H
ola!
Buen martes y comienzo de semana escolar! La semana pasada estuvimos
conociendo como era Rut: una muy buena persona, esforzada, respetuosa
y responsable. ¡Qué características maravillosas! Todas ellas
pueden ser alcanzadas por quién lo desee y ponga todo de sí para
lograrlo. Dios es el que quiere ayudarnos a hacerlo y de hecho es lo
que él espera de cada uno de nosotros pues nos ha dado capacidades
naturales y espirituales.
Hemos
visto también que muchas veces escuchamos que esas cosas no son
necesarias en la vida y que no vale la pena el esfuerzo para lograr
ser una persona como Rut, pero su historia nos demuestra que es muy
importante para Dios y para nosotros, pues así es como no solo
obedecemos a Dios sino que también podremos disfrutar de lo que
podamos obtener con esas capacidades que Dios nos ha regalado a cada
uno en particular.
La
historia de Rut continúa, después de haber quedado el viernes en el
momento en que ella conoció a Booz, el dueño del campo al que fue a
trabajar, cosechando cebada. Booz le reconoció que ella era una
mujer con todas esas capacidades que hemos mencionado y que Dios la
bendeciría por todo lo que había hecho en el trabajo y con su
suegra Noemí, pero también porque había elegido estar bajo las
alas del Dios de Israel.
En
Rut 2:13 podemos leer lo siguiente que fue la respuesta de Rut a
Booz:
13 Y
ella dijo: Señor mío, halle yo gracia delante de tus ojos; porque
me has consolado, y porque has hablado al corazón de tu sierva,
aunque no soy ni como una de tus criadas.
Acá
pudimos leer las palabras de Rut que habló con total sinceridad. Le
dijo que las palabras de reconocimiento que le había dado Booz,
habían sido de consuelo para ella. No olvidemos que ella venía de
perder a su esposo, su familia, su tierra y sus costumbres, y las
palabras de Booz le hicieron mucho bien
a
su
alma
,
pues ella misma le dijo que habían tocado su corazón.
Muchas
veces nos encontramos con personas y hablamos con ellas sin saber que
es lo que realmente están viviendo o sintiendo en ese momento. Es
muy importante de que siempre tratemos bien a los demás, pues puede
ser de mucha ayuda y ánimo para ellos. Si usamos palabras ásperas o
nos reímos de ellos, solo haremos que sus penas o dolores se
agraven. Debemos aprender la lección de Booz, no la conocía
personalmente, pero la primera vez que la vio corroboró la buena
persona que era y se lo dijo, y eso le fue de mucha ayuda y consuelo
al corazón de Rut. Cuando veas que un/a compañero/a hace algo
bueno, u obtiene una buena nota, o ayuda a otro en algo, no dudes en
felicitarlo y reconocer su buena acción sinceramente, como hizo Booz
con Rut.
Y
así cuando vos también hagas cosas positivas, vas a poder recibir
ese reconocimiento y te ayudará a entender que puedes alcanzar cosas
muy buenas e importantes si pon
é
s
ganas de hacer las cosas bien.
Pero
no podemos perder de vista una última cosa por hoy. Las palabras de
Booz llenaron el corazón de Rut, ¿Sabés por qué? La respuesta
está en la última frase que dijo Rut: su humildad. Rut no solo era
una buena persona, esforzada, respetuosa y responsable, sino que
también era humilde. No se creía mayor que nadie. No creía que era
mejor que las criadas que juntaban la cebada todos los días. Cuando
somos humildes, podemos disfrutar de todos los reconocimientos que
nos digan.
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El
apóstol Pablo dice que debemos ser como Jesús: humildes. Pues él
aunque era Dios, se humilló hasta el extremo para entregar su vida
por nosotros y luego poder disfrutar de darnos la salvación, a todo
aquel que cree en él, y poder pasar toda la eternidad en el cielo
juntos.
Oración:
Querido
Padre Dios, gracias por la historia de Rut, que hoy nos enseña a ser
humildes. Gracias por el ejemplo mayor de humildad que es el de tu
Hijo, Jesús. Gracias porque por su humildad hoy yo puedo ser tu hijo
y tener tu perdón. Te pido que me ayudes a ser humilde y reconocer a
los que me rodean todo lo bueno que hagan por mi y por los demás. En
el nombre del Señor Jesús, Amén.