Abril 21

13 Estando Josué cerca de Jericó, alzó sus ojos y vio un varón que estaba delante de él, el cual tenía una espada desenvainada en su mano. Y Josué, yendo hacia él, le dijo: ¿Eres de los nuestros, o de nuestros enemigos? 14 Él respondió: No; mas como Príncipe del ejército de Jehová he venido ahora. Entonces Josué, postrándose sobre su rostro en tierra, le adoró; y le dijo: ¿Qué dice mi Señor a su siervo? 15 Y el Príncipe del ejército de Jehová respondió a Josué: Quita el calzado de tus pies, porque el lugar donde estás es santo. Y Josué así lo hizo. Josué 5:13-15

Hola! Buen Jueves!!! Hoy tenemos los mismos versículos que ayer. Ayer vimos que una persona se le presentó a Josué. Esa persona, como volvimos a leer hoy, tenía una espada en su mano, lista para ser utilizada. Luego en el diálogo, esa persona se presentó como el Principe (en mayúscula) del ejército de Jehová. Eso significa que era el mismísimo Dios Hijo, al cual conocemos en el nuevo testamento como Jesús. Dios Hijo es siempre en la Biblia la persona de la Divina Trinidad que comunica las cosas de Dios a los seres humanos. En el libro de Génesis, por ejemplo, visitó a Abram y comió con él, además de decirle que iba a tener un hijo en su vejez. También luchó mano a mano con Jacob. También fue quien caminó por el medio del horno de fuego en Babilonia con Sadrac, Mesac y Abed-nego, los amigos de Daniel, y muchas cosas más.

Sé que no es fácil de entender con claridad, pero es la misma persona eterna que entró en el vientre de María y nació en Belén, como celebramos en Navidad, y creció como cualquiera otra persona, pero sin pecado, para cargar sobre sí todos los pecados y culpas que nos correspondían a cada uno de los seres humanos. Jesús es el Dios que no solo habló con los seres humanos, sino que también actuó mostrando su amor por los que creó a su imagen y semejanza: los seres humanos, a pesar de que nosotros decidimos hacer la nuestra y no seguir sus consejos ni su voluntad maravillosa y beneficiosa para cada uno.

Pero quiero detenerme en un punto de los versículos de hoy. ¿No te pasó alguna vez que le preguntaste a alguien: cuál me queda mejor el negro o el marrón, y te respondió: si? Seguramente que te pasó, y eso siempre trae risa, porque no se está contestando la pregunta, pensamos: no me escuchó, no me prestó atención o me esta cargando.

Pero si le prestante atención al relato dice que Josué le pregunto a esa persona: ¿Eres de los nuestros o de nuestros enemigos? Y la respuesta fue: no. ¿Cómo no? ¿De los nuestros o enemigo? ¿Dios H ijo no lo escuchó, no le prestó atención? En realidad lo escuchó claramente y le presto suma atención . Ese “ no”, era una buena respuesta a su pregunta. Pero… ¿si no le dijo si era amigo o enemigo?, nos podemos preguntar. Lo que esa persona, que como ya vimos era Dios Hijo, le quiso decir, que Él era el Principe del ejercito de Dios, pero el que debía decidir si iba a ser su amigo o enemigo era Josué.

Lo mismo pasa con nosotros. Cada uno ya va escuchando y conociendo quién es Jesús, que hizo por cada uno y que pide de cada uno. Pero muchos creen que Jesús es su enemigo, porque las cosas no les va bien, o porque las cosas que deben hacer para seguir a Jesús les van a hacer perder muchas cosas que les gusta hacer, por más que en su corazón sepan que esas cosas no están bien hacerlas, pero como es mi libertad de elegir no las quiero perder. No debemos olvidarnos que Dios es Amor pero que también es Juez Justo. La Biblia dice que primero Dios nos ama y ha mandado a su Hijo Jesús a morir por cada persona , para que cada uno que cree en él sea perdonado y no tenga que pasar por el juicio que Dios hará sobre cada uno , dando, como juez justo, lo que a cada uno le corresponde: Los que han sido perdonados, el perdón eterno; los que no han aceptado el perdón de Dios: la condena eterna.

  • Hoy tu eliges: Jesús es tu amigo o tu enemigo. No te equivoques. Nadie tiene mayor amor que aquel que da la vida por sus amigos, dice Juan 15: 13. Jesús ya dio su vida por vos. Tu eliges.

Oración:

Querido Padre Dios, gracias porque tu eres un Dios de amor y justo. Gracias porque has demostrado tu amor mandando a Jesús a morir por mi y Jesús lo demostró entregándose por mi. Ayúdanos a decidir por Jesús y así poder disfrutar de la vida eterna. En el nombre del Señor Jesús, Amén.