1
Siendo
Josué ya viejo, entrado en años, Jehová le dijo: Tú eres ya
viejo, de edad avanzada, y queda aún mucha tierra por poseer.
7
Reparte,
pues, ahora esta tierra en heredad a las nueve tribus, y a la media
tribu de Manasés.
8
Porque
los rubenitas y gaditas y la otra mitad de Manasés recibieron ya su
heredad, la cual les dio Moisés al otro lado del Jordán al oriente,
según se la dio Moisés siervo de Jehová;
Josué
13: 1, 7 y 8
Hola!
Buen martes! Entramos en el último día de mayo, luego de recorrer
tantos desafíos durante este mes, con un momento que mucha gente
había deseado desde hacía más de 40 años: el momento de repartir
la tierra prometida.
Los
versículos de hoy nos presentan a un Josué ya viejo. Entrado en
años, como
dice
en
uno
de ellos. Lo primero que quiero que podamos pensar es en que solo
habían pasado unos 6 años desde el momento en que habían cruzado
el Jordán. Se que en las películas en general, lo ponen como una
persona joven pero en realidad era ya mayor al momento de encabezar
la conquista. Tenía la experiencia por haber estado junto a Moisés
y de estar dispuesto a servir a Dios en obediencia. ¡Es admirable la
fuerza que Dios puede dar a aquellos que están dispuestos a poner
sus vidas en la manos de Dios, y Dios hace cosas enormes en ellos y
con ellos!
Pensamos
que el momento de
mayor
fuerza es en la juventud, y no nos equivocamos cuando pensamos en la
fuerza muscular, pero cuando pensamos en la fuerza interior, esos
hombres entrados en años que siguen a Dios nos dan una lección
increíble de lo que Dios hace en las almas que esperan en él.
Vuelvo a mencionar lo que dijo el profeta Isaías en el capítulo 40:
29 Dios
da esfuerzo al cansado, y multiplica las fuerzas al que no tiene
ningunas. 30 Los muchachos se fatigan y se cansan, los
jóvenes flaquean y caen; 31 pero los que esperan a Jehová
tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas;
correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán.
No
está diciendo que los jóvenes son flojos, de ninguna manera. Está
diciendo que muchas veces
hasta
los jóvenes se cansan
y no p
ueden
más,
y
así es
si hacemos las cosas y enfrentamos la vida apoyados en nuestras
fuerzas, pero si nos apoyamos en nuestro Dios tendremos nuevas
fuerzas, levantaremos alas como águilas y correremos la carrera de
la vida con Dios sin cansarnos n
i
fatigarnos. ¡Qué maravillosa verdad!
Dios
entonces le dijo a Josué que ya estaba mayor y quedaba aún tierra
por conquistar. No le dijo eso como diciendo: Ya no puedes hace nada
más, estas viejito, ya fue, ya está. ¡No! Le está haciendo ver
que aunque era de mucha edad, había estado luchando por Dios y que
todavía había tarea para él, pues él podía seguir siendo útil y
tendría el privilegio de repartir a cada una de las tribus de su
pueblo amado el lugar correspondiente para que dejaran de vivir en el
campamento de Gilgal y tengan de una vez una tierra propia donde
levantar sus casas. No olvides que desde que Abraham había salido de
Ur unos 600 años antes, Israel había vivido en tiendas, salvo el
momento de esclavitud en Egipto. Ahora ya tenía lo suyo, prometido
por Dios.
De
la misma manera Dios quiere que seas dueño de tus decisiones, de tu
lugar, de vos mismo, sin ataduras ni esclavitud del pecado. Muchas
personas creen que ser libres es decidir a su antojo y no escuchar a
Dios. Pero justamente es al revés. El estar atado al pecado nos hace
pensar que no necesitamos de Dios para ser libres. Cuanto más nos
movemos a nuestro antojo, más nos alejamos de Dios y de lo mejor
para nosotros mismos. No te olvides que la única derrota de Israel
fue cuando hubo pecado escondido.
-
Hoy
mismo puedes cambiar
tu
vida encontrando la verdadera libertad en el perdón de Jesús.
Desde el principio del año Dios nos está pidiendo que seamos
fuertes y valientes para poder decidir entregar nuestra vida a
Jesús. Terminá mayo comenzando una nueva vida y empieza a volar
verdaderamente, como águila.
Oración:
Querido
Padre Dios, gracias porque en ti están las fuerzas que cualquier
persona necesita para vivir dignamente. Ayúdame a entender que tú
quieres lo mejor para mi vida. Ayúdame a poder decidirme de una vez
por ti. En el nombre del Señor Jesús, Amén.