de José, y se
inclinaron a él rostro a tierra. Génesis 42:6
Hola! El día viernes pasado vimos cuando llegaron los diez hermanos
mayores de José a Egipto en busca de comida, ya que habían empezado
los años de hambre en toda la tierra. ¿Te acordás que hicieron
ellos cuando llegaron delante José? La Biblia cuenta que se inclinaron
hasta que sus cabezas tocaron el suelo. Ahí José se acordó de los
sueños que tuvo 20 años antes, el de los manojos y el de la luna,
sol y estrellas. Recuerden también que vimos que José los reconoció
enseguida, pero ellos no se dieron cuenta que era José.
José les habló, pero siempre usó un intérprete, es decir, una persona que recibía las palabras de José en egipcio y se las decía a los hermanos en hebreo, o al revés cuando hablaban los hermanos. Todo eso era para que no lo reconocieran. Lo primero que les dijo fue: ¿De dónde vienen? Ellos le respondieron que venían de Canaán, para comprar alimentos. Entonces José les dijo: ¡Ustedes son espías! ¡Vienen para ver como hacemos las cosas aquí! Ellos, asustados, le respondieron que no eran espías, que solo venían a comprar alimentos. (Lo que José buscaba era saber como estaba su padre, sin que ellos se den cuenta) Ellos también dijeron que tenían un padre y eran hombres honrados (eso no era del todo verdad) Pero José les dijo que no, que para él eran espías.
Ellos insistieron y dijeron que eran 12 hermanos, que el menor estaba
con su padre y que otro está como desaparecido. ¿Te diste cuenta?
En primer lugar le sacó la información muy rápidamente, pero
ellos no dijeron la verdad sobre el “otro hermano”, que sin saber
estaba adelante de ellos. Entonces José continuó e insistió en que
eran espías, y les propuso una forma para demostrar si ellos decían
la verdad. Uno de ustedes va a volver a su casa y va a traer a su
hermano menor, de esa forma van a demostrar que están diciendo la
verdad, y los otros nueve quedarán presos hasta que regresen uno de
ustedes con su hermano menor. Todo lo pensó muy rápidamente. Era
un especialista en eso. Puso entonces a los diez presos juntos en la
cárcel por tres días. Aunque era un especialista en tomar
decisiones rápidas, en esta oportunidad se tomó tres días para
decidir. Estoy totalmente seguro que fue a consultar con Dios. Había
tomado una decisión pero no estaba totalmente seguro.
Entonces, después de los tres días, vino a ellos a la cárcel y les
dijo que él temía a Dios y que había cambiado de parecer. ¡Qué
persona especial era José! No tuvo problema en cambiar la orden al
pensarlo bien y buscar la guía de Dios. Hay personas con autoridad
que piensan que si dan una orden y después la cambian es signo de
debilidad, pero José nos muestra todo lo contrario. Él siempre
quería actuar bien y mucho más cuando se trataba de algo tan
importante como su hermano menor. Les dijo que se irían 9 y quedaría
uno preso.
¿Por qué cambió de parecer? Porque si mandaba a un solo hermano
por ese difícil camino iba a correr mucho peligro, además iba a
poder llevar poca comida y allí, en Canaán había una familia
grande esperando alimentos. Luego tendría que volver la misma
persona con su hermano menor y otra vez iba a estar en peligro no
solo el que volvía sino también su hermano más chico. Fue una
sabia decisión el cambiar de idea. Había solucionado lo que en
principio era un error.
¡Que buena lección nos vuelve a dar José! Cuando tenemos que tomar
decisiones importantes, debemos tomarnos el tiempo necesario para
consultar a Dios. ¿Te acordás del año pasado cuando vimos a
Abraham? Primero orar y después actuar. Es muy importante no
olvidarnos de eso, y así evitaremos equivocarnos y perjudicar a otra
persona o a nosotros mismos.
Y también nos muestra que cuando tomamos una decisión equivocada no
es de cobardes cambiar, sino que es de valientes e inteligentes,
buscando siempre el bien de todos.
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¿Consul
t
as a Dios antes de tomar decisiones importantes? Mirá que estás creciendo, y cuanto más crezcas, más importantes van a ser tus decisiones, pues las decisiones tendrán mayores consecuencias.
Oremos
juntos:
Querido
Padre Dios, te damos las gracias porque siempre estás disponible
para atender nuestras consultas. Ayúdanos a no olvidar consultarte a
tí antes de tomar decisiones importantes. Te lo pedimos en el nombre
del Señor Jesús, Amén.