11
Guardad,
pues, con diligencia vuestras almas, para que améis a Jehová
vuestro Dios.
12
Porque
si os apartareis, y os uniereis a lo que resta de estas naciones que
han quedado con vosotros, y si concertareis con ellas matrimonios,
mezclándoos con ellas, y ellas con vosotros,
13
sabed
que Jehová vuestro Dios no arrojará más a estas naciones delante
de vosotros, sino que os serán por lazo, por tropiezo, por azote
para vuestros costados y por espinas para vuestros ojos, hasta que
perezcáis de esta buena tierra que Jehová vuestro Dios os ha dado.
Josué
23:11-13
Hola!
Buen Viernes!! Seguimos viendo las palabras que Josué dirige a todo
el pueblo de Israel. Cada palabra que él dice es, sin lugar a duda,
palabras que Dios ha puesto en su corazón, por eso Dios ha permitido
que queden escritas en el libro de Josué, y tantos años después
nosotros podemos leerlas.
Me
asombra cada día que Dios las ha guardado durante siglos para que
hoy, vos y yo podamos estar leyéndolas. Los versículos de hoy
comienzan donde terminó los de ayer. La Biblia dice que debemos
cuidar nuestro cuerpo, pues él es morada del Espíritu Santo desde
que aceptamos a Jesús. Por eso debemos alimentarnos lo más correcto
posible, hacer ejercicio y descansar lo suficiente. Pero, sin
descuidar el cuerpo, nos dice que más importante es el alma. La
razón principal es que ella es eterna. Ella, junto con el espíritu,
son las partes que Dios ha agregado en nosotros desde que hemos sido
concebidos en nuestra madre. De hecho, el alma, es el soplo de vida
que Dios ha puesto desde el principio en Adán y en cada una de las
personas que han existido y exist
imos
actualmente. Por eso dice Josué que debemos guardar nuestras almas.
Ese
guardar significa que no permitamos que nada nos contamine y nos haga
pensar que no necesitamos obedecer a Dios para que nos vaya bien en
nuestra vida.
Por
eso después dice que
sucede
si se apartan. Muchas personas aceptan a Jesús como Salvador, pero
después dejan de escuchar de él, ni oran, ni buscan un lugar donde
aprender de él, y entonces se van apartando de él. Allí empiezan a
conocer diferentes costumbres que le proponen cosas que prometen
libertad de decisión y felicidad. Pero, como dice Josué guiado por
Dios, todo eso de a poco se convierte en lazo, en atadura. Luego en
tropiezo, es decir, te hace caer en diferentes pozos de desgano,
desamor, culpa y derrota. Esas mismas personas que podían ser más
que vencedores, pasan a ser derrotados pues se apartaron de la fuente
de fuerza espiritual, que es la que realmente repercute en todo el
ser humano.
Pero
sigue diciendo que luego de ser lazo y tropiezo pasa a ser azote. El
azote va causando dolor y marcas que pueden llegar a impactar no solo
en lo exterior de nuestra vida, sino también en el interior, y esas
marcas son
profundas
y solos no las podemos soportar. Por eso sigue diciendo que esos
azotes son como espinas. Las espinas también causan dolor e infectan
las heridas con sustancias que tienen en su interior. Y termina
diciendo que el fin es el perecer. Si no tenés a Jesús es perecer
eternamente, pero si tenés a Jesús es no disfrutar de la vida
eterna en ésta vida, aunque la eternidad esté asegurada en el
cielo.
Pero…
¿Por qué elegir ese camino? ¿Qué lleva a las personas teniendo la
posibilidad de ser vencedores en la vida, eligen caer derrotados aún
cuando están avisados que eso va a suceder?
Quiero
terminar ésta semana con un pensamiento. No se si te diste cuenta,
que cada una de esas cosas que Josué menciona que sucederán en la
vida si nos apartamos de Dios, es todo lo que Jesús tuvo que
soportar para que seamos salvos. Él se entregó y fue atado y
llevado detenido, Jesús tropezó y cayó llevando el peso de cruz
que cargaba todos nuestros pecados. Él conoció el azote como
ninguna otra persona en la humanidad, al cargar nuestras culpas. Y
las espinas fueron clavadas en su cabeza. Es decir: Jesús ya tomó
todo eso para que nosotros no tengamos que pasar por todo eso.
-
¿Qué
vas a decidir al terminar ésta semana? Dios hoy vuelve a avisar por
medio de Josué. De vos depende si vas a ser vencedor viviendo con
Jesús o vas a comenzar ese camino tan difícil si te apartas de él.
Otra vez… vos decidís.
Oración:
Querido
Padre Dios, gracias porque Jesús se entregó, y
sufrió
:
caer, la carga de mi pecado, los azotes y las espinas. Te pido que me
ayudes a no apartarme de ti, sino a siempre estar cerca tuyo y no
pasar por todo lo que Jesús ya pasó por mi. En el nombre del Señor
Jesús, Amén.