Junio 30

H ola! Buen jueves!! Llegamos al último día de Junio. Ayer vimos la canción de Débora que cantó con Barac. Al terminar la canción dice que Israel estuvo en paz conducido por Débora 40 años.

Pero lamentablemente la historia se volvió a repetir. Los israelitas cayeron en manos de enemigos durante 7 años. Ellos tuvieron que hacerse cuevas para esconderse de los madianitas, sus enemigos. Porque los madianitas le saqueaban todo lo que tenían, sean cultivos o animales y eso hizo que los de Israel sean muy pobres. Entonces volvieron a clamar a Dios, y Dios los oyó nuevamente. ¡Qué paciencia que nos tiene Dios!! Realmente esa paciencia nos muestra que Él está esperando actuar por nuestro bien, con un amor inmenso.

Jueces 6 dice: 11 Y vino el ángel de Jehová, y se sentó... ; y... Gedeón estaba sacudiendo el trigo en el lagar, para esconderlo de los madianitas. 12 Y el ángel de Jehová se le apareció, y le dijo: Jehová está contigo, varón esforzado y valiente. 13 Y Gedeón le respondió: Ah, señor mío, si Jehová está con nosotros, ¿por qué nos ha sobrevenido todo esto? ¿Y dónde están todas sus maravillas, que nuestros padres nos han contado, diciendo: No nos sacó Jehová de Egipto? Y ahora Jehová nos ha desamparado, y nos ha entregado en mano de los madianitas. 14 Y mirándole Jehová, le dijo: Ve con esta tu fuerza, y salvarás a Israel de la mano de los madianitas. ¿No te envío yo?

Nos cuenta que un hombre llamado Gedeón estaba trabajando el trigo en un lugar oculto, para que no se lo arrebaten los madianitas, pero allí llegó el ángel de Jehová. Por los versículos siguientes podemos ver que esa persona era el mismo Jehová en la persona de Dios Hijo. Fue a su lugar oculto y le dijo que él mismo estaba con Gedeón, hombre esforzado y valiente. ¿Te diste cuenta que le destacó las mismas condiciones que a Josué? Y entonces Gedeón le hizo un planteo con respeto, porque le dijo señor mío: si Dios está conmigo, ¿por qué nos pasa todo ésto? Dios Hijo no se enojó con Gedeón por su planteo. Si bien Gedeón no tenía razón, Dios entendió que era su condición de desamparo y pobreza lo que le hacía ver las cosas así.

Muchas veces vemos que las personas le hablamos así a Dios o pensamos así de Él. Pero él sigue mostrando su amor hacia nosotros. Primero entiende nuestras palabras, aún cuando no tenemos la razón y después nos habla con palabras de amor, aunque muchas veces no las queremos escuchar. Las palabras de Dios fueron de esperanza. Dios le podría haber dicho de una: mirá, son ustedes los que se apartaron de mí. Yo saqué a tu pueblo de Egipto con mano fuerte, pero ustedes se inclinaron a adorar estatuas que no ven, ni escuchan, ni responden y ni obran. Pero no le dijo eso. (Si bien ya lo había dicho a Israel un rato antes) La respuesta fue: Tu que eres fuerte y valiente salvarás a Israel. ¡Huau! Primero lo alentó con palabras de cariño y reconocimiento de sus capacidades y carácter y después le dijo que él mismo podía ser una herramienta central para que Israel sea libre. ¡¡¡Que confianza nos da Dios cuando hablamos con él!!! Hoy vos también podés ser como Gedeón. Aunque estés escondido en tu vida o en tus problemas o circunstancias, él va a donde tu estás y quiere darte palabras de aliento y decirte que vos podés ser salvo y ayudar a salvarse a otros. Son justamente las palabras que Jesús nos dejó. ¿Nunca te preguntaste por qué hacemos esto todos los días? La respuesta es que Jesús nos mandó a poder compartir el mensaje que él nos dejó: que todo el que cree en él tiene vida eterna.

  • Hoy puedes ser un Gedeón. Dios te habla. Dios te ama. Dios te alienta. Dios te invita a creer en él. Dios te invita a salvarte y compartir esa salvación con otros.

Oración:

Querido Padre Dios, gracias porque como hiciste con Gedeón, hoy me estás buscando aun en mi intimidad. Gracias porque me quieres traer palabras de aliento para mi vida. Ayúdame a entender la importancia de ser salvo y compartir la salvación con otros. En el nombre del Señor Jesús, Amén.