Mayo 27

Y José era el señor de la tierra, quien le vendía a todo el pueblo de la tierra; y llegaron los hermanos de José, y se inclinaron a él rostro a tierra. Génesis 42:6

Hola! El día viernes pasado vimos cuando llegaron los diez hermanos mayores de José a Egipto en busca de comida, ya que habían empezado los años de hambre en toda la tierra. ¿Te acordás que hicieron ellos cuando llegaron delante José? La Biblia cuenta que se inclinaron hasta que sus cabezas tocaron el suelo. Ahí José se acordó de los sueños que tuvo 20 años antes, el de los manojos y el de la luna, sol y estrellas. Recuerden también que vimos que José los reconoció enseguida, pero ellos no se dieron cuenta que era José.

José les habló, pero siempre usó un intérprete, es decir, una persona que recibía las palabras de José en egipcio y se las decía a los hermanos en hebreo, o al revés cuando hablaban los hermanos. Todo eso era para que no lo reconocieran. Lo primero que les dijo fue: ¿De dónde vienen? Ellos le respondieron que venían de Canaán, para comprar alimentos. Entonces José les dijo: ¡Ustedes son espías! ¡Vienen para ver como hacemos las cosas aquí! Ellos, asustados, le respondieron que no eran espías, que solo venían a comprar alimentos. (Lo que José buscaba era saber como estaba su padre, sin que ellos se den cuenta) Ellos también dijeron que tenían un padre y eran hombres honrados (eso no era del todo verdad) Pero José les dijo que no, que para él eran espías.

Ellos insistieron y dijeron que eran 12 hermanos, que el menor estaba con su padre y que otro está como desaparecido. ¿Te diste cuenta? En primer lugar le sacó la información muy rápidamente, pero ellos no dijeron la verdad sobre el “otro hermano”, que sin saber estaba adelante de ellos. Entonces José continuó e insistió en que eran espías, y les propuso una forma para demostrar si ellos decían la verdad. Uno de ustedes va a volver a su casa y va a traer a su hermano menor, de esa forma van a demostrar que están diciendo la verdad, y los otros nueve quedarán presos hasta que regresen uno de ustedes con su hermano menor. Todo lo pensó muy rápidamente. Era un especialista en eso. Puso entonces a los diez presos juntos en la cárcel por tres días. Aunque era un especialista en tomar decisiones rápidas, en esta oportunidad se tomó tres días para decidir. Estoy totalmente seguro que fue a consultar con Dios. Había tomado una decisión pero no estaba totalmente seguro.

Entonces, después de los tres días, vino a ellos a la cárcel y les dijo que él temía a Dios y que había cambiado de parecer. ¡Qué persona especial era José! No tuvo problema en cambiar la orden al pensarlo bien y buscar la guía de Dios. Hay personas con autoridad que piensan que si dan una orden y después la cambian es signo de debilidad, pero José nos muestra todo lo contrario. Él siempre quería actuar bien y mucho más cuando se trataba de algo tan importante como su hermano menor. Les dijo que se irían 9 y quedaría uno preso.

¿Por qué cambió de parecer? Porque si mandaba a un solo hermano por ese difícil camino iba a correr mucho peligro, además iba a poder llevar poca comida y allí, en Canaán había una familia grande esperando alimentos. Luego tendría que volver la misma persona con su hermano menor y otra vez iba a estar en peligro no solo el que volvía sino también su hermano más chico. Fue una sabia decisión el cambiar de idea. Había solucionado lo que en principio era un error.

¡Que buena lección nos vuelve a dar José! Cuando tenemos que tomar decisiones importantes, debemos tomarnos el tiempo necesario para consultar a Dios. ¿Te acordás del año pasado cuando vimos a Abraham? Primero orar y después actuar. Es muy importante no olvidarnos de eso, y así evitaremos equivocarnos y perjudicar a otra persona o a nosotros mismos.

Y también nos muestra que cuando tomamos una decisión equivocada no es de cobardes cambiar, sino que es de valientes e inteligentes, buscando siempre el bien de todos.

  • ¿Consul t as a Dios antes de tomar decisiones importantes? Mirá que estás creciendo, y cuanto más crezcas, más importantes van a ser tus decisiones, pues las decisiones tendrán mayores consecuencias.

Oremos juntos:

Querido Padre Dios, te damos las gracias porque siempre estás disponible para atender nuestras consultas. Ayúdanos a no olvidar consultarte a tí antes de tomar decisiones importantes. Te lo pedimos en el nombre del Señor Jesús, Amén.