Hola!
Buen jueves! Ayer empezamos a hablar de Caleb. Él había estado
junto a Josué sirviendo a Dios y a Moisés casi toda su vida. Ayer
vimos que
se
presentó ante Josué y habló de lo que había pasado 45 años
antes, que junto con el mismo Josué habían entrado a la tierra
prometida pero que el resto del pueblo no los había querido
escuchar, sino que los agredieron y eso les llevó a caminar durante
esos 40 largos años por el desierto, y que ahora solo quedaban él y
Josué de los mayores de 20 años de aquel entonces.
Los
versículos de hoy son las palabras de Caleb:
9
Entonces
Moisés juró diciendo: Ciertamente la tierra que holló tu pie será
para ti, y para tus hijos en herencia perpetua, por cuanto cumpliste
siguiendo a Jehová mi Dios.
10
Ahora
bien, Jehová me ha hecho vivir, como él dijo, estos cuarenta y
cinco años, desde el tiempo que Jehová habló estas palabras a
Moisés, cuando Israel andaba por el desierto; y ahora, he aquí, hoy
soy de edad de ochenta y cinco años.
11
Todavía
estoy tan fuerte como el día que Moisés me envió; cual era mi
fuerza entonces, tal es ahora mi fuerza para la guerra, y para salir
y para entrar.12 Dame, pues, ahora este monte, del cual habló
Jehová aquel día; porque tú oíste en aquel día que los anaceos
están allí, y que hay ciudades grandes y fortificadas. Quizá
Jehová estará conmigo, y los echaré, como Jehová ha dicho.
Josué
14:9-1
2
C
aleb
viene a decirle a Josué lo que Dios le había prometido 45 años
antes. Dios no se olvida de ninguna promesa, y en este caso Caleb
tampoco. Sabía que Dios le había dado a Josué la responsabilidad
de repartir la tierra prometida, y entonces le viene a recordar que
Dios le había hecho esa promesa a él. La primera promesa es que
recibiría esa tierra, y Dios lo había guardado en todos esos años
por el desierto y en cada batalla en que había participado.
El
continúa diciendo que ahora tenía 85 años, una persona muy mayor.
Podríamos pensar que una persona con esa edad podría ir a pedir una
jubilación más que un desafío. Pero es notable que él va a pedir
un lugar para él y su familia en la tierra prometida. Ese lugar era
un monte, un lugar complicado y que además a diferencia de todos los
demás lugares dados por Josué, estaba habitado aún, es decir, que
había que desalojar a los que vivían ahí, y que si no aceptaban
irse por las buenas, seguramente habría batallas de por medio. A
todo eso el agrega que se siente con las mismas fuerzas que tenía a
los 40 años, 45 años antes.
Es
asombroso ver la fuerza interior de Caleb. El hacer uso de la promesa
de Dios para su vida y la de su familia implicaba trabajo,
dedicación, fuerza y valentía. La edad no iba a ser un problema.
¡Que gran lección nos da Caleb! Dios nos ha dado muchas promesas en
la Biblia. La primera y más importante, es la que nosotros podamos
tener vida eterna. Para eso Jesús hizo todo lo necesario para que
nosotros solo creyendo la podamos recibir. Pero hay muchísimas más
en la Biblia que tienen que ver con nuestra vida acá en la tierra.
Cada una de ellas tienen que ver con las bendiciones que Dios quiere
darnos y muchas veces nos perdemos por no ser como Caleb. ¿Qué
hubiese pasado si Caleb no le pedía permiso a Josué para avanzar
sobre ese monte? La respuesta es muy sencilla: nunca ni él ni su
familia hubiesen tenido como herencia ese monte. Que importante es
pensar que muchas veces le pedimos a Dios cosas que necesitamos, y
el en su amor no
s
las da, según nuestra necesidad. Pero el está esperando que podamos
ir más allá, que no seamos uno más en el montón. La vida de Caleb
nos desafía a ir por nuevas conquistas, a hacer crecer la fe en Dios
en nuestras vidas, a dedicar tiempo en prepararnos y con la fuerza y
valentía que viene d
e
él
y
enfrentar nuevos desafíos. Podemos conformarnos con una nota de 7,
pues con eso hemos zafado y no nos llevamos una materia. Pero… ¿por
qué no pensar que tenemos más capacidad para mejorar? ¿Por qué no
pensar que muchas veces nos pasa lo mismo en la vida y no nos
animamos a ir por más?
-
Hoy
Dios nos invita a imitar a Caleb. No importa cual sea nuestra edad,
hoy es un excelente día para cambiar nuestra forma conformista de
pensar, es decir conformarnos con lo justito, y poner
nuestra
fe, dedicación, fuerza y valentía a todo lo que Dios nos está
poniendo por delante: nuestra vida espiritual, nuestros estudios,
nuestras amistades, nuestra familia, nosotros mismos, etc.
Oración:
Querido
Dios Padre, gracias por el ejemplo de Caleb, porque así como podías
obrar en él, también puedes obrar en mi. Ayúdame a tener fe en ti,
a ser dedicado en lo que hago, a aprovechar la fuerza y valentía que
tú me has dado y así ser desafiado a mejorar en todo lo que
emprenda, en especial mi relación contigo. En el nombre del Señor
Jesús, Amén.