Hola!!
Buen martes!! Hoy quisiera que podamos retomar la historia que
venimos viendo en los devocionales. Te cuento que éste devocional
fue hecho para el viernes pasado, pero, como tuvimos feriado, quedó
para hoy.
El
pasado jueves,
en el devocional en conjunto, se unieron dos historias, de las que
hemos
leído
,
que dejan claramente a la vista dos tipos de actitudes frente a la
vida y frente al bien y el mal obrar. Debemos destacar que todo no es
lo mismo. Vivimos en un tiempo dónde muchos dicen que todo es lo
mismo o todo es igual, pero tenemos sobradas pruebas de que eso no es
así. Aunque muchos lo siguen negando el mal no es, bajo ningún
punto de vista, igual a lo bueno. Como todo lo que existe y es
sembrado, literalmente o simbólicamente, todo, absolutamente todo,
lo que se siembra, se cosecha, aunque no lo queramos aceptar. Dios
mismo se encarga de que una semilla de tomate pueda germinar y salga
una planta que dé muchos frutos y en cada uno muchas semillas.
De
la misma manera se encarga de que:
Todo
lo que el ser humano siembre, eso va a cosechar. Gálatas 6:7
Un
ejemplo muy claro de esto es el que pudimos comparar
el
jueves
de Sansón y Rut. El primero fue el hombre más fuerte que ha
existido en la historia de la humanidad, pues no hay registro
histórico de alguien que pudo hacer con sus manos lo que Sansón
hacía. Cualquiera podría decir que no había nada en lo que se
tendría que preocupar, pues nadie le podía hacer frente. Sin
embargo podemos ver que él se puso a jugar con lo malo. Sabía que
era lo bueno, y para qué Dios le había dado esas fuerzas, pero aún
así decidió jugar con el mal, con el pecado. De a poco su alma fue
decayendo. En Jueces 16:16 leemos:
Y
aconteció que, presionándole ella cada día con sus palabras e
importunándole, su alma fue reducida a mortal angustia.
En
el caso de Sansón lo que lo presionaba cada día era la mujer de la
cual se había enamorado, llamada Dalila, de la cual sabía que
buscaba descubrir cual e
ra
la clave de sus fuerzas, pero aún así decidió seguir jugando con
esa muy mala relación, contraria a lo que Dios recomienda. Pero
algunas otras personas, posiblemente, sean presionadas por otro tipo
de malas acciones, malas compañías, malas decisiones, de las cuales
sabemos que no tendríamos que hacer, estar o decidir. Pero otras
personas pueden estar siendo presionadas por la acción de otras
personas, en el pasado o presente, que nos han dañado de alguna
forma nuestro cuerpo o sentimientos y han dejado heridas que cada día
se hacen más difíciles de soportar, que de a poco hacen que, como a
Sansón, nuestra alma sea reducida a mortal angustia, es decir,
perdamos de vista lo hermoso que es vivir y el valor que la vida
tiene en realidad.
La
contracara de Sansón es Rut, que decidió ir a vivir al pueblo del
Dios de Noemí, su suegra. Ella, como le dijo Booz, decidió ir a
vivir bajo las alas de Jehová Dios. Ella
pudo
experimentar una realidad totalmente diferente. En Rut 3:1
3:
Y
ella dijo: Señor mío, halle yo gracia delante de tus ojos; porque
me has consolado, y porque has hablado al corazón de tu sierva,
aunque no soy ni como una de tus criadas.
Ella
pudo expresar un sentido totalmente opuesto al de Sansón, pues dice
que fue consolada. Ella había experimentado muchos momentos muy
difíciles en los últimos años y no debemos olvidar que estaba
fuera de su tierra y de su familia, además de haber perdido a su
esposo, pero buscó amparo en Dios y Dios la puso en gracia ante Booz
y la gente que la
iba
conociendo. Ella pudo mostrar ser un buena persona, esforzada,
responsable, respetuosa y humilde. Y así su corazón fue consolado,
aún de todo lo difícil que había tenido que vivir. Cada uno de
nosotros podemos decidir si hacemos la nuestra y no escuchamos los
consejos de Dios, o nos amparamos debajo de Dios. Lo primero llevó a
Sansón a que su alma entre en profunda angustia, lo segundo a que el
corazón de Rut sea consolado.
-
Vos
elegís lo que querés que suceda en tu corazón. Ya sabés cual es
el camino. No dejes pasar más tiempo. Comienza un
a
nueva
vida
con tu corazón consolado, perdonado y con vida eterna.
Oración:
Querido
Padre Dios, gracias porque tu eres nuestro creador. Gracias porque
desde que los seres humanos nos apartamos de ti y entró en nosotros
la angustia al alma, tú has actuado para darnos tu perdón y el
consuelo perfecto. Te pido que me ayudes a decidir como Rut y
ampararme bajo tus alas. En el nombre del Señor Jesús, Amén.