H
ola!!
Muy buen Lunes!!!! Bienvenidos después de las dos semanas del receso
invernal! Espero que hayan pasado estas dos semanas de la mejor
manera posible!! Por supuesto que no te voy a preguntar sobre si
tenías ganas de volver a clases o seguir de vacaciones, aunque me
imagino que alguien podría responder que si
quería
volver a clases
.
Lo
que s
í
nos podemos preguntar es ¿Qué esperamos de la segunda parte del
año? ¿Cuales son las expectativas para lo que queda del 2022?
Seguramente algunos dirán: que pase rápido, o que apruebe las
materias del segundo cuatrimestre, etc. Otras podrían ser: que
mejoren las cosas en mi casa, que pueda hacer buenos y verdaderos
amigos, que mejoren las cosas en nuestra Argentina, etc. Empieza una
nueva etapa del año y nos desafía a pensar en que forma la queremos
encarar y por eso es importante saber si vamos a proponernos alguna
meta.
En
los últimos meses, en éstos devocionales, estamos viendo el libro
de Jueces. Hemos visto como reiteradamente el pueblo de Israel se
apartaba de Dios y sufría graves consecuencias por su mala decisión
y como Dios les enviaba un juez y volvían a Dios, a la victoria y
vivir bien.
La
historia continuó de la misma manera después de Gedeón. Se fueron
sucediendo varios jueces y siempre pasaba lo mismo. Eso es lo que
pasa cuando no tenemos en claro que queremos para nuestras vidas. Hoy
solo escuchamos que debemos vivir el presente, y la sociedad no
quiere pensar en el día de mañana y en las consecuencias de las
malas decisiones que podemos tomar hoy y perjudicarnos a nosotros, a
nuestra familia y a la sociedad toda.
Cuando
llegamos a Jueces 13, luego de haber pasado muchos jueces por Israel,
podemos leer lo siguiente:
1 Los
hijos de Israel volvieron a hacer lo malo ante los ojos de Jehová; y
Jehová los entregó en mano de los filisteos por cuarenta años. 2 Y
había un hombre de Zora, de la tribu de Dan, el cual se llamaba
Manoa; y su mujer era estéril, y nunca había tenido hijos. 3 A
esta mujer apareció el ángel de Jehová, y le dijo: He aquí que tú
eres estéril, y nunca has tenido hijos; pero concebirás y darás a
luz un hijo.
Habrás
notado que empieza el relato de la misma forma que en otras
oportunidades. Cuando no hay metas claras en la vida de una persona,
de una familia o de una sociedad, se cae muy rápidamente, y mucho
más cuando en esos planes no está Dios. Para poder entenderlo
mejor, podemos ver lo que ocurre en nuestro país. Somos un país muy
bendecido por Dios en cuanto a su naturaleza, su suelo y su
territorio. Tenemos el potencial de poder producir alimento para unos
400 millones de personas, pero la mitad de su población de no más
de 45 millones no tiene lo suficiente para poder vivir con lo mínimo
necesario
.
¿Por que sucede eso? Porque aquellos que Dios permite que sean las
autoridades, no piensan a futuro ni planifican las cosas para el bien
de todos, y sobre todo, no quieren escuchar la opinión de Dios,
no
quieren
perder el poder que tienen por el voto de las personas de la nación
y solo buscan
o
mencionan a Dios
cuando las cosas se le van de las manos y no por fe, sino por
necesidad.
Israel
estaba nuevamente así. Y Dios otra vez extiende su mano de amor para
ayudarlos. Pero… ¿por qué tuvieron que sufrir 40 años? ¿Por qué
buscar a Dios cuando las cosas ya están muy mal?
Estamos
empezando la segunda parte del año. Busquemos juntos a Dios ahora
mismo. Pongamos en sus manos nuestras vidas, nuestra familia, nuestra
escuela y nuestro país. Pidámosle
que
nos ayude a poder poner metas claras para ésta mitad del año
escolar y que sea él la meta número 1.
-
¿Aceptás
la propuesta? Si tu respuesta es no, no sabés todo lo que te
perdés, pero si tu respuesta es si, acá va la oración. Dale,
animate y repetí cada frase que se va a leer lentamente y
pausadamente ahora:
Oración:
Querido
Padre Dios…
Gracias
por estos días…
de
descanso que me diste.
Gracias
porque desde que creaste todas las cosas…
has
tenido un plan perfecto para mi vida…
Por
eso te quiero pedir ahora mismo…
que
me ayudes en lo que resta del año…
te
pido por mi vida…
te
pido de corazón por mi familia…
te
pido por nuestra escuela…
te
pido por nuestro país…
Necesito
que tú me ayudes…
y
por eso quiero entregar…
ésta
segunda parte del año…
en
tus manos…
En
el nombre del Señor Jesús…
Amén.