Y
Josué dijo al pueblo: Santificaos, porque Jehová hará mañana
maravillas entre vosotros. Josué 3:5
Hola!
Buen miércoles! Durante ésta semana estamos pensando sobre el mismo
versículo breve de Josué 3:5. Hemos visto que Josué estaba muy
seguro que el día siguiente iba a ser especial. No tenía bien en
claro como se iban a dar las cosas, pero sabía que Dios lo haría de
una forma “maravillosa” pues él creía que Dios puede hacerlas
de esa manera. Sin lugar a duda Josué era una persona de fe.
También
vimos que esas maravillas que Dios iba a hacer, tenían que ver con
el arca del pacto, pues ésta iba a tener que ir adelante cuando
intenten cruzar el río Jordán. También hemos leído sobre los 3
elementos que estaban dentro del arca y qué simbolizaban cada uno de
ellos.
Ahora,
todos aquellos israelitas, se veían frente al desafío de cruzar ese
río e ingresar a la tierra prometida por Dios. Pero esa tierra
estaba usurpada. Muchos pueblos se habían instalado en ella y tenían
ejércitos preparados para defenderse. Era un verdadero desafío
entrar y por eso Josué los alienta con las palabras del versículo
de hoy. Es importante destacar que Josué puede alentar al pueblo
porque primero Dios lo alentó a él. Dios nos alienta cada día
cuando podemos compartir devocionales como éste, por eso ¡que
importante es poder prestar atención a lo que Dios nos dice cada
día!! Nosotros también podemos alentar a otros entonces, como hizo
Josué, pero primero debemos escuchar atentamente el aliento de Dios.
En
la Biblia, en Juan 11, encontramos la historia de María, Marta y
Lázaro, tres hermanos. ¿Te acordás de esa historia? Dice que
Lázaro enfermó y falleció, murió. Jesús llegó a la casa de
ellos 4 días después. Encontró a María y Marta muy tristes por lo
ocurrido, pero Jesús las alentó a ellas con palabras maravillosas:
si crees verás la gloria de Dios, verás las maravillas de Dios.
Ellas pensaron que se refería al cielo, es decir, el lugar a donde
iremos los que hemos sido perdonados por el Señor Jesús, pero en
realidad Jesús les hablaba de algo que iba a suceder ese mismo día.
Luego de un rato Jesús fue a la tumba de Lázaro, y luego de llorar,
dijo: “¡Lázaro, ven fuera!”, y Lázaro salió de la tumba,
resucitó. Ellas creían en Jesús y ese día pudieron disfrutar de
sus maravillas.
Posiblemente
nosotros no podamos disfrutar de maravillas como esa, pero de seguro
Dios nos puede sorprender con muchas otras, pero hay una condición:
“debemos creer”. Jesús dijo: si crees verás la gloria de Dios.
Claro que no habrá cosa más maravillosa que ver a Jesús y poder
caminar con él por las calles de oro del cielo, pero mientras
estamos acá en la tierra, también podemos tener un anticipo de esas
maravillas. Pero recuerda, hay que creer, y demostrar esa fe viviendo
apartados de todo lo malo, santificados.
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¿Deseas
ver las maravillas de Dios en tu vida y en tu familia? Cree en él
de todo corazón.
Oración:
Querido
Padre Dios, gracias porque hoy nuevamente me recuerdas que eres un
Dios de maravillas. Gracias porque la primera de ellas fue crear todo
lo que existe tan hermoso. También fue una maravilla que Jesús
entregase su vida por mi. Se también que es una maravilla de que
ahora yo puedo ser salvo. Te pido que me ayudes a poder creer cada
día más en ti y poder disfrutar de tus maravillas en mi vida y en
mi familia. En el nombre del Señor Jesús, Amén.