Junio 10

  11  Guardad, pues, con diligencia vuestras almas, para que améis a Jehová vuestro Dios.  12  Porque si os apartareis, y os uniereis a lo que resta de estas naciones que han quedado con vosotros, y si concertareis con ellas matrimonios, mezclándoos con ellas, y ellas con vosotros,  13  sabed que Jehová vuestro Dios no arrojará más a estas naciones delante de vosotros, sino que os serán por lazo, por tropiezo, por azote para vuestros costados y por espinas para vuestros ojos, hasta que perezcáis de esta buena tierra que Jehová vuestro Dios os ha dado. Josué 23:11-13

Hola! Buen Viernes!! Seguimos viendo las palabras que Josué dirige a todo el pueblo de Israel. Cada palabra que él dice es, sin lugar a duda, palabras que Dios ha puesto en su corazón, por eso Dios ha permitido que queden escritas en el libro de Josué, y tantos años después nosotros podemos leerlas.

Me asombra cada día que Dios las ha guardado durante siglos para que hoy, vos y yo podamos estar leyéndolas. Los versículos de hoy comienzan donde terminó los de ayer. La Biblia dice que debemos cuidar nuestro cuerpo, pues él es morada del Espíritu Santo desde que aceptamos a Jesús. Por eso debemos alimentarnos lo más correcto posible, hacer ejercicio y descansar lo suficiente. Pero, sin descuidar el cuerpo, nos dice que más importante es el alma. La razón principal es que ella es eterna. Ella, junto con el espíritu, son las partes que Dios ha agregado en nosotros desde que hemos sido concebidos en nuestra madre. De hecho, el alma, es el soplo de vida que Dios ha puesto desde el principio en Adán y en cada una de las personas que han existido y exist imos actualmente. Por eso dice Josué que debemos guardar nuestras almas. Ese guardar significa que no permitamos que nada nos contamine y nos haga pensar que no necesitamos obedecer a Dios para que nos vaya bien en nuestra vida.

Por eso después dice que sucede si se apartan. Muchas personas aceptan a Jesús como Salvador, pero después dejan de escuchar de él, ni oran, ni buscan un lugar donde aprender de él, y entonces se van apartando de él. Allí empiezan a conocer diferentes costumbres que le proponen cosas que prometen libertad de decisión y felicidad. Pero, como dice Josué guiado por Dios, todo eso de a poco se convierte en lazo, en atadura. Luego en tropiezo, es decir, te hace caer en diferentes pozos de desgano, desamor, culpa y derrota. Esas mismas personas que podían ser más que vencedores, pasan a ser derrotados pues se apartaron de la fuente de fuerza espiritual, que es la que realmente repercute en todo el ser humano.

Pero sigue diciendo que luego de ser lazo y tropiezo pasa a ser azote. El azote va causando dolor y marcas que pueden llegar a impactar no solo en lo exterior de nuestra vida, sino también en el interior, y esas marcas son profundas y solos no las podemos soportar. Por eso sigue diciendo que esos azotes son como espinas. Las espinas también causan dolor e infectan las heridas con sustancias que tienen en su interior. Y termina diciendo que el fin es el perecer. Si no tenés a Jesús es perecer eternamente, pero si tenés a Jesús es no disfrutar de la vida eterna en ésta vida, aunque la eternidad esté asegurada en el cielo.

Pero… ¿Por qué elegir ese camino? ¿Qué lleva a las personas teniendo la posibilidad de ser vencedores en la vida, eligen caer derrotados aún cuando están avisados que eso va a suceder?

Quiero terminar ésta semana con un pensamiento. No se si te diste cuenta, que cada una de esas cosas que Josué menciona que sucederán en la vida si nos apartamos de Dios, es todo lo que Jesús tuvo que soportar para que seamos salvos. Él se entregó y fue atado y llevado detenido, Jesús tropezó y cayó llevando el peso de cruz que cargaba todos nuestros pecados. Él conoció el azote como ninguna otra persona en la humanidad, al cargar nuestras culpas. Y las espinas fueron clavadas en su cabeza. Es decir: Jesús ya tomó todo eso para que nosotros no tengamos que pasar por todo eso.

  • ¿Qué vas a decidir al terminar ésta semana? Dios hoy vuelve a avisar por medio de Josué. De vos depende si vas a ser vencedor viviendo con Jesús o vas a comenzar ese camino tan difícil si te apartas de él. Otra vez… vos decidís.

Oración:

Querido Padre Dios, gracias porque Jesús se entregó, y  sufrió : caer, la carga de mi pecado, los azotes y las espinas. Te pido que me ayudes a no apartarme de ti, sino a siempre estar cerca tuyo y no pasar por todo lo que Jesús ya pasó por mi. En el nombre del Señor Jesús, Amén.