7 de noviembre

Un misterio llamado Jesús

¡Hola! Ayer quedamos en un misterio llamado Jesús, cuando antes de llegar a Jerusalén, pasó por Betania, a saludar a sus amigos Marta, María y Lázaro. Allí fue donde María derramó en los pies de Jesús un perfume que costaba el trabajo de un año, y lo adoró y reconoció como el Mesías.

Vimos también cómo Lázaro seguía mostrando la hilacha, como se dice por ahí.  Mostrar la hilacha es una frase para expresar que alguien está mostrando quien realmente es. Mientras María efectuaba un acto maravilloso de adoración a Jesús, Judas pensaba en el dinero que salía ese perfume y lo que se podría hacer con él, ya que se quedaba con una parte de lo que manejaba de los discípulos.  

Jesús responde algunas cosas muy importantes a lo dicho por Judas. En primer lugar Jesús le dice que no moleste a María. Un tiempo antes María había elegido la buena parte: escuchar atentamente a Jesús. Sin lugar a dudas cuando escuchamos atentamente a Jesús podemos apreciar su amor por nosotros y eso motiva a que nuestro corazón lo adore. ¿Escuchas atentamente los consejos de Jesús?

Aquí podemos ver que cuando un corazón está decidido a adorar a Jesús, nada lo podrá detener, porque justamente es el Espíritu Santo de Dios el que nos motiva a reconocer que Jesús y su Padre son un solo Dios, y no hay ninguna fuerza que pueda hacerle frente a él cuando hay un corazón agradecido por lo que Jesús ha hecho por él.

En segundo lugar otra vez dice una frase muy misteriosa, dice: para el día de mi sepultura ha guardado esto. Nadie se imaginaba que una semana después el que hizo resucitar a Lázaro entre otros, iba a estar en una tumba, sin vida humana. Cuando alguien moría, se le colocaban especies aromáticas o perfumes al cuerpo del fallecido. 

Jesús ese día anticipa que lo que María había hecho era ungir su cuerpo entregado por el pecado de todos nosotros, y de ellos también. Pero cuando Jesús iba a estar en la tumba, no iban a llegar las mujeres a llevarle los perfumes y especias aromáticas, pues cuando vayan a la tumba, Jesús ya habrá resucitado. 

En tercer lugar le dice a Judas que si su deseo es ayudar a los pobres, a ellos siempre los va a tener. Jesús sabía claramente la intención de Judas, pero aún así le daba la oportunidad de darse cuenta y arrepentirse de todas las cosas malas que hacía aún estando con Jesús. 

Y le agregó, a los pobres siempre los van a tener, pero a mi no siempre me van a tener. Jesús les seguía advirtiendo de todo lo que estaba por suceder, de como muy pronto, en unos pocos días entregaría su vida en rescate de todos nosotros. 

Y por último va a decir una frase maravillosa. En medio de un momento donde las mujeres eran muy tenidas en menos, Jesús dijo que por cualquier parte que se predicara del amor de Jesús, en cualquier tiempo que sea, se contará de lo que María había hecho ese día. ¡Y mirá si es cierto! Casi 2000 años después nosotros estamos hablando de ella como ejemplo de entregar a Jesús lo más valioso que tenemos: nuestro corazón y vida. 

Estamos terminando la primera semana de estudios de noviembre. La semana que viene nos meteremos en la semana más importante en la historia de la humanidad, no te la pierdas. Pero ahora podemos terminar ésta semana con la reflexión de saber que los que entregamos nuestro corazón a Jesús nunca quedaremos en el olvido. 

En primer lugar nuestro nombre está escrito en el libro de la Vida en el cielo. En segundo lugar en Apocalipsis 14:13 dice: Bienaventurados de aquí en adelante los muertos que mueren en el Señor. Sí, dice el Espíritu, descansarán de sus trabajos, porque sus obras con ellos siguen. Está diciendo que aunque partamos de este mundo, las obras que hacemos para Jesús continúan teniendo su efecto. ¡Es maravilloso!

Terminá esta semana entregando todo tu corazón a Jesús, y por siempre tendrás las dos cosas que recién mencionamos. 

Te invito a orar: 

Querido Padre Dios, gracias porque podemos terminar otra semana de estudios. Gracias porque podemos siempre confiar en vos. Ahora deseo entregar todo mi corazón y mi vida en tus manos, como hizo María con lo más valioso que tenía, y es hermoso saber que como ella quedó para siempre en vos, yo también voy a estar. En el nombre del Señor Jesús, Amén. 

¡BUEN FIN DE SEMANA!