Agosto 16

Hola! Muy buen martes y comienzo de semana!! En las últimas semanas estuvimos viendo el libro de Jueces. Hasta el viernes pasado llegamos a la historia de Sansón. Luego de la muerte de Sansón se sucedieron varios jueces más y el pueblo de Israel continuamente repitió el mismo error y se volvió a meter en el mismo problema vez tras vez.

Después del libro de Jueces, en la Biblia, sigue el libro de Rut. En la Biblia solo encontramos dos libros con nombre de mujer: Rut y Ester. Ambas fueron mujeres muy especiales en su vida para Dios, pero hay muchísimas otras de las cuales podemos aprender mucho de sus ejemplos de vida y servicio a Dios, a su familia y a su pueblo.

Para poder ubicar la historia que cuenta el libro de Rut, tenemos que volver aproximadamente al tiempo de Aod o Débora como jueces de Israel, pues los acontecimientos que se desarrollan en el libro fueron en aquel entonces. Se cree que también Samuel fue el autor del libro de Rut. Rut significa amiga o aliada.

El libro de Rut comienza así:

Aconteció en los días que gobernaban los jueces, que hubo hambre en la tierra. Y un varón de Belén de Judá fue a morar en los campos de Moab, él y su mujer, y dos hijos suyos. El nombre de aquel varón era Elimelec, y el de su mujer, Noemí; y los nombres de sus hijos eran Mahlón y Quelión, efrateos de Belén de Judá. Llegaron, pues, a los campos de Moab, y se quedaron allí. Rut 1:1 y 2

Como podemos ver en los primeros dos versículos del libro de Rut, un hombre llamado Elimelec, junto con su mujer y sus dos hijos se fueron de la tierra de Canaán pues estaban pasando por hambre. En ese momento Israel estaba pasando por un momento sin juez, y por eso se habían alejado de Dios y estaban pasando nuevamente por un momento de muchas carencias. Por eso decidieron irse a la tierra de Moab, que estaba del otro lado del río Jordán.

Lamentablemente, podemos ver que se fueron de la tierra prometida. Varios años atrás el pueblo había cruzado el río de una forma extraordinaria con Josué, pero ahora, huyendo del hambre, Elimelec, junto con su familia, se fueron a la tierra que estaba bien al sur del otro lado del Jordán, lugar por donde había pasado todo el pueblo camino a la tierra prometida con Moisés.

Hoy podemos ver que muchas personas le pasa lo mismo que a ellos y deciden hacer lo que ellos hicieron. En las noticias a diario, vemos como mucha gente huye de su país, de su tierra, de su casa, por situaciones de guerra o hambre, en busca de otro país donde pueda prosperar, en dónde pueda en principio sobrevivir y luego tener un futuro para su familia.

Lamentablemente ese sucede, como le pasó a Elimelec, porque las autoridades de los países no buscan el consejo de Dios, y muchas veces solo les interesa el poder y hacer las cosas a su antojo, usando la pobreza, aunque nos cuesta entenderlo que sea así, como una forma de cautivar la voluntad del pueblo. Es entonces cuando algunos reaccionan y no se dejan llevar por ideologías que no dejan pensar ni decidir, y toman la decisión de buscar por sus medios un mejor futuro para su familia. Ya he comentado que es una tristeza que nuestro país pase por momentos tan difíciles para tanta gente, teniendo los recursos naturales que Dios nos ha dado para que nada nos falte. Eso es porque se empecinan en no escuchar a Dios y solo especular con su poder político. No imites esos malos ejemplos. No construyas tu vida con ideologías que no llevan a ningún lugar. Solo busca a Dios: el es la fuente de todo lo que necesitamos.

  • Hoy empezamos con un nuevo libro de la Biblia y nos desafía a buscar a Dios para construir nuestras vidas.

Oración:

Querido Padre Dios, gracias porque tú eres el Creador y sustentador de la naturaleza, aunque nosotros no la estamos cuidando. Gracias porque tú nos das todos los recursos necesarios para vivir, pero nosotros muchas veces no lo sabemos aprovechar ni administrar. Te pedimos por los que están como autoridades para que busquen tu consejo y sepan como actuar por el bien de todos y nadie tenga que hacer lo que tuvo que hacer Elimelec con su familia. En el nombre del Señor Jesús, Amén.