Ahora,
Jericó estaba cerrada, bien cerrada, a causa de los hijos de Israel;
nadie entraba ni salía. 2 Mas Jehová dijo a Josué: Mira, yo
he entregado en tu mano a Jericó y a su rey, con sus varones de
guerra. 3 Rodearéis, pues, la ciudad todos los hombres de
guerra, yendo alrededor de la ciudad una vez; y esto haréis durante
seis días.
Josué
6:1-3
Hola!
Muy buen viernes!! Haciendo un rápido repaso de los devocionales de
ésta semana, pudimos ver lo que fue sucediendo después de celebrar
la pascua cuarenta años después de la pascua original en Egipto.
Vimos que todo el pueblo pudo empezar a comer del fruto de la tierra
y por eso al día siguiente cesó de caer el maná y nunca más
cayó
.
Vimos también que Dios Hijo se le presentó a Josué como el
Principe del ejército de Jehová y de lo que hablaron entre ellos.
Josué eligió ser amigo de Dios
y
por
eso
siempre iba a contar con la guía y compañía de Dios.
Ahora
la atención se centra en Jericó. Los versículos de hoy dicen que
Jericó estaba cerrada, bien cerrada. Seguramente te acordarás que
cuando, una semana antes, habían estado los espías allí, la gente
tenía miedo de Israel, pero sus gobernantes querían apresarlos.
Ahora ese temor los hizo cerrar aquellas puertas y no dejar entrar ni
salir a ninguno de sus habitantes. La pregunta sería: ¿Cuánto
tiempo podrían aguantar sus habitantes en cuanto al alimento y otras
necesidades de esa manera?, pero se ve que las autoridades no
encontraban otra solución.
Dios,
entonces, le dijo a Josué que tenían que ir a Jericó pues ya
estaba entregada en sus manos. Pero l
e
dijo que durante seis días tendrían que dar vuelta a la ciudad. Una
vez por día tenían que ir y dar la vuelta por fuera de los muros
que rodean y fortificaban toda la ciudad.
Uno
se puede preguntar: ¿Pero por qué seis días? ¿No se podía tomar
la ciudad de una y listo? ¿No había asegurado Dios que la ciudad ya
estaba a disposición? Es
e
podría ser el mismo interrogante de ¿por qué Dios tardó seis días
en crear todas cosas? ¿Por qué no lo hizo en un instante? Sin lugar
a duda Dios hace todas las cosas con un propósito. Muchas veces
pedimos algo a Dios y esperamos que nos l
o
dé lo más pronto posible, pero los tiempos de Dios, que son
perfectos, son diferentes, y nos ayuda a ejercitar la paciencia.
Josué
tenía que llevar todos los días al ejército y rodear caminando
toda la ciudad, día tras día, vez tras vez.
Seguramente
esos seis días fueron suficientes para que todo Jericó supieran que
los israelitas estaban ahí afuera. Pero al mismo tiempo, eso hacía
que la mujer que había ayudado a los espías,
Rahab,
pudiese convencer a sus familiares que si creían en Dios, como ella
lo hacía, podrían salvarse en la destrucción de la ciudad.
Es
importante saber que Dios siempre va avisando antes de que las cosas
sucedan. En la Biblia, muchísimas veces nos advierte que lo ha de
suceder con nuestras almas si no le pedimos al Señor Jesús que
perdone nuestros pecados. Muchas veces podemos hasta tener cierto
temor a Dios, como los de Jericó, pero no queremos ir a él para que
nos perdone. Realmente la solución es sencilla y veraz. El poder
arrepentirnos de nuestros pecados y buscar su perdón, eso nos libra
de la condenación eterna para siempre. Creo que a veces pensamos que
como es tan sencilla no debe buena, pero debemos entender que Dios lo
ha hecho fácil por amor a cada uno de nosotros, pues lo
verdaderamente difícil ya lo hizo Jesús.
Hoy
Dios está dando la misma oportunidad que les dio a los habitantes de
Jericó. Cada día Dios está dando vuelta alrededor de vos y de mi,
mostrando que
é
l
es Dios, que es amor, pero también, como vimos ayer, es Justo.
Muchas veces tiene que permitir que sucedan cosas que no nos gustan
para poder llamar nuestra atención. Dios te sigue esperando, quiere
que recibas su amor para que no tengas que recibir su juicio. Para
los habitantes de Jericó era creer y entrar en casa de Rahab, la
casa que estaba marcada con una soga roja colgada en la ventana. Para
nosotros también es creer y entrar con los que están marcados y
perdonados por la roja sangre de Jesús.
-
Deja
ya de pensarlo y decide creer y aceptar a Jesús en tu vida.
Oración:
Querido
Padre Dios, gracias porque tú cada día rodeas nuestra vida buscando
perdonar nuestros pecados. Ayúdanos a darnos cuenta de eso y aceptar
tu perdón y tu salvación por la obra que Jesús hizo por nosotros
en la cruz. Te pedimos por todos los que aún no te aceptaron, para
que puedan tomar la decisión de su vida, para toda la eternidad. En
el nombre del Señor Jesús, Amén.