8  de agosto

 Un misterio llamado Jesús

¡Hola! Llegamos a otro viernes luego de recorrer la primera semana pos vacaciones de invierno, donde estuvimos viendo dos historias maravillosas. La de la mujer con flujo de sangre y la de la hija de Jairo. Ambas nos muestran lo importante que es poner la fe en Jesús. Él obra de una manera misteriosa, pero real, y no hay nada imposible para Él. Pero siempre la importancia de destacar que muchos iban solo por sanidad, pero otros, aunque no tantos, por salvación. Jesús quería que cada uno de sus estudiantes creyera de corazón en él, para que sean salvos, pero algunos pensaban que con ser sanos alcanzaba. Muchos hoy también buscan a Jesús cuando necesitan algo de él. La Biblia enseña que podemos ir siempre a Dios a pedirle por nuestras necesidades, pero que no debemos buscarlo solo por eso, sino cada día aprender más de él. 

Algo similar al estudio. Hay muchos alumnos que solo se preocupan en estudiar cuando va a haber un examen, y puede ser que ese día les vaya bien, pero pronto se olvidan y no pueden incorporar nuevos aprendizajes a los anteriores, y solo tienen conocimientos aislados, y no llegan a entender de verdad las cosas. Debemos cada día, en cada clase, prestar atención y tratar de leer más nuestros libros o cuadernillos de estudio, y cuando vienen los exámenes solo nos hará falta hacer un repaso general. En los cursos superiores de secundaria, o nivel superior, van a ser muy importantes los resúmenes que vayamos haciendo y no los que nos puedan hacer las IA.  

Todos estos consejos que hoy podemos aprender con la educación formal, Jesús ya los enseñaba cuando estuvo aquí en la tierra 2000 años atrás. Pero no quería que solo fueran buenos alumnos en conocimiento, sino también en actitudes y acción. Que sean buenos con todos al hacer cosas, que tengan buenos hábitos y buena conducta, que sean honrados, leales, amables, verdaderos. Por eso instruía mucho a todos sus alumnos, pero también los mandó a practicar. 

Hasta ese momento,  siempre estaban escuchando a Jesús y veían lo que Jesús hacía, pero llegó el momento en que Jesús los mandó  a hacer cosas, y les dio varias lecciones. 

La primera fue que los mandó en grupos de dos. Desde un principio les enseñó la importancia de poder contar con otros. Como se diría ahora: no cortarse solo. Aprender a convivir con los que nos rodean y ser útiles los unos a los otros. El sabio Salomón escribió en Eclesiastés 4:9 Mejores son dos que uno; porque tienen mejor paga de su trabajo. 10 Porque si cayeren, el uno levantará a su compañero; pero ¡ay del solo! que cuando cayere, no habrá segundo que lo levante.

La segunda lección fue que Jesús desea compartir su trabajo con los que creen en él y aceptan la invitación de seguirle y servirle.  Dijo que hay mucha tarea por hacer, y necesita de personas dispuestas a seguir a Jesús. Estudiantes que estén dispuestos a aprender de él y hacer lo que él hace, y luego hacerlo para otras personas. 

Y en tercer lugar les dijo que quien siga a Jesús nunca pasará necesidad. Si se esfuerza en servir a Jesús, Dios siempre le dará lo que necesite, sin faltarle nada. Como una persona que trabaja por su salario, aunque muchas veces no alcanza para lo necesario, Jesús dijo que quien le sirva de corazón, Dios le dará su paga: nunca pasará necesidad en este mundo, pero también tendrá riquezas eternas en el cielo. ¡Ese si que es un motivo real para vivir! ¿Te animás a empezar a trabajar para Jesús? Podés empezar hoy mismo en tu salón, ayudando a tus compañeros, y en tu casa haciendo lo mismo que Jesús haría con ellos. 

Te invito a orar: Querido Padre Dios, gracias porque siempre me quieres dar lo mejor. Gracias porque ya diste a tu Hijo Jesús por  mí, y deseas bendecir mi vida acá en la tierra y por toda la eternidad en el cielo. Te pido que en este fin de semana, pueda entender y empiece a servirte en mi casa, haciendo por mi familia y amigos todo lo que Jesús haría mostrando su amor. En el nombre del Señor Jesús, Amén.

¡BUEN FIN DE SEMANA!