Hola!
Buen martes!! Ayer empezamos la semana leyendo sobre Débora, la
jueza de Israel que le dijo a Barac que prepare diez mil hombres para
enfrentar a un ejército que tenía 900 carros de metal y muchísimos
soldados más que Israel. Pero no lo hizo por puro coraje nada más,
sino porque Dios lo había pedido.
Ayer
también vimos como Barac
le dijo a Débora que si ella iba con él, él iría. Débora no era
una guerrera experimentada, sino que Barac se lo pidió por la fe que
ella tenía en Dios. Barac
sabía que era imposible por las fuerzas militares que tenían vencer
al enemigo, pero Israel tenía de sobra
ejemplos en su historia de como Dios los había librado de los
mayores ejércitos de esa época del mundo.
Débora
le respondió esa frase tan excelente: Iré
contigo; mas no será tuya la gloria de la jornada que emprendes,
porque en mano de mujer venderá Jehová a Sísara.
(Sísara
era el encargado del ejército enemigo) Ayer pensamos como en ese
tiempo, como pasa mucho en nuestros días, las mujeres eran muy
marginadas, pero para Dios no hay marginados, sino que él usa a los
que desean ser usados por él, sean mujeres u hombres.
En
Jueces 4:10 al 15 podemos leer:
10 Y
juntó Barac..., y subió con diez mil hombres a su mando; y Débora
subió con él…. 12 Vinieron, pues, a Sísara las
nuevas de que Barac había subido al monte de Tabor. 13 Y
reunió Sísara todos sus carros, novecientos carros herrados, con
todo el pueblo que con él estaba,...14 Entonces Débora
dijo a Barac: Levántate, porque este es el día en que Jehová ha
entregado a Sísara en tus manos. ¿No ha salido Jehová delante de
ti? Y Barac descendió del monte de Tabor, y diez mil hombres en pos
de él. 15 Y Jehová quebrantó a Sísara, a todos
sus carros y a todo su ejército, a filo de espada delante de Barac;
y Sísara descendió del carro, y huyó a pie.
En
los versículos de hoy podemos como Barac era un hombre valiente de
guerra, pero necesitó siempre la compañía de Débora, y como Dios
hablaba y animaba por medio de ella. Tenemos que darnos cuenta que es
muy importante que tengamos a nuestro lado amigos que nos aconsejen
lo que Dios dice. Yo te puedo garantizar, por mi experiencia de vida,
que mis amigos y amigas han sido de gran bendición en mi vida en
muchas oportunidades y no me queda duda de que ellos han sido quienes
Dios usó para que yo supiese que hacer en mis decisiones o ayudarme
en mi estado de ánimo. Barac sabía manejar un ejército con
valentía, pero necesitó a una amiga a su lado para saber en que
momento actuar y como hacer que su habilidad sea usada para la gloria
de Dios y el bien de todo el pueblo.
No
importó que el ejército enemigo parecía invencible, lo importante
era poder rodearse de aquellas personas, que no son perfectas, pero
que tienen a Jesús en su vida y por eso pueden escuchar la voz de
Dios y ayudarnos realmente. No dejes a tus amigos que no creen en
Dios, porque a ellos le debes contar del amor de Dios, pero si
afianza tu amistad con las personas que, no importa cual es su
religión, sino que demuestran con sus actos ser hijos e hijas de
Dios, como Débora.
Barac
entonces derrotó a Sísara y a su ejército como Dios lo dijo. ¿Ves
que importante es rodearte de buenos amigos y amigas hijos e hijas de
Dios?
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No
olvides que Jesús enseño que no hay mayor amor que aquel amigo que
entrega la vida por un amigo, y eso es lo que hizo Jesús por cada
uno de nosotros.
Oración:
Querido
Dios Padre, gracias porque tú siendo el Dios creador todopoderoso
deseas ser mi amigo. Gracias porque tú y tu Hijo Jesús han
demostrado su amor por mi entregando su vida en la cruz. Ayúdame a
cada conocerte más y creer más y más en ti, pero también ayúdame
a tener buenos amigos y amigas que son hijos tuyos, para ser
bendecidos como Barac. En el nombre del Señor Jesús, Amén.