Y
Josué dijo al pueblo: Santificaos, porque Jehová hará mañana
maravillas entre vosotros. Josué 3:5
Hola!
Buen martes! Ayer, con éste mismo versículo, vimos que Josué les
mandó, por medio de los oficiales, que estén atentos para que
cuando el arca del pacto sea llevada ellos caminen detrás. También
vimos que era el arca y los elementos que estaban adentro de ella.
¿Podés mencionar esos elementos?
Josué
además les dio un aliento muy especial:
Jehová
hará mañana maravillas.
Él
estaba seguro que Dios cumpliría de una forma extraordinaria todo lo
que había prometido. Había un río caudaloso y desbordado que
cruzar, pero Josué sabía muy bien que las promesas de Dios son
mucho más grandes que los problemas que tengamos que enfrentar.
Pero
debemos notar que ese aliento que les dio Josué fue acompañado de
un pedido: Santificaos. ¿Qué es santificarse? La palabra santo
significa apartado. Es decir que ser santo es ser diferente a la
mayoría de la gente. Para ser santo, Dios tiene que intervenir en
nuestras vidas y perdonar todos nuestros pecados. Pero recordá que
Dios no actúa si nosotros no se lo permitimos o pedimos. La Biblia
dice que cuando una persona le pide perdón por sus pecados a Jesús
y la acepta como su Salvador personal, Jesús nos limpia de todo
pecado y nos hace santos, es decir, apartados para Dios, dejamos de
estar en la lista de las personas condenadas por sus pecados y
pasamos a estar en la lista de los salvos a los cuales Jesús prepara
lugar allá en el cielo.
Pero
también la Biblia nos enseña que debemos vivir como santos, es
decir, tratar de no hacer lo malo, tratar de ayudar a todos y de lo que
dependa de nosotros estar bien con todos.
Israel
era el pueblo separado por Dios. Lo que Josué les dijo es que dejen
de hacer todo lo que a Dios no le agrada, que dejen de discutir de
mala manera con sus familiares y amigos, que dejen de decir cosas que
no es bueno decir, que no vivan haciendo el mal sino el bien a todos
y que sobre todas las cosas que se esfuercen por obedecer a Dios; eso
es santificarse.
Es
importante entender que si ya tenemos a Jesús como Salvador
personal, ¡¡ya tenemos asegurado el cielo y un día vamos a poder
ver la maravilla de la persona de Dios y el cielo mismo!!. Pero si
tratamos de vivir separados del mal y del pecado,
santificados,
podremos
disfrutar de las maravillas de Dios aquí en la tierra, como un
pequeño anticipo de todas las millones de maravillas que veremos en
la presencia de Dios.
Josué
invitó y alentó al pueblo de Israel. Hoy Dios nos invita y alienta
a que más allá de los problemas que tengamos o las circunstancias
que debemos afrontar actualmente o en el futuro, intentemos hacer las
cosas a la forma de Dios y no la nuestra. Él nos da la fuerza para
hacerlo, acordate de: ¡fuerte y valiente! Entonces podremos empezar
a experimentar las maravillas de Dios en nuestra vida. No olvides que
Dios empieza a actuar primero en nuestro corazón.
-
Hoy
Dios te invita y alienta ¿Aceptás su propuesta?
Oración:
Querido
Padre Dios, gracias porque cada día estás extendiendo tu invitación
hacia todos nosotros. Ayúdanos a entender la importancia de ser
santos y poder disfrutar de tus maravillas. Te lo pedimos en el
nombre del Señor Jesús, Amén.