H
ola!!
Buen comienzo de semana!! Durante la semana pasada hemos estado
viendo el libro de Rut.
Vimos
que Elimelec se fue a Moab con su esposa Noemí y sus hijos
Mahlón
y Quelión.
Luego
ellos se casaron con mujeres de Moab llamadas Orfa y Rut. Luego
murieron Elimelec y sus dos hijos. Noemí escuchó que en Israel las
cosas estaban bien nuevamente y decidió volver con sus nueras. Pero
al comenzar el camino de regreso les dijo que se volvieran a su
tierra y sus familias. Orfa finalmente volvió, pero Rut le dijo que
iría con ella a cualquier lugar, que el pueblo de Noemí sería su
pueblo y el Dios de Noemí sería su Dios.
En
Rut 1:1
9
al
22
dice:
19 Anduvieron,
pues, ellas dos hasta que llegaron a Belén; y aconteció que
habiendo entrado en Belén, toda la ciudad se conmovió por causa de
ellas, y decían: ¿No es esta Noemí? 20 Y ella les respondía:
No me llaméis Noemí, sino llamadme Mara; porque en grande amargura
me ha puesto el Todopoderoso. 21 Yo me fui llena, pero Jehová
me ha vuelto con las manos vacías. ¿Por qué me llamaréis Noemí,
ya que Jehová ha dado testimonio contra mí, y el Todopoderoso me ha
afligido?
22 Así
volvió Noemí, y Rut la moabita su nuera con ella; volvió de los
campos de Moab, y llegaron a Belén al comienzo de la siega de la
cebada.
Rut
entonces junto con su suegra Noemí llegaron a Belén, lugar de donde
había salido junto con su esposo e hijos. La gente del lugar la
reconoció, aunque habían pasado 10 años en Moab. Pero ella mostró
lo triste que volvía a su tierra. Ella dice: me fui llena pero
vuelvo con mis manos vacías. Diez años antes se había ido por el
hambre que había en su pueblo, pero aún en medio de la gran
necesidad que tenían ella podía considerar que lo tenía todo. Qué
bueno es pensar que lo más importante para una persona, después de
Dios, debe ser su familia. Muchas veces los problemas sociales,
económicos o familiares, nos hacen perder de vista
esta
prioridad
.
Es importante ver que desde el principio de la humanidad, Dios ha
establecido la base social por excelencia que es la familia. Sabemos
claramente que el pecado ha destruido la paz y armonía entre las
personas y la familia no es la excepción. Muchas veces hay violencia
y desamor, cuando en realidad tendría que haber paz y amor entre
todos los integrantes. Si dejamos entrar a Jesús en nuestro hogar,
no van a desaparecer los problemas, pero sí va a estar el amor de
Dios en cada uno de los integrantes y eso ayudará a que se trate de
tener el mayor nivel de paz y amor posible.
Noemí
sabía que había perdido lo más importante, por eso dice que había
salido con las manos llenas y ahora volvía vacía. Nosotros tenemos
que llevar a Dios a nuestro hogar, teniendo a Jesús como nuestro
Salvador personal y tratando de hacer todo lo posible para alcanzar
la paz y el amor entre todos los integrantes de nuestra familia. Si
hay violencia y desamor, debemos saber que podemos contar con la
ayuda de Dios para que las cosas cambien, pues Dios tiene el poder de
hacerlo si nosotros estamos resueltos a que él actúe.
No
sabemos muchas veces porque las cosas pasan, pero de hecho Noemí
había perdido en esos 10 años a toda su familia, pero Dios le
estaba dando como compañía fiel a su nuera Rut, la cual estuvo
resuelta a ir con ella a donde hiciese falta, es decir, que aunque
Noemí había perdido a toda su familia, podía contar con alguien
que se había sumado a ella en forma incondicional. Dios siempre está
dispuesto a ayudarnos, y aún más, en los peores momentos.
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¿Cómo
es la relación con tu familia? Sea cual sea orá a Dios por cada
uno de ellos y trata de hacer lo posible para que la paz y el amor
abunde en ella. Tú puedes hacer la diferencia teniendo a Jesús en
tu vida y llevándolo a tu casa.
Oración:
Querido
Padre Dios, gracias por mi familia. Tú sabes que no es perfecta, y
que muchas veces nos equivocamos y perjudicamos a otros integrantes.
Por eso te pido que actúes en mi vida y en la de cada uno de mi
familia para que podamos convivir en paz y amor. Gracias porque puedo
confiar en ti y contar con tu ayuda en todo. En el nombre del Señor
Jesús, Amén.