Mayo 31

1 Siendo Josué ya viejo, entrado en años, Jehová le dijo: Tú eres ya viejo, de edad avanzada, y queda aún mucha tierra por poseer.   Reparte, pues, ahora esta tierra en heredad a las nueve tribus, y a la media tribu de Manasés. Porque los rubenitas y gaditas y la otra mitad de Manasés recibieron ya su heredad, la cual les dio Moisés al otro lado del Jordán al oriente, según se la dio Moisés siervo de Jehová; Josué 13: 1, 7 y 8

Hola! Buen martes! Entramos en el último día de mayo, luego de recorrer tantos desafíos durante este mes, con un momento que mucha gente había deseado desde hacía más de 40 años: el momento de repartir la tierra prometida.

Los versículos de hoy nos presentan a un Josué ya viejo. Entrado en años, como dice en uno de ellos. Lo primero que quiero que podamos pensar es en que solo habían pasado unos 6 años desde el momento en que habían cruzado el Jordán. Se que en las películas en general, lo ponen como una persona joven pero en realidad era ya mayor al momento de encabezar la conquista. Tenía la experiencia por haber estado junto a Moisés y de estar dispuesto a servir a Dios en obediencia. ¡Es admirable la fuerza que Dios puede dar a aquellos que están dispuestos a poner sus vidas en la manos de Dios, y Dios hace cosas enormes en ellos y con ellos!

Pensamos que el momento de mayor fuerza es en la juventud, y no nos equivocamos cuando pensamos en la fuerza muscular, pero cuando pensamos en la fuerza interior, esos hombres entrados en años que siguen a Dios nos dan una lección increíble de lo que Dios hace en las almas que esperan en él. Vuelvo a mencionar lo que dijo el profeta Isaías en el capítulo 40: 29 Dios da esfuerzo al cansado, y multiplica las fuerzas al que no tiene ningunas. 30 Los muchachos se fatigan y se cansan, los jóvenes flaquean y caen; 31 pero los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán.

No está diciendo que los jóvenes son flojos, de ninguna manera. Está diciendo que muchas veces hasta los jóvenes se cansan y no p ueden más, y así es si hacemos las cosas y enfrentamos la vida apoyados en nuestras fuerzas, pero si nos apoyamos en nuestro Dios tendremos nuevas fuerzas, levantaremos alas como águilas y correremos la carrera de la vida con Dios sin cansarnos n i fatigarnos. ¡Qué maravillosa verdad!

Dios entonces le dijo a Josué que ya estaba mayor y quedaba aún tierra por conquistar. No le dijo eso como diciendo: Ya no puedes hace nada más, estas viejito, ya fue, ya está. ¡No! Le está haciendo ver que aunque era de mucha edad, había estado luchando por Dios y que todavía había tarea para él, pues él podía seguir siendo útil y tendría el privilegio de repartir a cada una de las tribus de su pueblo amado el lugar correspondiente para que dejaran de vivir en el campamento de Gilgal y tengan de una vez una tierra propia donde levantar sus casas. No olvides que desde que Abraham había salido de Ur unos 600 años antes, Israel había vivido en tiendas, salvo el momento de esclavitud en Egipto. Ahora ya tenía lo suyo, prometido por Dios.

De la misma manera Dios quiere que seas dueño de tus decisiones, de tu lugar, de vos mismo, sin ataduras ni esclavitud del pecado. Muchas personas creen que ser libres es decidir a su antojo y no escuchar a Dios. Pero justamente es al revés. El estar atado al pecado nos hace pensar que no necesitamos de Dios para ser libres. Cuanto más nos movemos a nuestro antojo, más nos alejamos de Dios y de lo mejor para nosotros mismos. No te olvides que la única derrota de Israel fue cuando hubo pecado escondido.

  • Hoy mismo puedes cambiar tu vida encontrando la verdadera libertad en el perdón de Jesús. Desde el principio del año Dios nos está pidiendo que seamos fuertes y valientes para poder decidir entregar nuestra vida a Jesús. Terminá mayo comenzando una nueva vida y empieza a volar verdaderamente, como águila.

Oración:

Querido Padre Dios, gracias porque en ti están las fuerzas que cualquier persona necesita para vivir dignamente. Ayúdame a entender que tú quieres lo mejor para mi vida. Ayúdame a poder decidirme de una vez por ti. En el nombre del Señor Jesús, Amén.