2 de septiembre

Un misterio llamado Jesús

¡Hola! Ayer empezamos el mes de septiembre, de la Biblia y de la educación. Repasamos cómo muchísima gente buscaba a Jesús por un milagro, pero muchos por escuchar sus enseñanzas. Cada uno de ellos había entendido que no había nada parecido a ellas. Lamentablemente, hoy en día, aunque tenemos a nuestro alcance sus enseñanzas no hay muchas personas interesadas en querer conocerlas y llenar su vida de la sabiduría verdadera, perfecta y eterna. 

Siguiendo con la historia, Jesús les hizo ver a sus discípulos que mucha gente hacía tres días que iban detrás de él. Y les dijo además que tenía compasión por toda esa gente. Cuando en la Biblia leemos la palabra compasión, no es simplemente sentir pena por otro, no. Esa palabra significa en el original: “sufrir con ellos”. Jesús sanaba a la gente porque sentía en carne propia el sufrimiento de ellos. Resucitó a la hija de Jairo, porque sintió en él, el dolor de los padres, y así lo hacía continuamente. 

Ahora Jesús estaba sintiendo el cansancio de esa gente, de estar tres días detrás de él y el hambre por no tener ya que comer. Estaba enseñando a sus 12 alumnos más cercanos que es muy importante poder entender lo que los demás sienten poniéndonos en su lugar, sintiendo lo que ellos sienten. 

Si nosotros entendiéramos las palabras de Jesús, nunca más habría maltrato entre nosotros, nunca más habría discriminación ni Bullying. Vivimos en una sociedad muy violenta, y continuamente repetimos ese modelo en  nuestro lugar de estudios. Molestamos a compañeros con chistes, con imágenes generadas por inteligencia artificial, o tantas cosas más, y no nos damos cuenta que cuando hacemos eso no solo molestamos o herimos a esas personas, sino que nos rebajamos a lo peor que puede ser un ser humano, pues nada está más lejos de lo recto que rebajar a otra persona. Eso es realmente obras del mal, con las que muchas veces estamos de acuerdo, muy lamentablemente. 

Jesús entonces les dijo a sus discípulos que no podía mandar a la gente a su casa, pues se desmayarían en el camino. Entonces le respondieron: ¿De dónde sacaremos comida para tantos?  

¿No tenían memoria esos alumnos? ¿No se acordaban de lo que Jesús había hecho poco tiempo antes con los 15000? No podemos culparlos por eso, pues ¿cuántas veces nos han hablado de tratar bien a los demás y hacemos lo contrario? Todos los días Jesús nos habla de cómo debemos ser los unos con los otros, pero hacemos lo que se nos antoja sin importar si está bien o no. ¿Nos olvidamos que todo lo que siembra se cosecha? Jesús continúa teniendo compasión por vos y por mi, y como es Dios no solo se compadece de lo que ahora nos puede suceder, sino de lo que nos va a suceder si sembramos mal, pues cosecharemos mal. 

No pienses que Jesús no quiere que disfrutes de tu vida, de tus estudios, de tu familia y amigos, no, todo lo contrario. No solo desea que te vaya bien en todo, sino que como es Dios sabe qué tenés que hacer para lograrlo, y está justamente en sus enseñanzas. Y tenés que empezar por dejarlo entrar en tu vida. Y después tenes que aprender a ponerte en el lugar de los otros, a tener compasión, y así podrás comprender a los demás y los demás a vos.  Todo esto es estar en paz con Dios y con los que nos rodean. 

Estamos en el mes de la Biblia y la educación, y es un excelente momento para empezar a transformar con los valores de Jesús nuestro ámbito de estudio. ¿Aceptás el desafío?

Te invito a orar: Querido Padre Dios, gracias porque siempre deseas nuestro bien. Hoy quiero aceptar el desafío de vivir los principios de Jesús en mi ámbito de estudios. Ayúdame a no aflojar y tratar con compasión a todos mis compañeros, amigos y familiares, y contagiar los principios de paz que nos enseñó Jesús. En el nombre del Señor Jesús, Amén.

 ¡HASTA MAÑANA!