1 de octubre

Un misterio llamado Jesús

¡Hola! ¡Empezamos el décimo mes del año! En estos días hemos visto la importancia que dio Jesús sobre el tratar bien a los demás, como un principio central en la existencia humana. Vimos como le dijo a Pedro que tenía que perdonar hasta perder la cuenta de cuantas veces ya lo había hecho. 

Hoy y mañana los judios están festejando el día del perdón. Yom Kipur, como se llama esta fiesta,  es un evento que comenzará al atardecer de hoy hasta el atardecer de mañana, y durante esas 24 horas, además de ayunar y otras cosas, se reflexiona profundamente sobre el perdón que se necesita de Dios y hacia los demás. 

En la página de la AMIA, podemos leer entre otras cosas en referencia a este día: “Iom Kipur nos ayuda a crear una cultura de sinceridad, en la cual no nos avergonzamos de reconocer el mal que hemos hecho”.

¡Qué bueno es poder reconocer cuando nos equivocamos y poder sacarnos de encima el peso del error o el pecado! Dios es sincero con nosotros cada día, y desea que nosotros lo seamos también con él y con los que nos rodean, y no tengamos que mentir para tapar otra mentira o el pecado que hayamos hecho contra Dios o contra otra persona. 

No olvides que ser sincero no es decir simplemente lo que pensamos, sino es: no mentir y proponernos no volver a cometer los mismos errores o pecados. 

Ayer vimos como muchos de los religiosos judios querían matar a Jesús. Entonces mandaron a sus soldados a ver donde estaba Jesús y traerlo. Recuerda que si bien estaban los soldados romanos que eran miles y miles, también los religiosos del templo tenían sus propios soldados. 

Entonces los soldados del templo fueron a donde estaba Jesús y lo escucharon hablar, y no lo tomaron preso. Cuando volvieron a donde estaban los sacerdotes, estos le dijeron por qué no habían traído a Jesús, y ellos respondieron: ¡Jamás hombre alguno ha hablado como ese hombre! ¿te diste cuenta? Ellos fueron muy sinceros. A pesar de la orden que tenían, al escucharlo hablar se dieron cuenta que Jesús no era un delincuente ni un charlatán, sino  una persona que demostraba algo sincero de Dios. 

Muchas veces en la vida hay cosas que nos presionan para actuar mal. Pueden ser celos, puede ser algún compañero, puede ser la envidia, o tantas cosas más que nos invitan a obrar mal, pero esos soldados del templo nos muestran la importancia de ser sinceros con nosotros mismos. No podemos negar que las palabras de Jesús son misteriosas pero maravillosas. Y esas palabras nos invitan a diario a no darle atención a las cosas que nos presionan para actuar mal, y ser sinceros en reconocer   que siempre que actuamos mal, cosechamos mal, aunque a veces pareciera que no pasa nada, como muchos piensan. 

Cuando los soldados dijeron esas palabras, los sacerdotes se enojaron y no los trataron bien. Los trataron como ignorantes que habían sido engañados. Muchas veces me han tratado de ignorante por creerle a Jesús, y aunque alguien piense eso de mi, no me importa, sino que sinceramente sé que Jesús me ha dicho que si escucho sus palabras y las hago, soy una persona prudente y sabia, y estoy construyendo mi vida en la roca que es Jesús. 

¿Qué voces escuchas? ¿Las que te dicen que obres mal y te tratan de ignorante, o las que te dice Jesús, que llenarán tu vida de seguridad y paz? Jesús ya demostró que te ama, pues ya entregó su vida en la cruz por vos.    

Te invito a orar: Querido Padre Dios, gracias porque hoy puedo sinceramente hablar con vos y pedirte que me perdones, y deseo escucharte y no escuchar a los que invitan a obrar mal. Gracias porque puedo contar con vos en todo momento, y hoy más que nunca. En el nombre del Señor Jesús, Amén. 

¡HASTA MAÑANA!