Junio 13

14  Y he aquí que yo estoy para entrar hoy por el camino de toda la tierra; reconoced, pues, con todo vuestro corazón y con toda vuestra alma, que no ha faltado una palabra de todas las buenas palabras que Jehová vuestro Dios había dicho de vosotros; todas os han acontecido, no ha faltado ninguna de ellas.   15  Pero así como ha venido sobre vosotros toda palabra buena que Jehová vuestro Dios os había dicho, también traerá Jehová sobre vosotros toda palabra mala, hasta destruiros de sobre la buena tierra que Jehová vuestro Dios os ha dado,   16  si traspasareis el pacto de Jehová vuestro Dios que él os ha mandado, yendo y honrando a dioses ajenos, e inclinándoos a ellos. Entonces la ira de Jehová se encenderá contra vosotros, y pereceréis prontamente de esta buena tierra que él os ha dado. Josué 23:14-16

Hola! Muy buen principio de semana! Muy buen lunes! La semana pasada estuvimos leyendo sobre las palabras de Josué que estaban dejando la idea de una posible pronta despedida, es decir, que Josué ya era un hombre muy avanzado en años y sentía que pronto dejaría la tierra prometida terrenal para ir a la tierra prometida eternal. ¡Qué maravillosa es la esperanza de todo aquel que ha puesto su fe en Dios y ha recibido a Jesús como su Salvador! No olvides que ambas cosas son necesarias.

Esta semana veremos ya los últimos acontecimientos de la vida de Josué, persona que hemos estado viendo desde principio de año. Lo s versículos que hoy hemos leído, comienzan con las palabras del mismo Josué diciendo: “yo estoy para entrar hoy por el camino de toda la tierra”. ¿Qué significa esa frase? ¿A qué se refiere con el camino de la tierra? Se puede interpretar de dos maneras.

La primera es que todo lo que existe sobre la tierra tiende a deteriorarse y morir. Eso es, ni más ni menos, que lo que Dios advirtió en el huerto de Edén: “el día que de él comas, (el fruto prohibido) ciertamente morirás”. Y a partir de ese momento la muerte ha pasado no solo a las personas sino a todo lo que existe sobre la tierra.

L a segunda tiene relación directa con la primera pero se refiere directamente al ser humano. Él fue creado del polvo de la tierra y a partir de la entrada del pecado en el ser humano comenzó a escucharse la frase: “del polvo eres y al polvo volverás”.

Sea la primera o la segunda opción, Josué les quería decir, a todo el pueblo de Israel, que él pronto se iría y les dejó la responsabilidad de saber elegir que harían con sus propias vidas. Les dice que de Dios han venido palabras buenas y palabras malas. ¿Dios dice malas palabras? No, no significa eso. Lo que quiere decir que las palabras de Dios advierte n sobre las que serán de bien o mal para las personas, y que en realidad todo depende de las personas mismas.

Primero habla de las palabras de bien. Ahí dice que se debe reconocer de corazón y de alma, que todo lo que Dios ha prometido para bien, él ha cumplido sin faltar ni una sola. Esos últimos 25 años habían sido increíbles para todo el pueblo de Israel, pero Josué podía hablar de más de un siglo de vida, ya que tenía 110 años en ese momento, donde había nacido en la esclavitud de Egipto y ahora, estando en la tierra prometida, podía confirmar con su vida: “Dios cumple todo lo promete”, “El nunca falla”.

Pero Josué debe advertir que Dios es amor y por eso nos ampara, que Dios es fiel, por eso cumple sus promesas, pero Dios también es justo, y debe castigar el pecado. Por eso les dice que no solo hay que acordarse las palabras que para nosotros son lindas, sino que también las que no lo son. Él mismo había sido testigo de todas las personas que le dieron la espalda a Dios y fueron muriendo en el desierto. Y por eso en el último versículo de hoy les advierte que si no obedecen la palabra de Dios, luego irán a los dioses ajenos y luego se inclinarán delante de ellos. Ya hemos hablado sobre esos dioses en minúsculas. El resultado de esa forma de vivir llevará a perecer, morir. Para el que no tiene a Jesús: muerte eterna. Para el que tiene a Jesús: no disfrutar del gozo de ser salvo en ésta vida.

  • Otra vez Josué lleva al pueblo a pensar como estaba su vida. ¿Cómo está la tuya? Arregla tu vida ahora mismo con Dios. Empieza a cambiar tu vida aceptando a Jesús o volviendo a Él ahora mismo.

Oración:

Querido Padre Dios, gracias por la vida de Josué. Gracias porque por medio de él nos dejaste escrita la advertencia de mirar las palabras maravillosas de ti y sus hermosas bendiciones, pero también las malas para nosotros y sus trágicas consecuencias. Ayúdame a poner mi vida en ti, y que yo pueda experimentar lo que Josué vivió recibiendo las bendiciones tuyas. En el nombre del Señor Jesús, Amén.