H
ola!
Buen jueves!! Llegamos al último día de Junio. Ayer vimos la
canción de Débora que cantó con Barac. Al terminar la canción
dice que Israel estuvo en paz conducido por Débora 40 años.
Pero
lamentablemente la historia se volvió a repetir. Los israelitas
cayeron en manos de enemigos durante 7 años.
Ellos
tuvieron que hacerse cuevas para esconderse de los madianitas, sus
enemigos. Porque los madianitas le saqueaban todo lo que tenían,
sean cultivos o animales y eso hizo que los de Israel sean muy
pobres. Entonces volvieron a clamar a Dios, y Dios los oyó
nuevamente. ¡Qué paciencia que nos tiene Dios!! Realmente esa
paciencia nos muestra que Él está esperando actuar por nuestro
bien, con un amor inmenso.
Jueces
6 dice:
11 Y
vino el ángel de Jehová, y se sentó... ; y... Gedeón estaba
sacudiendo el trigo en el lagar, para esconderlo de los madianitas.
12 Y el ángel de Jehová se le apareció, y le dijo: Jehová
está contigo, varón esforzado y valiente. 13 Y Gedeón le
respondió: Ah, señor mío, si Jehová está con nosotros, ¿por qué
nos ha sobrevenido todo esto? ¿Y dónde están todas sus maravillas,
que nuestros padres nos han contado, diciendo: No nos sacó Jehová
de Egipto? Y ahora Jehová nos ha desamparado, y nos ha entregado en
mano de los madianitas. 14 Y mirándole Jehová, le dijo: Ve con
esta tu fuerza, y salvarás a Israel de la mano de los madianitas.
¿No te envío yo?
Nos cuenta que un hombre
llamado Gedeón estaba trabajando el trigo en un lugar oculto, para
que no se lo arrebaten los madianitas, pero allí llegó el ángel de
Jehová. Por los versículos siguientes podemos ver que esa persona
era el mismo Jehová en la persona de Dios Hijo. Fue a su lugar
oculto y le dijo que él mismo estaba con Gedeón, hombre esforzado y
valiente. ¿Te diste cuenta que le destacó las mismas condiciones
que a Josué? Y entonces Gedeón le hizo un planteo con respeto,
porque le dijo señor mío: si Dios está conmigo, ¿por qué nos
pasa todo ésto? Dios
Hijo
no se enojó con Gedeón por su planteo. Si bien Gedeón no tenía
razón, Dios entendió que era su condición de desamparo y pobreza
lo que le hacía ver las cosas así.
Muchas veces vemos
que las personas le
hablamos así a Dios
o pensamos así de Él.
Pero él sigue mostrando su amor hacia nosotros. Primero entiende
nuestras palabras, aún cuando no tenemos la razón y después nos
habla con palabras de amor, aunque muchas veces no las queremos
escuchar. Las palabras de Dios fueron de esperanza. Dios le podría
haber dicho de una: mirá, son ustedes los que se apartaron de mí.
Yo saqué a tu pueblo de Egipto con mano fuerte, pero ustedes se
inclinaron a adorar estatuas que no ven, ni escuchan, ni responden y
ni obran. Pero no le dijo eso. (Si
bien ya lo había dicho a Israel un rato antes)
La respuesta fue: Tu que eres fuerte y valiente salvarás a Israel.
¡Huau! Primero lo alentó con palabras de cariño y reconocimiento
de sus capacidades y carácter y después le dijo que él mismo podía
ser una herramienta central para que Israel sea libre. ¡¡¡Que
confianza nos da Dios cuando hablamos con él!!! Hoy vos también
podés ser como Gedeón. Aunque estés escondido en tu vida o en tus
problemas o circunstancias, él va a donde tu estás y quiere darte
palabras de aliento y decirte que vos podés ser salvo y ayudar a
salvarse a otros. Son justamente las palabras que Jesús nos dejó.
¿Nunca te preguntaste por qué hacemos esto todos los días? La
respuesta es que Jesús nos mandó a poder compartir el mensaje que
él nos dejó: que todo el que cree en él tiene vida eterna.
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Hoy puedes ser un Gedeón.
Dios te habla. Dios te ama. Dios te alienta. Dios te invita a creer
en él. Dios te invita a salvarte y compartir esa salvación con
otros.
Oración:
Querido Padre Dios, gracias
porque como hiciste con Gedeón, hoy me estás buscando aun en mi
intimidad. Gracias porque me quieres traer palabras de aliento para
mi vida. Ayúdame a entender la importancia de ser salvo y compartir
la salvación con otros. En el nombre del Señor Jesús, Amén.