2 de octubre
Un misterio llamado Jesús
¡Hola! Seguimos esta semana del misterio llamado Jesús, después de que ayer vimos cómo los soldados del templo, mandados por los sacerdotes, no quisieron detener a Jesús, sino que quedaron impactados por sus palabras. ¡Qué bueno sería que nosotros también prestemos mucha atención y quedemos impactados con sus palabras!
Aquellos hombres religiosos maltrataron a esos soldados y los llamaron ignorantes y que se dejaban engañar.
Pero las cosas no quedaron ahí, pues ellos buscaban constantemente poder atrapar a Jesús en algo y matarlo, pero había mucha gente que seguía a Jesús.
El relato continua diciendo que esos religiosos llevaron ante Jesús una mujer sorprendida en adulterio. ¿Sabes que es el adulterio? Adulterio es un pecado que hace una persona que tiene una relación sexual con alguien que no es su esposo o esposa.
Apenas llegaron, con voz fuerte para que todos los que andaban por ahí escucharan, le dijeron: Esta mujer fue sorprendida en adulterio, Moisés dijo que debe ser apedreada, ¿Que dices tú?
En primer lugar aquellos hombres estaban usando la ley de Dios no para ser más santos, sino para ver si podían lograr que Jesús dijera algo que estuviera en contra de la ley de Dios y acusarle. Es importante aclarar que era cierto que la ley dada por Dios a Moisés dice en Levítico 20:10 que si un hombre comete adulterio con la mujer de otro hombre, ambos serán muertos. Es un pecado muy grande el adulterio, no es un juego, ni una diversión, por eso ese acto te aparta de Dios, pues no olvides que la palabra muerte significa separación. Pero, para que no nos queden dudas sobre la mala intención de los religiosos, ellos solo llevaron a la mujer y no al hombre, si bien hay otros versículos que se refieren a la acción de la mujer. Por eso el adulterio es un pecado que trae mucho dolor a las familias donde sucede.
Pero, volviendo a la historia, allí estaban los religiosos esperando la respuesta de Jesús, la gente miraba con mucha atención lo que estaba sucediendo y Jesús se inclinó y empezó a escribir en la tierra, aunque no sabemos que escribió.
El ser apedreada, significaba que le tiraban piedras en contra de ella hasta matarla, y muchas veces, primero la enterraban hasta la cintura y después le arrojaban grandes piedras contra su cabeza. Una escena muy fea de ver.
Ante la mirada tensa de todos los que estaban allí, excepto la de la mujer que solo esperaba su sentencia de muerte, los religiosos insistieron y entonces Jesús se levantó y los miró. Ellos ya estaban con piedras en las manos listas para ser arrojadas contra la mujer. Jesús, mirándolos le dijo: El que no tenga pecado, ya puede tirar la piedra contra ella, y se volvió a inclinar y siguió escribiendo en la tierra. Entonces los religiosos, sin saber que decir, soltaron las piedras en la tierra y se fueron y quedó solo la mujer con Jesús, y él le dijo. ¿ninguno te condenó? Y ella respondió: ninguno, Señor. Yo tampoco te condeno, le respondió Jesús, pero ve y no peques más.
Jesús no solo puso en su lugar a los hombres con su sabiduría, sino que también puso en su lugar a la mujer, pero fue con su sabiduría y amor. Es importante entender que los pecados que hacemos traen terribles consecuencias a nuestras vidas, y por eso Jesús desea perdonar a todo aquel que va a él arrepentido y con el deseo de no volver a hacerlo. No importa quien nos acuse, Jesús está dispuesto ahora mismo a perdonar el corazón arrepentido. ¿Cómo está tu corazón en este instante?
Te invito a orar: Querido Padre Dios, vengo ahora delante tuyo entendiendo que no tengo a esos religiosos acusándome, pero si me acusan mis pecados. Por eso te quiero pedir de corazón que me perdones, y que Jesús sea mi Salvador personal. Pero además deseo no volver a cometer los mismos pecados y se que solo lo lograré con tu ayuda. En el nombre del Señor Jesús, Amén.
¡HASTA MAÑANA!