Septiembre 12

H ola! Buen comienzo de semana!! Empecemos ésta segunda semana de septiembre teniendo en mente lo que estuvimos viendo la semana pasada. Estamos en la historia de Rut mirando cuando Noemí empezó a aconsejarle sobre lo que debería hacer, pensando en su futuro. Hasta ahí, durante esos primeros meses de haber regresado a Belén, Rut había estado cosechando en el campo de Booz, para poder tener el sustento necesario junto a su suegra, pero Noemí empieza a pensar en el futuro de la joven Rut, frente a que ella ya era una persona bastante mayor.

Después de aconsejarle que haga lo que vimos el viernes pasado: lavarse, ungirse y vestirse con sus vestidos, le aconsejó que fuera a la era. En esos días había terminado la cosecha y entonces había que trillar lo cosechado. ¿Sabes que es trillar? Trillar es separar el grano de la paja. Luego se aventaba, es decir se hacía viento para que la paja vuele y quede el grano limpio sin mezclarse con la paja. Ese trabajo de trillar y aventar se llevaba a cabo en la era. La era es un lugar que generalmente es con piso de piedra, para que no se pierda el grano ni se mezcle con la tierra. Muchas veces ese lugar tenía también paredes a media altura para que no se pierda el grano y no entren animales del campo a come rselo . Para esa tarea, los hombres estaban allí todo el día y se quedaban los días necesarios hasta que se terminara la trilla de ese año. En la noche se quedaban a dormir allí mismo y hacían sus camas con la paja que iban juntando y se acostaban a la entrada de la era para que no entrara ningún animal a comerse el grano.

En ese lugar estaba esos días Booz con sus criados haciendo la trilla y aventando el grano. Noemí, entonces le da instrucciones de lo que debe hacer, pues ella lo desconocía por venir de otro pueblo que tenía costumbres diferentes.

Podemos leer en Rut 3:3 y 4: Te lavarás, pues, y te ungirás, y vistiéndote tus vestidos, irás a la era; mas no te darás a conocer al varón hasta que él haya acabado de comer y de beber.  Y cuando él se acueste, notarás el lugar donde se acuesta, e irás y descubrirás sus pies, y te acostarás allí; y él te dirá lo que hayas de hacer.  Y ella respondió: Haré todo lo que tú me mandes.

L as indicaciones fueron que a la noche Rut vaya a la era y observe donde Booz se acueste, después de haber comido y bebido. Es bueno aclarar que en un lugar así las personas se acostaban a dormir con toda su ropa puesta. Rut entonces, luego que Booz estaba totalmente dormido, seguramente muy cansado de la tarea realizada durante todos esos días, debía levantar un poco el manto que cubría a Booz los pies y acostarse en ese lugar, a los pies de él. No olvides que estaba acostado en el suelo en una cama hecha de la paja que se había sacado de las espigas de trigo y cebada. 

Pudimos ver que Rut respondió a lo que su suegra le propuso con una decisión muy firme de su parte: Haré todo lo que tú me digas. Rut entendía que su suegra quería lo mejor para ella y que, por lo tanto, sus consejos eran los mejores. Pero acá más que consejos podemos ver instrucciones. ¡Qué importantes serían para Rut esas instrucciones!! ¡Cuánto más son para nosotros poder oír y seguir las instrucciones de Dios!! 

No es menos importante que Rut debía seguir las instrucciones de Noemí, y luego esperar que Booz le diga lo debía hacer después.  Ésto me hace recordar lo que Dios invita a cada persona. Poder escuchar sus consejos en primer lugar y luego sus instrucciones. Muchas veces Dios usa personas para aconsejarnos, y que ellos nos compartan la palabra de Dios, pero el que puede hacer la obra en tu vida y en tu corazón es Jesús mismo. Rut sabía que su suegra quería lo mejor para ella y para su futuro y escuchó el consejo e instrucciones y decidió: yo haré lo que tu me dices. Hoy no dudes que quien está compartiendo de parte de Dios éste devocional quiere lo mejor para vos, pues es Dios quién desea eso para tu vida. 

  • Mira y copia el ejemplo de Rut. Escucha el consejo de Dios: cree en el Señor Jesucristo y serás salvo. Y luego escucha las instrucciones que él mismo te da para que te vaya muy bien, no solo a lo largo de toda tu vida aquí en la tierra, sino también por la eternidad. Decile a Jesús con tu corazón: Yo haré lo que tu me dices.

Oración:

Querido Dios Padre, gracias porque siempre tú estás ocupado en mi bien, aunque muchas veces no te presto atención. Gracias porque por eso mandaste a tu Hijo Jesús a entregar tu vida por mi, y así yo poder creer en él y ser salvo. Te pido que me ayudes a entender que tu plan para mi vida es perfecto. En el nombre del Señor Jesús, Amén.