Abril 22

Ahora, Jericó estaba cerrada, bien cerrada, a causa de los hijos de Israel; nadie entraba ni salía. 2 Mas Jehová dijo a Josué: Mira, yo he entregado en tu mano a Jericó y a su rey, con sus varones de guerra. 3 Rodearéis, pues, la ciudad todos los hombres de guerra, yendo alrededor de la ciudad una vez; y esto haréis durante seis días. Josué 6:1-3

Hola! Muy buen viernes!! Haciendo un rápido repaso de los devocionales de ésta semana, pudimos ver lo que fue sucediendo después de celebrar la pascua cuarenta años después de la pascua original en Egipto. Vimos que todo el pueblo pudo empezar a comer del fruto de la tierra y por eso al día siguiente cesó de caer el maná y nunca más cayó . Vimos también que Dios Hijo se le presentó a Josué como el Principe del ejército de Jehová y de lo que hablaron entre ellos. Josué eligió ser amigo de Dios y por eso siempre iba a contar con la guía y compañía de Dios.

Ahora la atención se centra en Jericó. Los versículos de hoy dicen que Jericó estaba cerrada, bien cerrada. Seguramente te acordarás que cuando, una semana antes, habían estado los espías allí, la gente tenía miedo de Israel, pero sus gobernantes querían apresarlos. Ahora ese temor los hizo cerrar aquellas puertas y no dejar entrar ni salir a ninguno de sus habitantes. La pregunta sería: ¿Cuánto tiempo podrían aguantar sus habitantes en cuanto al alimento y otras necesidades de esa manera?, pero se ve que las autoridades no encontraban otra solución.

Dios, entonces, le dijo a Josué que tenían que ir a Jericó pues ya estaba entregada en sus manos. Pero l e dijo que durante seis días tendrían que dar vuelta a la ciudad. Una vez por día tenían que ir y dar la vuelta por fuera de los muros que rodean y fortificaban toda la ciudad.

Uno se puede preguntar: ¿Pero por qué seis días? ¿No se podía tomar la ciudad de una y listo? ¿No había asegurado Dios que la ciudad ya estaba a disposición? Es e podría ser el mismo interrogante de ¿por qué Dios tardó seis días en crear todas cosas? ¿Por qué no lo hizo en un instante? Sin lugar a duda Dios hace todas las cosas con un propósito. Muchas veces pedimos algo a Dios y esperamos que nos l o dé lo más pronto posible, pero los tiempos de Dios, que son perfectos, son diferentes, y nos ayuda a ejercitar la paciencia.

Josué tenía que llevar todos los días al ejército y rodear caminando toda la ciudad, día tras día, vez tras vez.

Seguramente esos seis días fueron suficientes para que todo Jericó supieran que los israelitas estaban ahí afuera. Pero al mismo tiempo, eso hacía que la mujer que había ayudado a los espías, Rahab, pudiese convencer a sus familiares que si creían en Dios, como ella lo hacía, podrían salvarse en la destrucción de la ciudad. Es importante saber que Dios siempre va avisando antes de que las cosas sucedan. En la Biblia, muchísimas veces nos advierte que lo ha de suceder con nuestras almas si no le pedimos al Señor Jesús que perdone nuestros pecados. Muchas veces podemos hasta tener cierto temor a Dios, como los de Jericó, pero no queremos ir a él para que nos perdone. Realmente la solución es sencilla y veraz. El poder arrepentirnos de nuestros pecados y buscar su perdón, eso nos libra de la condenación eterna para siempre. Creo que a veces pensamos que como es tan sencilla no debe buena, pero debemos entender que Dios lo ha hecho fácil por amor a cada uno de nosotros, pues lo verdaderamente difícil ya lo hizo Jesús.

Hoy Dios está dando la misma oportunidad que les dio a los habitantes de Jericó. Cada día Dios está dando vuelta alrededor de vos y de mi, mostrando que é l es Dios, que es amor, pero también, como vimos ayer, es Justo. Muchas veces tiene que permitir que sucedan cosas que no nos gustan para poder llamar nuestra atención. Dios te sigue esperando, quiere que recibas su amor para que no tengas que recibir su juicio. Para los habitantes de Jericó era creer y entrar en casa de Rahab, la casa que estaba marcada con una soga roja colgada en la ventana. Para nosotros también es creer y entrar con los que están marcados y perdonados por la roja sangre de Jesús.

  • Deja ya de pensarlo y decide creer y aceptar a Jesús en tu vida.

Oración:

Querido Padre Dios, gracias porque tú cada día rodeas nuestra vida buscando perdonar nuestros pecados. Ayúdanos a darnos cuenta de eso y aceptar tu perdón y tu salvación por la obra que Jesús hizo por nosotros en la cruz. Te pedimos por todos los que aún no te aceptaron, para que puedan tomar la decisión de su vida, para toda la eternidad. En el nombre del Señor Jesús, Amén.