Jehová
dijo a Josué: No temas ni desmayes; toma contigo toda la gente de
guerra, y levántate y sube a Hai. Mira, yo he entregado en tu mano
al rey de Hai, a su pueblo, a su ciudad y a su tierra. 2 Y
harás a Hai y a su rey como hiciste a Jericó y a su rey; solo que
sus despojos y sus bestias tomaréis para vosotros. Pondrás, pues,
emboscadas a la ciudad detrás de ella.
Josué 8:1-2
Hola!
Buen martes!! Ayer empezamos la semana leyendo estos mismos dos
versículos. Hemos estado hablando sobre que Josué tenía que llevar
a todo el pueblo de Israel a Hai, y eso nos hacía pensar en todas
las veces que en la Biblia vemos la importancia de tener un lugar a
donde asistir con otro creyentes a escuchar la Palabra de Dios.
Los
versículos continúan y Dios le dice a Josué que pondrá una
emboscada. Sabés que es una emboscada? Una
emboscada es cuando alguien se esconde para atacar por sorpresa.
Generalmente, esa emboscada se planifica y se prepara para que pueda
ser hecha con éxito y lograr el objetivo deseado.
Israel
había ido a Hai, la primera vez, y fue atacado por sorpresa. Hay
muchas cosas que pueden atacarnos por sorpresa. Podemos estar usando
nuestra computadora o celular para comunicarnos con alguien o
buscando una información para la escuela, y de pronto aparece una
ventanita invitándonos a entrar a un sitio donde se muestran cosas
que no son convenientes para nosotros. Cuando somos sorprendidos por
algo, generalmente no reaccionamos de buena manera, es decir,
haciendo las cosas correctamente, y ahí nos metemos en un problema
pues podemos ver y luego ser invitados a hacer algo que desagrada a
Dios y por lo tanto nos va a perjudicar en algo.
Pero
esta vez, para Israel, no iba a suceder eso; ellos no iban a ser los
sorprendidos. Ellos iban a sorprender a los de Hai. Que bueno es
cuando podemos estar preparados para que nada ni nadie nos sorprenda
llevándonos a hacer cosas que no nos conviene. Cuando tenemos bien
en claro que no nos vamos a dejar llevar por lo que se nos presente
en forma improvista. Dios dice que debemos huir de las cosas que se
nos presentan y nos atraen hacia lo malo.
Ahora
Josué iba a planificar algo que no los iba a sorprender a ellos,
sino a su enemigo. Para que ese plan funcione tenían que estar
todos. Por eso, como vimos ayer, es muy importante que asistamos a
una iglesia donde asisten otros creyentes.
La
historia cuenta que Josué fue con una
parte muy importante del pueblo hacia Hai. Los de Hai, pensando que
iba a pasar como la primera vez, salieron a enfrentar a los
israelitas. Los israelitas hicieron como si se estaban escapando de
ellos; como había sucedido la primera vez. Entonces todos los de Hai
salieron a perseguir a los israelitas y dejaron sola la ciudad. En
ese momento fueron los ejércitos de Israel y fácilmente tomaron la
ciudad y la prendieron fuego. Cuando los de Hai, que estaban
persiguiendo a los de Israel vieron el humo que salia de Hai,
desesperadamente volvieron a Hai y allí se tuvieron que enfrentar
con los soldados de Israel por adelante, y con Josué y el pueblo por
detrás. Enseguida fueron derrotados todos los de Hai.
Hoy
podemos ver que cuando estamos con el pueblo de Dios podemos triunfar
según el plan de Dios, pero cuando estamos solos o sin el pueblo de
Dios podemos caer en trampas que nos derrotarán muy fácilmente.
El
Dios de Josué es el mismo de hoy en día. De la forma que habló con
Josué y le dio la victoria sobre el mal, desea dártela a vos
también. Lo primero es que tienes que entender que la propuesta de
Dios para tu vida no es una emboscada. Dios ya ha dado a su Hijo
Jesús por vos y por mi. No hay sorpresas en él, pues él ha hecho
ya todo para que podamos ser salvos. Pero Satanás es padre de
mentira y el constantemente busca como engañarnos poniendo
emboscadas muchas veces. Por eso es importantísimo poder estar cerca
de nuestro Dios formando parte de un grupo de cristianos. Esto no es
una oferta religiosa, sino una necesidad de cada una de nuestras
vidas.
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Otra
vez Dios nos invita a elegir. Aceptar el perdón de la obra que Dios
ya ha hecho o seguir con el riesgo constante de las emboscadas de
Satanás.
Oración:
Querido
Padre Dios, gracias porque desde que recibí al Señor Jesús en mi
corazón ya pertenezco a tu familia. Ayúdame a entender la necesidad
de buscar un lugar a donde se reúnen hijos tuyos y no ser presa
fácil de las emboscadas que puede ponerme Satanás. En el nombre del
Señor Jesús, Amén.