6 de octubre

Un misterio llamado Jesús

¡Hola! Empecemos junto a un misterio llamado Jesús una nueva semana de estudios, ya de lleno en este octubre. Seguimos el camino que Jesús fue recorriendo aquí en la tierra, no mucho tiempo antes de entregar su vida por todos nosotros. 

Un día estaba Jesús con sus discípulos pasando por una ciudad y vieron a un hombre ciego de nacimiento. Los discípulos preguntaron: ¿qué fue lo que pasó para que naciera ciego? La ciencia de hoy podría decir que puede ser por varias razones. Podría ser debido a problemas en el desarrollo o a la estructura de los órganos visuales. Malformaciones genéticas, que lleven a que el ojo no se forme o no funcione. Malformaciones del ojo que causan desprendimiento de la retina. También puede ser por infecciones maternas, durante el embarazo y afectan el desarrollo ocular. Todas cosas que puede suponer la ciencia moderna. 

Pero, ¿qué supusieron los discípulos? Ellos preguntaron: ¿pecaron sus padres o el mismo? Claro, debemos saber que la gente de ese entonces pensaba que los problemas de discapacidades eran fruto de pecado. Si bien es cierto que el pecado afecta a nuestro espíritu y afectará sin lugar, de alguna forma, a nuestro cuerpo, no se encuentra en la Biblia una afirmación directa, aunque si el sabio Salomón dijo que las palabras de Dios son como medicina para el cuerpo. Pero, según el pensamiento de ellos, ¿cuando era un feto, tuvo que pecar para nacer ciego? Bajo ningún motivo podemos creer semejante cosa. La Biblia nos enseña que todos nacemos con pecado, pues lo hemos heredado de nuestros padres, pero que en los primeros años, cuando aún no comprendemos que es el pecado, estamos en la edad de la inocencia, y aunque tenemos pecado, no somos aún responsables de ellos, hasta que empezamos a entenderlo y ahí necesitamos el perdón de Jesús para ser salvos. 

Entonces se descarta que nació ciego por algún pecado personal. Entonces… ¿Fueron sus padres?  Si bien es claro que el pecado de los padres puede perjudicar a la familia, no parece que venga por ese lado. Pero no necesitamos seguir indagando, pues si seguimos con la historia veremos la respuesta de Jesús. 

Jesús les respondió: “ no es que hayan pecado sus padres o él, sino que para que las obras de Dios se hagan visibles en él.” En otras palabras Jesús les respondió que no busquen culpables, sino que Dios lo ha permitido para que puedan entender lo maravilloso que es Dios y lo que puede hacer para los que creen. Muchas veces buscamos culpables para todo, pero poco buscamos saber cuál es la voluntad de Dios para las personas, o para mi propia vida.

Jesús estaba enseñando que él era la luz del mundo, y, como decían las profecías antiguas,  venía a sanar la ceguera espiritual. Pero la mejor forma de demostrarlo era poder sanar a una persona que jamás había visto nada, no conocía los colores, ni las personas, ni el día ni la noche. La ceguera espiritual es la que las personas tenemos por causa del pecado, pues nos va quitando la vista, dejamos de ver como malo a lo malo y creemos verlo bueno, aunque es lo contrario. Creemos que está bien visto el hacer lo que todos hacen aunque no esté bien, y de a poco vamos perdiendo la vista del bien y quedamos ciegos espiritualmente, no podemos ver ni comprender el mal que hay en nosotros. Pero, así como Jesús había dado la vista a varias personas, él desea hacerlo con nosotros también, si queremos que  él lo haga. Pedile a Jesús que te perdone y sea tu Salvador, y que te de la vista espiritual para poder ver bien lo que es malo y separarlo de tu vida y disfrutar de mirar todas las bendiciones que vienen de Dios.

Te invito a orar: Querido Padre Dios, gracias porque podemos empezar una nueva semana de estudios y poder “ver”, aunque muchas veces no nos damos cuenta que somos ciegos espirituales y no podemos distinguir lo bueno de lo malo. Te pido que me perdones y seas mi Salvador, y así pueda ver espiritualmente, y con claridad notar que es bueno y hacerlo, y que no lo es y desecharlo de mi vida. En el nombre del Señor Jesús, Amén.

¡HASTA MAÑANA!