Mayo 16

1 Cuando oyeron estas cosas todos los reyes que estaban a este lado del Jordán, así en las montañas como en los llanos, y en toda la costa del Mar Grande delante del Líbano, los heteos, amorreos, cananeos, ferezeos, heveos y jebuseos, 2 se concertaron para pelear contra Josué e Israel. 3 Mas los moradores de Gabaón, cuando oyeron lo que Josué había hecho a Jericó y a Hai, 4 usaron de astucia; pues fueron y se fingieron embajadores, y tomaron sacos viejos sobre sus asnos, y cueros viejos de vino, rotos y remendados, 5 y zapatos viejos y recosidos en sus pies, con vestidos viejos sobre sí; y todo el pan que traían para el camino era seco y mohoso. 6 Y vinieron a Josué al campamento en Gilgal, y le dijeron a él y a los de Israel: Nosotros venimos de tierra muy lejana; haced, pues, ahora alianza con nosotros. Josué 9:1-6

Hola! Buen comienzo de semana! Arranquemos ésta semana juntos siguiendo con la historia que Dios está queriendo compartir con nosotros desde que comenzamos el año escolar. Ya quedó atrás el cruce del Jordán, la conquista de Jericó, la derrota y posterior victoria de Hai y la adoración a Dios y la lectura de la ley de Dios. Los enemigos se habían enfrentado contra Israel con todas sus fuerzas, pero Dios había dado una victoria completa cuando confiaban en Él. Los versículos de hoy comienzan diciendo que los reyes de toda la región prontamente se enteraron de lo que estaba sucediendo con Israel. Muchas veces se nos dice en la Biblia que todos se daban cuenta del poder del Dios de Israel y que eso los convertía en una nación prácticamente invencible. Es por eso que muchos pueblos y sus reyes se pusieron de acuerdo para luchar contra Israel. Cada uno entendía que podían hacer muy poco en forma individual, pero tenían la esperanza de que juntos podían derrotar al pueblo de Dios. Juntos, tratarían de diseñar algún tipo de plan que les diera la posibilidad de una victoria. El hecho de juntarse les hacía reconocer que los israelitas no eran un pueblo común; no eran una nación más. Pero lo que los hacía especial no eran las personas, sino como todos decían: “El Dios de Israel”.

Fue así que uno de los pueblos, los que vivían en Gabaón, sabiendo de lo difícil que era enfrentarlos pues se habían enterado de lo ocurrido en Jericó y Hai, decidieron llevar a cabo un plan diferente. Dice que usaron su astucia. El diccionario define la astucia como: “Habilidad para comprender las cosas y obtener provecho o beneficio mediante engaño o evitándolo.” Es decir que la astucia es algo que podemos usar para engañar o evitar ser engañado. Sin lugar a duda la astucia es otra capacidad que Dios le ha dado a las personas, pero, como todas las capacidades que nos ha dado Dios, nosotros decidimos si las utilizamos para bien o para mal.

La Biblia nos advierte muchas veces sobre el peligro de ser engañados para hacernos algún daño. Vos podrás recordar cuando en el huerto de Edén, Satanás uso su astucia para hacer dudar de Dios a Eva, y así lograr que Eva y Adán desobedecieran a Dios y el pecado entró en el corazón del ser humano, y desde allí pasó de generación en generación hasta nosotros mismos.

Los de Gabaón no usaron espadas. Satanás no obligó a Eva a comer del fruto prohibido. Así se nos presenta el mal muchas veces en nuestras vidas. Hoy solamente quisiera que pensemos en al astucia que Satanás sigue usando. Él no quiere que entiendas el plan de Salvación. Satanás sabe que Jesús da la vida eterna, pero como él ya está condenado por su rebelión, no quiere que las personas entiendan el mensaje de salvación y sus pecados sean perdonados y vivan para Dios. No dejes que la astucia de Satanás y del pecado te engañen para que no recibas a Jesús en tu corazón. Ahora mismo tienes que creer y pedirle a Jesús que perdone tus pecados y entre en tu corazón y no te dejes engañar.

• Usa tu astucia para evitar ser engañado/a y recibir ahora mismo a Jesús como tu Salvador.

Oración:

Querido Padre Dios, gracias porque podemos empezar una nueva semana contigo y tu palabra. Entiendo en que muchas veces soy engañado por la astucia de Satanás y el mal. Necesito que me ayudes a no ser engañado sino poder siempre creer en tus palabras. En el nombre del Señor Jesús, Amén.