H
ola!
Buen comienzo de semana!! Empecemos ésta segunda semana de
septiembre teniendo en mente lo que estuvimos viendo la semana
pasada. Estamos en la historia de Rut mirando cuando Noemí empezó a
aconsejarle sobre lo que debería hacer, pensando en su futuro. Hasta
ahí, durante esos primeros meses de haber regresado a Belén, Rut
había estado cosechando en el campo de Booz, para poder tener el
sustento necesario junto a su suegra, pero Noemí empieza a pensar en
el futuro de la joven Rut, frente a que ella ya era una persona
bastante mayor.
Después
de aconsejarle que haga lo que vimos el viernes pasado: lavarse,
ungirse y vestirse con sus vestidos, le aconsejó que fuera a la era.
En
esos días había terminado la cosecha y entonces había que trillar
lo cosechado. ¿Sabes que es trillar? Trillar es separar el grano de
la paja. Luego se aventaba, es decir se hacía viento para que la
paja vuele y quede el grano limpio sin mezclarse con la paja. Ese
trabajo de trillar y aventar se llevaba a cabo
en
la
era. La era es un lugar que generalmente es con piso de piedra, para
que no se pierda el grano ni se mezcle con la tierra. Muchas veces
ese lugar tenía también paredes a media altura para que no se
pierda el grano y no entren animales del campo a come
rselo
.
Para esa tarea, los hombres estaban allí todo el día y se quedaban
los días necesarios hasta que se terminara la trilla de ese año. En
la noche se quedaban a dormir allí mismo y hacían sus camas con la
paja que iban juntando y se acostaban a la entrada de la era para que
no entrara ningún animal a comerse el grano.
En
ese lugar estaba esos días Booz con sus criados haciendo la trilla y
aventando el grano.
Noemí,
entonces le da instrucciones de lo que debe hacer, pues ella lo
desconocía por venir de otro pueblo que tenía costumbres
diferentes.
Podemos
leer en Rut 3:3 y 4:
3
Te
lavarás, pues, y te ungirás, y vistiéndote tus vestidos, irás a
la era; mas no te darás a conocer al varón hasta que él haya
acabado de comer y de beber.
4
Y
cuando él se acueste, notarás el lugar donde se acuesta, e irás y
descubrirás sus pies, y te acostarás allí; y él te dirá lo que
hayas de hacer.
5
Y
ella respondió: Haré todo lo que tú me mandes.
L
as
indicaciones fueron que a la noche Rut vaya a la era y observe donde
Booz se acueste, después de haber comido y bebido. Es bueno aclarar
que en un lugar así las personas se acostaban a dormir con toda su
ropa puesta. Rut entonces, luego que Booz estaba totalmente dormido,
seguramente muy cansado de la tarea realizada durante todos esos
días, debía levantar un poco el manto que cubría a Booz los pies y
acostarse en ese lugar, a los pies de él. No olvides que estaba
acostado en el suelo en una cama hecha de la paja que se había
sacado de las espigas de trigo y cebada.
Pudimos
ver que Rut respondió a lo que su suegra le propuso con una decisión
muy firme de su parte: Haré todo lo que tú me digas. Rut entendía
que su suegra quería lo mejor para ella y que, por lo tanto, sus
consejos eran los mejores. Pero acá más que consejos podemos ver
instrucciones. ¡Qué importantes serían para Rut esas
instrucciones!! ¡Cuánto más son para nosotros poder oír y seguir
las instrucciones de Dios!!
No
es menos importante que Rut debía seguir las instrucciones de Noemí,
y luego esperar que Booz le diga lo debía hacer después.
Ésto
me hace recordar lo que Dios invita a cada persona. Poder escuchar
sus consejos en primer lugar y luego sus instrucciones. Muchas veces
Dios usa personas para aconsejarnos, y que ellos nos compartan la
palabra de Dios, pero el que puede hacer la obra en tu vida y en tu
corazón es Jesús mismo. Rut sabía que su suegra quería lo mejor
para ella y para su futuro y escuchó el consejo e instrucciones y
decidió: yo haré lo que tu me dices. Hoy no dudes que quien está
compartiendo de parte de Dios éste devocional quiere lo mejor para
vos, pues es Dios quién desea eso para tu vida.
-
Mira
y copia el ejemplo de Rut. Escucha el consejo de Dios: cree en el
Señor Jesucristo y serás salvo. Y luego escucha las instrucciones
que él mismo te da para que te vaya muy bien, no solo a lo largo de
toda tu vida aquí en la tierra, sino también por la eternidad.
Decile a Jesús con tu corazón: Yo haré lo que tu me dices.
Oración:
Querido
Dios Padre, gracias porque siempre tú estás ocupado en mi bien,
aunque muchas veces no te presto atención. Gracias porque por eso
mandaste a tu Hijo Jesús a entregar tu vida por mi, y así yo poder
creer en él y ser salvo. Te pido que me ayudes a entender que tu
plan para mi vida es perfecto. En el nombre del Señor Jesús, Amén.