H
ola!
Buen miércoles! Ésta semana estamos viendo a la jueza de Israel
Débora, y no voy a abundar más en eso porque ya ayer lo vimos en el
devocional en conjunto. Solo poder reafirmar que Dios no discrimina
como hacen las personas.
El
capítulo 5 de Jueces comienza así:
Aquel
día cantó Débora con Barac..., diciendo: 2 Por haberse
puesto al frente los caudillos en Israel, Por haberse ofrecido
voluntariamente el pueblo, Load a Jehová. 3 Oíd, reyes;
escuchad, oh príncipes; Yo cantaré a Jehová, Cantaré salmos a
Jehová, el Dios de Israel.
Todo
el capítulo es una canción. Esa canción la hicieron para poder
contar lo que habían experimentado en esos días de la mano de Dios.
Justamente en el devocional habíamos dicho que Dios quiere poner en
nosotros una nueva canción. No desea que nuestros oídos escuchen ni
nuestros labios pronuncien canciones que atacan la integridad de las
mujeres, ni las que promocionan a la droga como un juego o una cosa
para los que se sienten libres o que son independientes de hacer lo
que les plazca, o usar armas de fuego como herramientas de los
valientes y tantas otras cosas que sin que nos demos cuenta van
poniendo en nosotros pequeñas semillas que de a poco van brotando y
creciendo sin que nos demos cuenta y cuando nos damos cuenta estamos
enredados en
todo
eso
y no podemos salir.
El
canto de Débora y Barac es todo lo contrario a esas canciones. Es de
los que la Biblia llama cantos espirituales, porque son los que hacen
que nuestro espíritu se alimente, porque son como la Biblia cantada,
y siempre hacen que crezcamos y llenan nuestro corazón de una forma
magnifica.
Dirige
la canción para que la escuchen los reyes y príncipes sobre lo que
es Dios. No son palabras que salen de una simple inspiración, sino
que son basadas en los hechos acontecidos y que usan la inspiración
para ordenar esos acontecimientos. Primero dice en su canto que pasó
cuando Dios no estuvo con ellos. Cuenta todo lo triste que fue ese
tiempo de esclavitud porque Israel se había apartado de Dios.
Pero
a partir del versículo 7 dice:
Las
aldeas quedaron abandonadas en Israel, habían decaído, Hasta que yo
Débora me levanté, Me levanté como madre en Israel. 8 Cuando
escogían nuevos dioses, La guerra estaba a las puertas;…
Ese
pueblo tan fructífero se había convertido en aldeas abandonadas,
pero ahí mismo es dónde Débora tenía que levantarse como madre de
Israel. Débora había sido la amiga que aconsejó a Barac, pero tuvo
que ser la madre de Israel. La madre es la nos da a luz en primer
lugar. Ella era la que Dios había llamado a que Israel fuera una
nación que tenía que renacer, para dejar de arruinar su vida y
buscar a Dios. Pero la madre también es la que debe con amor mostrar
el camino correcto a seguir. Débora empezó por Barac, luego por los
diez mil del ejército y
después
a todo el pueblo con éste canto.
Luego
cuenta sobre como Dios los usó para vencer al enemigo. Y finalmente
dice en el último versículo de ése capítulo 5:
31 Así
perezcan todos tus enemigos, oh Jehová; Mas los que te aman, sean
como el sol cuando sale en su fuerza.
¡Qué
hermosas palabras! ¡Los que aman a Dios, puedan ser fuertes como el
sol!
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Débora pudo cantar sobre
como ella pudo ser usada por Dios y ser de bendición a todo el
pueblo. Tú hoy puedes ser como ella. Ahora mismo Dios te
dice: levántate! Por tu fe en mi y yo te haré más que vencedor!!
Oración:
Querido
Padre Dios, te doy gracias por la vida de Débora. Gracias porque tu
la usaste como madre espiritual y política de Israel. Yo quisiera
hoy ponerme en tus manos y ser como ella para poder ayudar a todos
los que me rodean llevando tu amor
y salvación. En el nombre del Señor Jesús, Amén.