Abril 28

15 Al séptimo día se levantaron al despuntar el alba, y dieron vuelta a la ciudad de la misma manera siete veces; solamente este día dieron vuelta alrededor de ella siete veces. 16 Y cuando los sacerdotes tocaron las bocinas la séptima vez, Josué dijo al pueblo: Gritad, porque Jehová os ha entregado la ciudad. 17 Y será la ciudad anatema a Jehová, con todas las cosas que están en ella; solamente Rahab la ramera vivirá, con todos los que estén en casa con ella, por cuanto escondió a los mensajeros que enviamos. Josué 6:15-17

Hola! ¡Buen jueves! Seguimos en esta semana viendo la semana de la conquista de Jericó. Vimos como durante seis días, los que llevaban las armas, los sacerdotes que tocaban las trompetas y llevaban el arca del pacto, y la gente que iba detrás en silencio, daban una vuelta completa alrededor de los muros de Jericó y volvían al campamento.

Pero llegó el séptimo día y tuvieron que dar 7 vueltas. Dios estaba confirmando que el momento del juicio sobre Jericó había llegado y que el tiempo para poder salvarse se estaba terminando. (También lo comparamos con lo que paso con el arca que construyó Noé)

Hoy tenemos al primer versículo que es el mismo de ayer, pero se agregaron otros dos. Esos otros dos nos cuentan sobre las órdenes que dio Josué. Ya habían dado seis vueltas cansadoras alrededor de la ciudad y estaban dando la séptima y última. ¿Y ahora que pasaría? ¿Cómo sigue todo? Dios estaba esperando ese momento para que todos pudiesen ver a aquellos habitantes de Jericó que se habían acercado a él, reconociéndolo como único Dios de sus vidas y entrando a la casa de Rahab, pero también donde todos iban a ser testigos de su extraordinario poder.

Josué estaba en perfecta sintonía con Dios, pues no solo había escuchado sus órdenes, sino que había obedecido y ejecutado cada una de ellas de forma y en el momento exacto. ¡Que bueno es cuando estamos conectados con nuestro Dios y él nos va mostrando el camino correcto a seguir!! Aunque estemos pasando por tiempos difíciles y nos cueste tomar buenas decisiones, cuando estamos en contacto con Dios, él siempre habla a nuestro corazón y nos guía por el buen actuar y buen camino.

Los sacerdotes estaban tocando sus bocinas en su séptima vuelta a la ciudad y se escucha, me imagino yo con una voz increíblemente potente, la orden de Josué al pueblo, de que había llegado la hora de dar ese grito de victoria. Josué dice que era el momento de gritar porque Dios había entregado la ciudad en sus manos. El pueblo iba a hacer algo porque Dios ya había hecho algo. ¡Es formidable saber que podemos confiar en un Dios que se preocupa aun de los pequeños detalles y siempre está atento a hacer las cosas con anterioridad! Nuestra alma puede verdaderamente descansar en él.

Toda esa gente había esperado ese momento durante cada día en que habían caminado fatigosamente todo ese trayecto durante los seis días anteriores, y ese día las seis vueltas anteriores. El seis en la Biblia es el número del ser humano. Dios permite que el ser humano pueda hacer las cosas con las fuerzas que Él nos da para que podamos ser partícipes de las maravillas que él hace. Pero llega el séptimo día y la séptima vuelta. ¿Te diste cuenta de todas las veces en estos días que mencionamos el número siete? El siete en la Biblia representa la perfección de la obra de Dios. Si bien Dios deja que nosotros podamos participar de las maravillas que él hace, es Él el que finalmente las hace perfectas, maravillosas; y que cuando estamos cerca de Él las podemos contemplary disfrutar, pero también comprender lo grande que es Dios.

Finalmente, el tercer versículo menciona una palabra no muy conocida: anatema. Esa palabra significa: maldito. Muchas veces vemos películas sobre “maldiciones”. Pero hay una que es real, es aquella que ha entrado en las personas por el pecado. “La paga del pecado es la muerte” y esa es la maldición que presiona a cada persona, porque todos somos pecadores. Pero por eso vino Jesús, a cargar sobre sí nuestra maldición y dejar de ser “maldecidos” para ser “bendecidos”. Jericó era una ciudad maldecida por sus pecados, pero dentro de ella había personas que eran benditas por creer en el poder de Dios.

  • Todos nacemos con esa maldición. ¿Vos ya sos bendito o seguís siendo maldito? Se que suena fuerte, pero debemos entender que es la realidad.

Oración:

Querido Padre Dios, gracias porque a pesar de que la maldición del pecado me acompañó desde mi nacimiento tu me has dado la oportunidad de ser perdonado y recibir a Jesús y su bendición que es vida eterna. Te pido por todos los que aun están en maldición y no quieren aceptar su condición, ayúdales a entender y buscar tu perdón. En el nombre del Señor Jesús, Amén.