Junio 2

Hola! Buen jueves! Ayer empezamos a hablar de Caleb. Él había estado junto a Josué sirviendo a Dios y a Moisés casi toda su vida. Ayer vimos que se presentó ante Josué y habló de lo que había pasado 45 años antes, que junto con el mismo Josué habían entrado a la tierra prometida pero que el resto del pueblo no los había querido escuchar, sino que los agredieron y eso les llevó a caminar durante esos 40 largos años por el desierto, y que ahora solo quedaban él y Josué de los mayores de 20 años de aquel entonces.

Los versículos de hoy son las palabras de Caleb:

Entonces Moisés juró diciendo: Ciertamente la tierra que holló tu pie será para ti, y para tus hijos en herencia perpetua, por cuanto cumpliste siguiendo a Jehová mi Dios.  10  Ahora bien, Jehová me ha hecho vivir, como él dijo, estos cuarenta y cinco años, desde el tiempo que Jehová habló estas palabras a Moisés, cuando Israel andaba por el desierto; y ahora, he aquí, hoy soy de edad de ochenta y cinco años.  11  Todavía estoy tan fuerte como el día que Moisés me envió; cual era mi fuerza entonces, tal es ahora mi fuerza para la guerra, y para salir y para entrar.12 Dame, pues, ahora este monte, del cual habló Jehová aquel día; porque tú oíste en aquel día que los anaceos están allí, y que hay ciudades grandes y fortificadas. Quizá Jehová estará conmigo, y los echaré, como Jehová ha dicho. Josué 14:9-1 2

C aleb viene a decirle a Josué lo que Dios le había prometido 45 años antes. Dios no se olvida de ninguna promesa, y en este caso Caleb tampoco. Sabía que Dios le había dado a Josué la responsabilidad de repartir la tierra prometida, y entonces le viene a recordar que Dios le había hecho esa promesa a él. La primera promesa es que recibiría esa tierra, y Dios lo había guardado en todos esos años por el desierto y en cada batalla en que había participado.

El continúa diciendo que ahora tenía 85 años, una persona muy mayor. Podríamos pensar que una persona con esa edad podría ir a pedir una jubilación más que un desafío. Pero es notable que él va a pedir un lugar para él y su familia en la tierra prometida. Ese lugar era un monte, un lugar complicado y que además a diferencia de todos los demás lugares dados por Josué, estaba habitado aún, es decir, que había que desalojar a los que vivían ahí, y que si no aceptaban irse por las buenas, seguramente habría batallas de por medio. A todo eso el agrega que se siente con las mismas fuerzas que tenía a los 40 años, 45 años antes.

Es asombroso ver la fuerza interior de Caleb. El hacer uso de la promesa de Dios para su vida y la de su familia implicaba trabajo, dedicación, fuerza y valentía. La edad no iba a ser un problema. ¡Que gran lección nos da Caleb! Dios nos ha dado muchas promesas en la Biblia. La primera y más importante, es la que nosotros podamos tener vida eterna. Para eso Jesús hizo todo lo necesario para que nosotros solo creyendo la podamos recibir. Pero hay muchísimas más en la Biblia que tienen que ver con nuestra vida acá en la tierra. Cada una de ellas tienen que ver con las bendiciones que Dios quiere darnos y muchas veces nos perdemos por no ser como Caleb. ¿Qué hubiese pasado si Caleb no le pedía permiso a Josué para avanzar sobre ese monte? La respuesta es muy sencilla: nunca ni él ni su familia hubiesen tenido como herencia ese monte. Que importante es pensar que muchas veces le pedimos a Dios cosas que necesitamos, y el en su amor no s las da, según nuestra necesidad. Pero el está esperando que podamos ir más allá, que no seamos uno más en el montón. La vida de Caleb nos desafía a ir por nuevas conquistas, a hacer crecer la fe en Dios en nuestras vidas, a dedicar tiempo en prepararnos y con la fuerza y valentía que viene d e él y enfrentar nuevos desafíos. Podemos conformarnos con una nota de 7, pues con eso hemos zafado y no nos llevamos una materia. Pero… ¿por qué no pensar que tenemos más capacidad para mejorar? ¿Por qué no pensar que muchas veces nos pasa lo mismo en la vida y no nos animamos a ir por más?

  • Hoy Dios nos invita a imitar a Caleb. No importa cual sea nuestra edad, hoy es un excelente día para cambiar nuestra forma conformista de pensar, es decir conformarnos con lo justito, y poner nuestra fe, dedicación, fuerza y valentía a todo lo que Dios nos está poniendo por delante: nuestra vida espiritual, nuestros estudios, nuestras amistades, nuestra familia, nosotros mismos, etc.

Oración:

Querido Dios Padre, gracias por el ejemplo de Caleb, porque así como podías obrar en él, también puedes obrar en mi. Ayúdame a tener fe en ti, a ser dedicado en lo que hago, a aprovechar la fuerza y valentía que tú me has dado y así ser desafiado a mejorar en todo lo que emprenda, en especial mi relación contigo. En el nombre del Señor Jesús, Amén.