13 Estando
Josué cerca de Jericó, alzó sus ojos y vio un varón que estaba
delante de él, el cual tenía una espada desenvainada en su mano. Y
Josué, yendo hacia él, le dijo: ¿Eres de los nuestros, o de
nuestros enemigos? 14 Él respondió: No; mas como Príncipe del
ejército de Jehová he venido ahora. Entonces Josué, postrándose
sobre su rostro en tierra, le adoró; y le dijo: ¿Qué dice mi Señor
a su siervo? 15 Y el Príncipe del ejército de Jehová
respondió a Josué: Quita el calzado de tus pies, porque el lugar
donde estás es santo. Y Josué así lo hizo. Josué 5:13-15
Hola!
Buen Jueves!!! Hoy tenemos los mismos versículos que ayer. Ayer
vimos que una persona se le presentó a Josué. Esa persona, como
volvimos a leer hoy, tenía una espada en su mano,
lista
para ser utilizada. Luego en el diálogo, esa persona se presentó
como el Principe (en mayúscula) del ejército de Jehová. Eso
significa que era el mismísimo Dios Hijo, al cual conocemos en el
nuevo testamento como Jesús. Dios Hijo es siempre en la Biblia la
persona de la Divina Trinidad que comunica las cosas de Dios a los
seres humanos. En el libro de Génesis, por ejemplo, visitó a Abram
y comió con él, además de decirle que iba a tener un hijo en su
vejez. También luchó mano a mano con Jacob. También fue quien
caminó por el medio del horno de fuego en Babilonia con Sadrac,
Mesac y Abed-nego, los amigos de Daniel,
y
muchas cosas más.
Sé
que no es fácil de entender con claridad, pero es la misma persona
eterna que entró en el vientre de María y nació en Belén, como
celebramos en Navidad, y creció como cualquiera otra persona, pero
sin pecado, para cargar sobre sí todos los pecados y culpas que nos
correspondían a cada uno de los seres humanos. Jesús es el Dios que
no solo habló con los seres humanos, sino que también actuó
mostrando su amor por los que creó a su imagen y semejanza: los seres
humanos, a pesar de que nosotros decidimos hacer la nuestra y no
seguir sus consejos ni su voluntad maravillosa y beneficiosa para
cada uno.
Pero
quiero detenerme en un punto de los versículos de hoy. ¿No te pasó
alguna vez que le preguntaste a alguien: cuál me queda mejor el
negro o el marrón, y te respondió: si? Seguramente
que te pasó, y eso siempre trae risa, porque no se está contestando
la pregunta, pensamos: no me escuchó, no me prestó atención o me
esta cargando.
Pero
si le prestante atención al relato dice que Josué le pregunto a esa
persona: ¿Eres de los nuestros o de nuestros enemigos? Y la
respuesta fue: no. ¿Cómo no? ¿De los nuestros o enemigo? ¿Dios
H
ijo
no lo escuchó, no le prestó atención? En realidad
lo
escuchó claramente y le presto suma atención
.
Ese “
no”,
era una buena respuesta a su pregunta. Pero… ¿si no le dijo si era
amigo o enemigo?, nos podemos preguntar. Lo que esa persona, que
como ya vimos era Dios Hijo, le quiso decir, que Él era el Principe
del ejercito de Dios, pero el que debía decidir si iba a ser su
amigo o enemigo era Josué.
Lo
mismo pasa con nosotros. Cada uno ya va escuchando y conociendo quién
es Jesús, que hizo por cada uno y que pide de cada uno. Pero muchos
creen que Jesús es su enemigo, porque las cosas no les va bien, o
porque las cosas que deben hacer para seguir a Jesús les van a hacer
perder muchas cosas que les gusta hacer, por más que en su corazón
sepan que esas cosas no están bien hacerlas, pero como es mi
libertad de elegir no las quiero perder. No debemos olvidarnos que
Dios es Amor pero que también es Juez Justo. La Biblia dice que
primero Dios nos ama y ha mandado a su Hijo Jesús a morir por cada
persona
,
para que cada uno que cree en él sea perdonado y no tenga que pasar
por el juicio que Dios hará sobre cada
uno
,
dando, como juez justo, lo que a cada uno le corresponde: Los que han
sido perdonados, el perdón eterno; los que no han aceptado el perdón
de Dios: la condena eterna.
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Hoy
tu eliges: Jesús es tu amigo o tu enemigo. No te equivoques. Nadie
tiene mayor amor que aquel que da la vida por sus amigos,
dice
Juan 15: 13. Jesús ya dio su vida por vos. Tu eliges.
Oración:
Querido
Padre Dios, gracias porque tu eres un Dios de amor y justo. Gracias
porque has demostrado tu amor mandando a Jesús a morir por mi y
Jesús lo demostró entregándose por mi. Ayúdanos a decidir por
Jesús y así poder disfrutar de la vida eterna. En el nombre del
Señor Jesús, Amén.