Agosto 22

H ola!! Buen comienzo de semana!! Durante la semana pasada hemos estado viendo el libro de Rut.  Vimos que Elimelec se fue a Moab con su esposa Noemí y sus hijos   Mahlón y Quelión.  Luego ellos se casaron con mujeres de Moab llamadas Orfa y Rut. Luego murieron Elimelec y sus dos hijos. Noemí escuchó que en Israel las cosas estaban bien nuevamente y decidió volver con sus nueras. Pero al comenzar el camino de regreso les dijo que se volvieran a su tierra y sus familias. Orfa finalmente volvió, pero Rut le dijo que iría con ella a cualquier lugar, que el pueblo de Noemí sería su pueblo y el Dios de Noemí sería su Dios.

En Rut 1:1 9 al 22 dice:

19 Anduvieron, pues, ellas dos hasta que llegaron a Belén; y aconteció que habiendo entrado en Belén, toda la ciudad se conmovió por causa de ellas, y decían: ¿No es esta Noemí? 20 Y ella les respondía: No me llaméis Noemí, sino llamadme Mara; porque en grande amargura me ha puesto el Todopoderoso. 21 Yo me fui llena, pero Jehová me ha vuelto con las manos vacías. ¿Por qué me llamaréis Noemí, ya que Jehová ha dado testimonio contra mí, y el Todopoderoso me ha afligido?  22 Así volvió Noemí, y Rut la moabita su nuera con ella; volvió de los campos de Moab, y llegaron a Belén al comienzo de la siega de la cebada.

Rut entonces junto con su suegra Noemí llegaron a Belén, lugar de donde había salido junto con su esposo e hijos. La gente del lugar la reconoció, aunque habían pasado 10 años en Moab. Pero ella mostró lo triste que volvía a su tierra. Ella dice: me fui llena pero vuelvo con mis manos vacías. Diez años antes se había ido por el hambre que había en su pueblo, pero aún en medio de la gran necesidad que tenían ella podía considerar que lo tenía todo. Qué bueno es pensar que lo más importante para una persona, después de Dios, debe ser su familia. Muchas veces los problemas sociales, económicos o familiares, nos hacen perder de vista  esta prioridad . Es importante ver que desde el principio de la humanidad, Dios ha establecido la base social por excelencia que es la familia. Sabemos claramente que el pecado ha destruido la paz y armonía entre las personas y la familia no es la excepción. Muchas veces hay violencia y desamor, cuando en realidad tendría que haber paz y amor entre todos los integrantes. Si dejamos entrar a Jesús en nuestro hogar, no van a desaparecer los problemas, pero sí va a estar el amor de Dios en cada uno de los integrantes y eso ayudará a que se trate de tener el mayor nivel de paz y amor posible. 

Noemí sabía que había perdido lo más importante, por eso dice que había salido con las manos llenas y ahora volvía vacía. Nosotros tenemos que llevar a Dios a nuestro hogar, teniendo a Jesús como nuestro Salvador personal y tratando de hacer todo lo posible para alcanzar la paz y el amor entre todos los integrantes de nuestra familia. Si hay violencia y desamor, debemos saber que podemos contar con la ayuda de Dios para que las cosas cambien, pues Dios tiene el poder de hacerlo si nosotros estamos resueltos a que él actúe. 

No sabemos muchas veces porque las cosas pasan, pero de hecho Noemí había perdido en esos 10 años a toda su familia, pero Dios le estaba dando como compañía fiel a su nuera Rut, la cual estuvo resuelta a ir con ella a donde hiciese falta, es decir, que aunque Noemí había perdido a toda su familia, podía contar con alguien que se había sumado a ella en forma incondicional. Dios siempre está dispuesto a ayudarnos, y aún más, en los peores momentos. 

  • ¿Cómo es la relación con tu familia? Sea cual sea orá a Dios por cada uno de ellos y trata de hacer lo posible para que la paz y el amor abunde en ella. Tú puedes hacer la diferencia teniendo a Jesús en tu vida y llevándolo a tu casa.

Oración:

Querido Padre Dios, gracias por mi familia. Tú sabes que no es perfecta, y que muchas veces nos equivocamos y perjudicamos a otros integrantes. Por eso te pido que actúes en mi vida y en la de cada uno de mi familia para que podamos convivir en paz y amor. Gracias porque puedo confiar en ti y contar con tu ayuda en todo. En el nombre del Señor Jesús, Amén.