Agosto 30

H ola! Buen martes y comienzo de semana escolar! La semana pasada estuvimos conociendo como era Rut: una muy buena persona, esforzada, respetuosa y responsable. ¡Qué características maravillosas! Todas ellas pueden ser alcanzadas por quién lo desee y ponga todo de sí para lograrlo. Dios es el que quiere ayudarnos a hacerlo y de hecho es lo que él espera de cada uno de nosotros pues nos ha dado capacidades naturales y espirituales.

Hemos visto también que muchas veces escuchamos que esas cosas no son necesarias en la vida y que no vale la pena el esfuerzo para lograr ser una persona como Rut, pero su historia nos demuestra que es muy importante para Dios y para nosotros, pues así es como no solo obedecemos a Dios sino que también podremos disfrutar de lo que podamos obtener con esas capacidades que Dios nos ha regalado a cada uno en particular.

La historia de Rut continúa, después de haber quedado el viernes en el momento en que ella conoció a Booz, el dueño del campo al que fue a trabajar, cosechando cebada. Booz le reconoció que ella era una mujer con todas esas capacidades que hemos mencionado y que Dios la bendeciría por todo lo que había hecho en el trabajo y con su suegra Noemí, pero también porque había elegido estar bajo las alas del Dios de Israel.

En Rut 2:13 podemos leer lo siguiente que fue la respuesta de Rut a Booz:

13 Y ella dijo: Señor mío, halle yo gracia delante de tus ojos; porque me has consolado, y porque has hablado al corazón de tu sierva, aunque no soy ni como una de tus criadas.

Acá pudimos leer las palabras de Rut que habló con total sinceridad. Le dijo que las palabras de reconocimiento que le había dado Booz, habían sido de consuelo para ella. No olvidemos que ella venía de perder a su esposo, su familia, su tierra y sus costumbres, y las palabras de Booz le hicieron mucho bien a su alma , pues ella misma le dijo que habían tocado su corazón.

Muchas veces nos encontramos con personas y hablamos con ellas sin saber que es lo que realmente están viviendo o sintiendo en ese momento. Es muy importante de que siempre tratemos bien a los demás, pues puede ser de mucha ayuda y ánimo para ellos. Si usamos palabras ásperas o nos reímos de ellos, solo haremos que sus penas o dolores se agraven. Debemos aprender la lección de Booz, no la conocía personalmente, pero la primera vez que la vio corroboró la buena persona que era y se lo dijo, y eso le fue de mucha ayuda y consuelo al corazón de Rut. Cuando veas que un/a compañero/a hace algo bueno, u obtiene una buena nota, o ayuda a otro en algo, no dudes en felicitarlo y reconocer su buena acción sinceramente, como hizo Booz con Rut. Y así cuando vos también hagas cosas positivas, vas a poder recibir ese reconocimiento y te ayudará a entender que puedes alcanzar cosas muy buenas e importantes si pon é s ganas de hacer las cosas bien.

Pero no podemos perder de vista una última cosa por hoy. Las palabras de Booz llenaron el corazón de Rut, ¿Sabés por qué? La respuesta está en la última frase que dijo Rut: su humildad. Rut no solo era una buena persona, esforzada, respetuosa y responsable, sino que también era humilde. No se creía mayor que nadie. No creía que era mejor que las criadas que juntaban la cebada todos los días. Cuando somos humildes, podemos disfrutar de todos los reconocimientos que nos digan.

  • El apóstol Pablo dice que debemos ser como Jesús: humildes. Pues él aunque era Dios, se humilló hasta el extremo para entregar su vida por nosotros y luego poder disfrutar de darnos la salvación, a todo aquel que cree en él, y poder pasar toda la eternidad en el cielo juntos.

Oración:

Querido Padre Dios, gracias por la historia de Rut, que hoy nos enseña a ser humildes. Gracias por el ejemplo mayor de humildad que es el de tu Hijo, Jesús. Gracias porque por su humildad hoy yo puedo ser tu hijo y tener tu perdón. Te pido que me ayudes a ser humilde y reconocer a los que me rodean todo lo bueno que hagan por mi y por los demás. En el nombre del Señor Jesús, Amén.