Hola!
Muy buen martes y comienzo de semana!! En las últimas semanas
estuvimos viendo el libro de Jueces. Hasta el viernes pasado llegamos
a la historia de Sansón. Luego de la muerte de Sansón se sucedieron
varios jueces más y el pueblo de Israel continuamente repitió el
mismo error y se volvió a meter en el mismo problema vez tras vez.
Después
del libro de Jueces, en la Biblia, sigue el libro de Rut. En la
Biblia solo encontramos dos libros con nombre de mujer: Rut y Ester.
Ambas fueron mujeres muy especiales en su vida para
Dios, pero hay muchísimas otras de las cuales podemos aprender mucho
de sus ejemplos de vida y servicio a Dios, a su familia y a su
pueblo.
Para
poder ubicar la historia que cuenta el libro de Rut, tenemos que
volver aproximadamente al tiempo de Aod o Débora como jueces de
Israel, pues los acontecimientos que se desarrollan en el libro
fueron en aquel entonces. Se cree que también Samuel fue el autor
del libro de Rut. Rut
significa amiga o aliada.
El
libro de Rut comienza así:
1 Aconteció
en los días que gobernaban los jueces, que hubo hambre en la tierra.
Y un varón de Belén de Judá fue a morar en los campos de Moab, él
y su mujer, y dos hijos suyos. 2 El nombre de aquel
varón era Elimelec, y el de su mujer, Noemí; y los nombres de sus
hijos eran Mahlón y Quelión, efrateos de Belén de Judá. Llegaron,
pues, a los campos de Moab, y se quedaron allí. Rut 1:1 y 2
Como
podemos ver en los primeros dos versículos del libro de Rut, un
hombre llamado Elimelec, junto con su mujer y sus dos hijos se fueron
de la tierra de Canaán pues estaban pasando por hambre. En ese
momento Israel estaba pasando por un momento sin juez, y por eso se
habían alejado de Dios y estaban pasando nuevamente por un momento
de muchas carencias. Por eso decidieron irse a la tierra de Moab, que
estaba del otro lado del río Jordán.
Lamentablemente,
podemos ver que se fueron de la tierra prometida. Varios años atrás
el pueblo había cruzado el río de una forma extraordinaria con
Josué, pero ahora, huyendo del hambre, Elimelec, junto con su
familia, se fueron a la tierra que estaba bien al sur del otro lado
del Jordán, lugar por donde había pasado todo el pueblo camino a la
tierra prometida con Moisés.
Hoy
podemos ver que muchas personas le pasa lo mismo que a ellos y
deciden hacer lo que ellos hicieron. En las noticias a diario, vemos
como mucha gente huye de su país, de su tierra, de su casa, por
situaciones de guerra o hambre, en busca de otro país donde pueda
prosperar, en dónde pueda en principio sobrevivir y luego tener un
futuro para su familia.
Lamentablemente
ese sucede, como le pasó a Elimelec, porque las autoridades de los
países no buscan el consejo de Dios, y muchas veces solo les
interesa el poder y hacer las cosas a su antojo, usando la pobreza,
aunque nos cuesta entenderlo que sea así, como una forma de cautivar
la voluntad del pueblo. Es entonces cuando algunos reaccionan y no se
dejan llevar por ideologías
que
no dejan pensar ni decidir, y toman la decisión de buscar por sus
medios un mejor futuro para su familia. Ya he comentado que es una
tristeza que nuestro país pase por momentos tan difíciles para
tanta gente, teniendo los recursos naturales que Dios nos ha dado
para que nada nos falte. Eso es porque se empecinan en no escuchar a
Dios y solo especular con su poder político. No imites esos malos
ejemplos. No construyas tu vida con ideologías que no llevan a
ningún lugar. Solo busca a Dios: el es la fuente de todo lo que
necesitamos.
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Hoy
empezamos con un nuevo libro de la Biblia y nos desafía a buscar a
Dios para construir nuestras vidas.
Oración:
Querido
Padre Dios, gracias porque tú eres el Creador y sustentador de la
naturaleza, aunque nosotros no la estamos cuidando. Gracias porque tú
nos das todos los recursos necesarios para vivir, pero nosotros
muchas veces no lo sabemos aprovechar ni administrar. Te pedimos por
los que están como autoridades para que busquen tu consejo y sepan
como actuar por el bien de todos y nadie tenga que hacer lo que tuvo
que hacer Elimelec con su familia. En el nombre del Señor Jesús,
Amén.