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Cuando oyeron estas cosas todos los reyes que estaban a este lado del
Jordán, así en las montañas como en los llanos, y en toda la costa
del Mar Grande delante del Líbano, los heteos, amorreos, cananeos,
ferezeos, heveos y jebuseos, 2 se concertaron para pelear contra
Josué e Israel. 3 Mas los moradores de Gabaón, cuando oyeron lo que
Josué había hecho a Jericó y a Hai, 4 usaron de astucia; pues
fueron y se fingieron embajadores, y tomaron sacos viejos sobre sus
asnos, y cueros viejos de vino, rotos y remendados, 5 y zapatos
viejos y recosidos en sus pies, con vestidos viejos sobre sí; y todo
el pan que traían para el camino era seco y mohoso. 6 Y vinieron a
Josué al campamento en Gilgal, y le dijeron a él y a los de Israel:
Nosotros venimos de tierra muy lejana; haced, pues, ahora alianza con
nosotros. Josué 9:1-6
Hola!
Buen comienzo de semana! Arranquemos ésta semana juntos siguiendo
con la historia que Dios está queriendo compartir con nosotros desde
que comenzamos el año escolar. Ya quedó atrás el cruce del Jordán,
la conquista de Jericó, la derrota y posterior victoria de Hai y la
adoración a Dios y la lectura de la ley de Dios. Los enemigos se
habían enfrentado contra Israel con todas sus fuerzas, pero Dios
había dado una victoria completa cuando confiaban en Él. Los
versículos de hoy comienzan diciendo que los reyes de toda la región
prontamente se enteraron de lo que estaba sucediendo con Israel.
Muchas veces se nos dice en la Biblia que todos se daban cuenta del
poder del Dios de Israel y que eso los convertía en una nación
prácticamente invencible. Es por eso que muchos pueblos y sus reyes
se pusieron de acuerdo para luchar contra Israel. Cada uno entendía
que podían hacer muy poco en forma individual, pero tenían la
esperanza de que juntos podían derrotar al pueblo de Dios. Juntos,
tratarían de diseñar algún tipo de plan que les diera la
posibilidad de una victoria. El hecho de juntarse les hacía
reconocer que los israelitas no eran un pueblo común; no eran una
nación más. Pero lo que los hacía especial no eran las personas,
sino como todos decían: “El Dios de Israel”.
Fue
así que uno de los pueblos, los que vivían en Gabaón, sabiendo de
lo difícil que era enfrentarlos pues se habían enterado de lo
ocurrido en Jericó y Hai, decidieron llevar a cabo un plan
diferente. Dice que usaron su astucia. El diccionario define la
astucia como: “Habilidad
para comprender las cosas y obtener provecho o beneficio mediante
engaño o evitándolo.” Es
decir que la astucia es algo que podemos usar para engañar o evitar
ser engañado. Sin lugar a duda la astucia es otra capacidad que Dios
le ha dado a las personas, pero, como todas las capacidades que nos
ha dado Dios, nosotros decidimos si las utilizamos para bien o para
mal.
La
Biblia nos advierte muchas veces sobre el peligro de ser engañados
para hacernos algún daño. Vos podrás recordar cuando en el huerto
de Edén, Satanás uso su astucia para hacer dudar de Dios a Eva, y
así lograr que Eva y Adán desobedecieran a Dios y el pecado entró
en el corazón del ser humano, y desde allí pasó de generación en
generación hasta nosotros mismos.
Los
de Gabaón no usaron espadas. Satanás no obligó a Eva a comer del
fruto prohibido. Así se nos presenta el mal muchas veces en nuestras
vidas. Hoy solamente quisiera que pensemos en al astucia que Satanás
sigue usando. Él no quiere que entiendas el plan de Salvación.
Satanás sabe que Jesús da la vida eterna, pero como él ya está
condenado por su rebelión, no quiere que las personas entiendan el
mensaje de salvación y sus pecados sean perdonados y vivan para
Dios. No dejes que la astucia de Satanás y del pecado te engañen
para que no recibas a Jesús en tu corazón. Ahora mismo tienes que
creer y pedirle a Jesús que perdone tus pecados y entre en tu
corazón y no te dejes engañar.
•
Usa
tu astucia para evitar ser engañado/a y recibir ahora mismo a Jesús
como tu Salvador.
Oración:
Querido
Padre Dios, gracias porque podemos empezar una nueva semana contigo y
tu palabra. Entiendo en que muchas veces soy engañado por la astucia
de Satanás y el mal. Necesito que me ayudes a no ser engañado sino
poder siempre creer en tus palabras. En el nombre del Señor Jesús,
Amén.