Septiembre 6

Hola!! Buen martes!! Hoy quisiera que podamos retomar la historia que venimos viendo en los devocionales. Te cuento que éste devocional fue hecho para el viernes pasado, pero, como tuvimos feriado, quedó para hoy. El pasado jueves, en el devocional en conjunto, se unieron dos historias, de las que hemos leído , que dejan claramente a la vista dos tipos de actitudes frente a la vida y frente al bien y el mal obrar. Debemos destacar que todo no es lo mismo. Vivimos en un tiempo dónde muchos dicen que todo es lo mismo o todo es igual, pero tenemos sobradas pruebas de que eso no es así. Aunque muchos lo siguen negando el mal no es, bajo ningún punto de vista, igual a lo bueno. Como todo lo que existe y es sembrado, literalmente o simbólicamente, todo, absolutamente todo, lo que se siembra, se cosecha, aunque no lo queramos aceptar. Dios mismo se encarga de que una semilla de tomate pueda germinar y salga una planta que dé muchos frutos y en cada uno muchas semillas. De la misma manera se encarga de que: Todo lo que el ser humano siembre, eso va a cosechar. Gálatas 6:7

Un ejemplo muy claro de esto es el que pudimos comparar el jueves de Sansón y Rut. El primero fue el hombre más fuerte que ha existido en la historia de la humanidad, pues no hay registro histórico de alguien que pudo hacer con sus manos lo que Sansón hacía. Cualquiera podría decir que no había nada en lo que se tendría que preocupar, pues nadie le podía hacer frente. Sin embargo podemos ver que él se puso a jugar con lo malo. Sabía que era lo bueno, y para qué Dios le había dado esas fuerzas, pero aún así decidió jugar con el mal, con el pecado. De a poco su alma fue decayendo. En Jueces 16:16 leemos: Y aconteció que, presionándole ella cada día con sus palabras e importunándole, su alma fue reducida a mortal angustia. En el caso de Sansón lo que lo presionaba cada día era la mujer de la cual se había enamorado, llamada Dalila, de la cual sabía que buscaba descubrir cual e ra la clave de sus fuerzas, pero aún así decidió seguir jugando con esa muy mala relación, contraria a lo que Dios recomienda. Pero algunas otras personas, posiblemente, sean presionadas por otro tipo de malas acciones, malas compañías, malas decisiones, de las cuales sabemos que no tendríamos que hacer, estar o decidir. Pero otras personas pueden estar siendo presionadas por la acción de otras personas, en el pasado o presente, que nos han dañado de alguna forma nuestro cuerpo o sentimientos y han dejado heridas que cada día se hacen más difíciles de soportar, que de a poco hacen que, como a Sansón, nuestra alma sea reducida a mortal angustia, es decir, perdamos de vista lo hermoso que es vivir y el valor que la vida tiene en realidad.

La contracara de Sansón es Rut, que decidió ir a vivir al pueblo del Dios de Noemí, su suegra. Ella, como le dijo Booz, decidió ir a vivir bajo las alas de Jehová Dios. Ella pudo experimentar una realidad totalmente diferente. En Rut 3:1 3: Y ella dijo: Señor mío, halle yo gracia delante de tus ojos; porque me has consolado, y porque has hablado al corazón de tu sierva, aunque no soy ni como una de tus criadas. Ella pudo expresar un sentido totalmente opuesto al de Sansón, pues dice que fue consolada. Ella había experimentado muchos momentos muy difíciles en los últimos años y no debemos olvidar que estaba fuera de su tierra y de su familia, además de haber perdido a su esposo, pero buscó amparo en Dios y Dios la puso en gracia ante Booz y la gente que la iba conociendo. Ella pudo mostrar ser un buena persona, esforzada, responsable, respetuosa y humilde. Y así su corazón fue consolado, aún de todo lo difícil que había tenido que vivir. Cada uno de nosotros podemos decidir si hacemos la nuestra y no escuchamos los consejos de Dios, o nos amparamos debajo de Dios. Lo primero llevó a Sansón a que su alma entre en profunda angustia, lo segundo a que el corazón de Rut sea consolado.

  • Vos elegís lo que querés que suceda en tu corazón. Ya sabés cual es el camino. No dejes pasar más tiempo. Comienza un a nueva vida con tu corazón consolado, perdonado y con vida eterna.

Oración:

Querido Padre Dios, gracias porque tu eres nuestro creador. Gracias porque desde que los seres humanos nos apartamos de ti y entró en nosotros la angustia al alma, tú has actuado para darnos tu perdón y el consuelo perfecto. Te pido que me ayudes a decidir como Rut y ampararme bajo tus alas. En el nombre del Señor Jesús, Amén.