6 de noviembre

Un misterio llamado Jesús

¡Hola! Seguimos en esta primera semana de estudios de noviembre viendo un misterio llamado Jesús. Hemos pasado por como Jesús le contó a sus discípulos que en Jerusalén sería apresado, extremadamente maltratado y muerto, pero que al tercer día resucitaría. Pero ellos estaban más ocupados en discutir quién tendría un mejor lugar en el cielo. Después vimos la historia de Zaqueo y ayer la de Bartimeo.

Jesús y sus doce discípulos seguían camino a Jerusalén, y aprovecharon, como solían hacer, a pasar por Betania, a saludar a sus amigos, Marta, María y Lázaro, a quien Jesús había resucitado. 

Como siempre fueron recibidos con mucha alegría. Marta servía de todo lo que ella preparaba y cocinaba. Lázaro estaba conversando con todos en la mesa, no olvidemos que en la visita anterior había estado muerto. ¿Y María? ¿Dónde estaba María? Por un momento nadie sabía dónde estaba. Pero algo pasó. 

En medio de la charla en la mesa, María apareció con un perfume carísimo. Seguramente alguna vez habrás escuchado sobre los perfumes de hoy en día y de alguno en especial que vale mucho dinero, pero el que trajo María valía ¡el trabajo de todo un año! 

Esas fragancias se traían de muy lejos y se usaba de gotitas. Pero ante la sorpresa de todos María se arrodilló ante  Jesús y empezó a ungir los pies de él. Pero no usó unas gotitas, sino que lo derramó todo. Ella estaba haciendo un acto maravilloso de adoración a Jesús.

Adorar a Dios o a su Hijo Jesús, significa reconocer que ellos son Dios. De hecho ella lo hizo ungiendo a Jesús. Con eso estaba afirmando que Jesús es el Mesías, el Ungido de Dios, el Cristo que fue enviado por Dios el Padre, para salvación a todo el que cree en él. Y al ungir sus pies, reconocía públicamente que Jesús  era el cordero de Dios, el siervo de Dios, el que se humilló por todos nosotros. 

Mientras ella hacía ese acto tan maravilloso, Judas dijo: ¿por qué no fue vendido ese perfume y dado a los pobres? La Biblia aclara que Judas no dijo eso porque le importaban los pobres, sino porque era ladrón y sacaba del dinero que tenían los discípulos de Jesús. 

Podemos volver a ver algo que muchas veces hablamos: los dos puntos de vista ante las experiencias con Jesús. Por un lado María, volcando sobre Jesús lo más valioso que tenía. Ella estaba muy agradecida por haberle dado la vida a su hermano, pero también porque sabía que Jesús es Dios.

Pero por el otro lado estaba Judas. Solo le importaba ganar dinero, tener plata en sus bolsillos, y no se daba cuenta de lo maravilloso que era el poder disfrutar de Jesús, y que lo que él hace en las personas y por las personas, no hay dinero en el mundo que lo pueda comprar. Él lo da todo por amor al que cree en él. 

Hoy, entonces, nos podemos preguntar: ¿De qué lado estamos? ¿Del lado de María o del lado de Judas? Claro, por los nombres creo que nadie quiere identificarse con Judas. Pero si ahora solo estás pensando en poder ganar cosas y como, y no estás prestando atención a las palabras de Jesús, estás actuando como Judas. 

Pero si ahora mismo, quieres tener un corazón agradecido porque Jesús entregó su vida en la cruz por vos para salvarte y darte vida eterna, y deseas decírselo de alguna manera, entonces estás actuando como María. 

Ella buscó y entregó lo más valioso que tenía. ¿Qué es lo más valioso que tenés? Lo más valioso es tu corazón, tu vida. Ahora mismo se lo podés entregar a Jesús. No olvides que él ya entregó su vida por vos. 

Te invito a orar: 

Querido Padre Dios, gracias porque vos y tu Hijo Jesús son un solo Dios. Gracias porque él entregó su vida por mí, y ahora mismo yo quiero entregar mi vida a Jesús.  Quiero que me ayudes a ser como vos y hacer todo como a vos te gusta. En el nombre del Señor Jesús, Amén.

¡HASTA MAÑANA!