Y vio su amo que Jehová estaba con él, y que todo lo que él
hacía, Jehová lo hacía prosperar en su mano. Génesis 39:3
Hola! Estamos empezando una nueva semana. ¡Y ya estamos en mayo! Es la semana número ocho que no asistimos a clases. Aún así podemos seguir comunicados por medio de los devocionales diarios y con las tareas que nos mandan las maestras y profesores. Los días van pasando y ya estamos en el día 46 de la cuarentena. (Aunque literalmente cuarentena se refiere a 40 días, hoy se usa como la cantidad de días en aislamiento para evitar contraer o contagiar una enfermedad.)
Hace
unos cuantos días empezamos con la historia de José. Vimos todos
los problemas que tenía en su hogar y en especial con sus hermanos.
Era tal el odio que ellos le tenían que hasta llegaron a pensar en
matarlo. Y finalmente lo vendieron como esclavo. Pensemos un poco en
eso. Hoy muchos están muy cansados de estar “encerrados” en sus
casas. Se espera con ansiedad la fecha propuesta por las autoridades
para poder escuchar que ya se puede salir, y solo se escucha que se
prolonga el tiempo de aislamiento obligatorio. Eso trae múltiples
problemas económicos en muchas personas y sentimientos de temor y
pesar por no poder salir de la casa. Aún sabemos que aunque se
prolonga ya muchos días, como ya mencioné, en algún momento ésto
va terminar y volveremos a salir, a encontrarnos y a estar juntos en
el salón de clases.
Pero
para José no era así. Ahora ya no estaba en su casa con su amado
padre. Ahora era llevado a una tierra lejana, con otras costumbres,
con otro idioma, con otros dioses y encima de eso como esclavo. Eso
significaba que “nunca más”, si, “nunca más iba a salir”.
¿Cómo nunca más? ¡Si! ¡Un esclavo era esclavo de por vida! Es
decir, para toda la vida, hasta el día en que muera. Nosotros aveces
perdemos la esperanza porque no vemos la hora de salir de casa, ¿Te
imaginás lo que debe ser pensar en que nunca más vas a salir? Nunca
más vas a ser libre José.
Pero… ¿leíste el versículo de esta semana? Paremos acá entonces. Andá al principio de hoy y volvé a leerlo. ¿Ya esta? ¿Seguro? Bueno, entonces sigamos. Dice que su amo, es decir la persona que lo compró en Egipto, vio que Jehová estaba con él. Pero… si a Dios no lo podemos ver… ¿Cómo se dio cuenta su amo de que Dios estaba con él? Por la conducta y las ganas que José ponía en lo que hacía. Su amo se dio cuenta de que no era un esclavo más. Ponía ganas en lo que hacía y trataba de que salga de la mejor manera. No se lamentaba de lo que no tenía, sino que se enfocó en lo que tenía y lo iba a hacer de la mejor manera. Nosotros muchas veces pensamos más en lo que no tenemos que en aprovechar lo que sí tenemos.
Pero
hay algo muy importante… Dios estaba con José, y Dios le hacía
prosperar en todo, es decir, Dios hacía que todo lo que José haga
salga bien. A José no le permitían salir, no podía hacer lo que
seguramente hubiese preferido, pero nadie le podía prohibir que Dios
esté con él y lo haga prosperar. Te propongo empezar ésta semana
como José. Nadie puede evitar de que Dios esté con vos y te haga
prosperar. Va… en realidad si hay alguien que lo puede evitar…
ese sos vos.
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Ahora mismo poné en las manos de Dios ésta semana, tu vida y la de
tus seres queridos y empieza a pensar en las cosas que Dios te da y
aprovechar a cada una de ellas (no vale la play, bueno un poquito)
para que puedas prosperar en la relación con Dios, con tu familia y
con los estudios.
Oración:
Querido
Dios Padre, gracias porque aunque no puedo salir de casa todavía
puedo contar contigo y prosperar en mi relación contigo, con mi
familia y mis estudios. Ayúdame a ser como José. Te lo pido en el
nombre del Señor Jesús, Amén.