H
ola!
Buen martes! Ayer estuvimos viendo como Booz se ocupó en buscar lo
que Rut le mostró que deseaba. Vimos como se sentó a esperar a ese
pariente cercano de Elimelec y cuando lo vio le pidió que se sentara
junto a él para que pudiesen, prestándose atención, poder decidir
lo mejor.
El
relato de la historia continúa donde Booz le cuenta lo que estaba
sucediendo. Le dice que Noemí, la viuda de Elimelec, había
regresado a Belén. Ella vendía una parte de los campos que tuvo
Elimelec. Booz llamó a diez hombres que pudiesen ser testigos de lo
que estaban conversando y arreglando. En Rut 4:
3
y
4
Booz le dice a ese pariente más cercano a Elimelec:
Noemí,
que ha vuelto del campo de Moab, vende una parte de las tierras que
tuvo nuestro hermano Elimelec.
4
Y
yo decidí hacértelo saber, y decirte que la compres en presencia de
los que están aquí sentados, y de los ancianos de mi pueblo. Si tú
quieres redimir, redime; y si no quieres redimir, decláramelo para
que yo lo sepa; porque no hay otro que redima sino tú, y yo después
de ti. Y él respondió: Yo redimiré.
Podemos
ver que ese pariente cercano, estaba dispuesto a redimir, y además
se trababa de restaurar el nombre de quien había sido el dueño.
Pero
para Booz no era solo un asunto de terrenos. Enseguida le dice al
pariente lo que leemos en Rut 4:5:
5
Entonces
replicó Booz: El mismo día que compres las tierras de mano de
Noemí, debes tomar también a Rut la moabita, mujer del difunto,
para que restaures el nombre del muerto sobre su posesión.
6
Y
respondió el pariente: No puedo redimir para mí, no sea que dañe
mi heredad. Redime tú, usando de mi derecho, porque yo no podré
redimir.
7 Había
ya desde hacía tiempo esta costumbre en Israel tocante a la
redención y al contrato, que para la confirmación de cualquier
negocio, el uno se quitaba el zapato y lo daba a su compañero; y
esto servía de testimonio en Israel. 8 Entonces el
pariente dijo a Booz: Tómalo tú. Y se quitó el zapato.
Podemos
ver que el pariente, entonces, le cedió el lugar a Booz. Y Booz
entonces iba a redimir. Ese redimir iba a no solo restaurar el nombre
de Elimelec, Quelión y Mahlón, los 3 que habían fallecido, sino
que le daban un futuro a Rut. Rut había entendido que ir a acostarse
a los pies de Booz significaba poder ser redimida por él y luego ser
su esposa, y ella decidió ir y hacerlo. Y Booz, al mismo tiempo,
quiso hacer lo mismo, pero debía cumplir con lo que era necesario,
que frente a testigos poder cumplimentar las normas necesarias.
Esto
nos hace pensar en que hace casi 2000 años Jesús entregó su vida
porque sabía que a lo largo de la historia muchas personas iban a
decidir ir a sus pies y desear ser redimidas, es decir, que alguien
pagara por amor un precio por ellas. En el caso de Rut por su
futuro, no porque ella tuviese un precio de venta. Pero por cada uno
de nosotros por el precio de ser esclavos del pecado.
Rut
decidió, al escuchar el consejo de Noemí ir a los pies de Booz. Yo
un día, al escuchar el consejo de la Biblia, decidí ir a los pies
de Jesús. Rut fue guiada por Noemí a Booz era quien podía
redimirla. Dios hoy te quiere comunicar que solo Jesús puede redimir
tu alma, es decir, mostró su amor por vos cuando entregó su vida en
la cruz para salvarte y si vos lo aceptás va a poder pasar toda la
eternidad junto a
él
.
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Nuevamente…
¿Querés venir ahora mismo a los pies de Jesús? ¿Te diste cuenta
cuantos días Dios está reiterando su invitación? ¿Tenés dudas
de que realmente te ama? No lo dudes más. Ahora mismo vení a los
pies de Jesús. Decile que te perdone y que entre en tu corazón.
Oración:
Querido
Padre Dios, gracias porque aunque eres el Dios Todopoderoso que hizo
los cielos y la tierra, hoy nuevamente estás invit
ándome
a
que pueda ir a vos.
Ayúdame
a decidirme e ir a los pies de Jesús. Perdona mi pecado, y entra en
mi vida como mi Salvador. En el nombre del Señor Jesús, Amén.