8 de septiembre

Un misterio llamado Jesús

¡Hola! Empecemos una nueva semana de estudios en este mes de la Biblia y de la educación. El próximo Jueves será una fecha muy especial con el día del maestro, pero sobre él ya veremos en estos días. Estamos recorriendo las enseñanzas y milagros del maestro Jesús, y en la Biblia une la tarea espiritual del maestro con la del pastor, es decir, que un maestro es al mismo tiempo como un pastor que se ocupa por el bien de sus ovejas. Por eso al hablar del Maestro Jesús lo hacemos con mayúsculas, pues él es el Maestro y el Pastor por sobre todos los demás, pues es Dios.

Hemos visto el viernes como Pedro, adelantándose a los demás discípulos, reconoció que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios. Y pronto junto con Jacobo y Juan estarían viendo a Jesús de una forma aún más asombrosa. A la vista, Jesús era como cualquier otra persona. Su apariencia humana no era llamativa, pero quien lo veía y se acercaba a él, podía notar enseguida que su mirada y palabras mostraban un amor muy profundo por todas las personas, aun ante los que no lo trataban bien. 

Pero después de lo que estuvimos viendo, Jesús llamó a los que el jueves llamamos secretarios ejecutivos y los llevó a un monte alto. Entonces Jesús con Pedro, Jacobo y Juan salieron caminando y subieron muchas cuadras hasta llegar a un lugar bastante alto. Posiblemente los discípulos pensaban que los llevaba a orar allí arriba, pero lo que empezaron a ver los sorprendió realmente. La cara de Jesús empezó a brillar, y la ropa se hacía un blanco intenso como la luz. Hoy hay muchas fuentes de luz, pero en aquel momento solo había el fuego, y eso hacía aún más asombroso lo que ocurría. No era un efecto de imagen ni de inteligencia artificial, era todo en vivo y en directo. No lo estaban soñando, era real ver a Jesús brillando como lo hace el sol.

¿Qué más podía suceder? Era un verdadero misterio como una persona se podía hacer tan brillante. Ellos estaban acostumbrados a mirar la humanidad de Jesús, pero ese día estaban mirando su deidad. Y algo más pasó. Se aparecieron junto a Jesús dos personas muy importantes para los judios del antiguo testamento. Una de ellas había muerto unos 1400 años antes de Cristo. ¿Te das cuenta quién fue? Te doy otra pista: él sacó de Egipto a Israel por el desierto. ¿Ahora sí? Si respondiste Moisés estás en lo cierto. Moisés era una de las dos personas.  La otra se había ido al cielo sin morir unos 900 años antes. ¿Sabés quién fue? Solo hay dos en el antiguo testamento que se fueron al cielo sin morir. Si respondiste Elías, estás en lo cierto.

Los discípulos estaban mirando a Jesús brillando como el sol, junto a Moisés y Elías. Tenían delante de ellos todas las evidencias de que Jesús es Dios y no hay nadie en la tierra que pueda hacer las cosas que él hace. Esto nos vuelve a mostrar que Jesús no es una religión, sino que es Dios, el Creador del universo, y el que puede dar vida eterna, más allá de la vida en la tierra. Junto a él estaba Moisés en carne y hueso. No era un fantasma de Moisés ni uno que se le parecía, era Moisés.  Eso nos muestra que Jesús da vida eterna después de esta vida, a todo el que cree en él. Y también estaba Elías, que se  fue al cielo sin morir. Eso nos demuestra que Jesús dará un cuerpo eterno a todos los que creemos en él, para vivir para siempre en el cielo. ¿Ya tenés a Jesús en tu vida? ¿Ya tenés la vida eterna? Si aún no la tenés, ahora mismo pedile perdón y aceptalo como tu Salvador personal. 

Te invito a orar: Querido Padre Dios, gracias por empezar esta nueva semana y poder ver como el Maestro Jesús mostró que él es Dios y quiere darnos la vida eterna a todo el que cree en él. Ayúdanos a entender eso tan maravilloso que todos podemos tener poniendo nuestra fe en Jesús. En el nombre del Señor Jesús, Amén.

¡HASTA MAÑANA!