10 de noviembre
Un misterio llamado Jesús
¡Hola! Empecemos juntos una nueva semana de estudios. En toda la argentina hoy se celebra el día de la tradición. ¿Sabés por qué? Generalmente se recuerda la muerte de alguna persona importante de nuestra nación. Pero en este caso es un nacimiento. El 10 de noviembre de 1834 nació José Hernández.
Fue el autor del tan reconocido libro llamado “Martín Fierro”, obra maestra de la literatura, donde relata con mucho detalle la identidad nacional. En su homenaje, a partir de 1975, se ha instituido el día de la tradición. En mayor y menor medida, todos en algún momento de la escolaridad, en especial la primaria, nos hemos vestido de paisanos o gauchos para esta fecha, o llevado pastelitos a la escuela.
Y en un misterio llamado Jesús entramos en una semana que era muy tradicional para los judios, la semana de la Pascua. Pero esa fiesta no había nacido de la muerte de alguna persona famosa o su nacimiento, sino que fue dada por Dios unos quince siglos antes en un momento muy especial de la historia de la Biblia y del pueblo de Israel.
En ese momento estaban esclavos de los egipcios. Lo habían estado durante más de cuatro siglos. Varias generaciones habían nacido y muerto siendo esclavos. Pero llegó el día en que Dios les dio la libertad. Posiblemente recordarán que Dios mandó diez plagas sobre Egipto, y la última fue la muerte de los primogénitos.
Ese día Dios les dio instrucciones exactas sobre lo que tenían que hacer para que la muerte de los primogénitos no afectara esa casa. Y todo comenzaba en que el día diez de ese mes apartaran un cordero que sea perfecto, sin ninguna marca. Y lo cuidaran hasta el día catorce en que debía ser muerto y con su sangre debían pintar los dinteles de las puertas y así la muerte pasaría de largo.
Aquella historia, fue contada generación por generación, y como Dios lo pidió en aquel día, se mantuvo el recordatorio por esos quince siglos, y por eso se le llamó Pascua, pues significa “pasar por alto” Ese día en las casas del pueblo de Israel la muerte pasó por alto, pero afectó a cada familia egipcia, entre ellas al mismísimo Faraón. Y allí dispuso entonces que los israelitas podían irse de Egipto, y todo lo que después sucedió que lo podés leer en el libro de Éxodo.
Recién vimos que el día diez debía separarse un cordero perfecto. Justamente, en un misterio llamado Jesús, estamos en el día diez, a cuatro días de celebrar la Pascua judía. Ese día diez, Jesús llegó a Jerusalén. Ya hemos visto cómo Jesús anunció que sería encarcelado, maltratado y muerto.
Pero cuando se acercaron a Jerusalén, había una multitud enorme. Siempre para la Pascua venían judios de todos lados, y hasta los no judios iban también. No olvidemos que era una celebración de más de 1500 años. Se llenaba de gente de tal manera que se hacía muy difícil circular por sus estrechas calles.
Pero al llegar Jesús con sus 12 discípulos, la gente se empezó a enterar que él estaba llegando y entonces tomaron ramas de palmeras, llamadas palmas, y salieron a recibirle y cantaban: ¡Hosanna! ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor, el Rey de Israel! Seguramente se podía escuchar desde afuera de la ciudad el canto de toda esa multitud que a la par de cantar, batía sus palmas de un lado a otro.
No parecía a simple vista que lo fueran a meter preso, todo lo contrario. La cantidad incontable de personas alababan a Dios y daban una bienvenida a Jesús como las profecías decían que sucedería al llegar el Mesías a Jerusalén. Pero aún en medio de esa alegría enorme expresadas por la gran multitud, Jesús sabía que él era el cordero perfecto, que se estaba preparando el día diez, para ser entregado el día 14 para salvación a todo el que cree en él, y entonces la muerte espiritual pasará de largo para los que creen.
Por eso 1ra Corintios 5:7 dice: “porque nuestra pascua, que es Cristo, ya fue sacrificada por nosotros.”
Te invito a orar:
Querido Padre Dios, gracias porque Jesús es la Pascua. Es el que se entregó por mí. Ahora entiendo porque esa semana fue la más importante en la historia de la humanidad, pues desde el comienzo de ella fue apartado el Cordero Perfecto que iba a ser entregado por mi y por todo el mundo. Esta semana quiero seguir escuchando sobre aquella semana donde Jesús hizo todo para salvarme. En el nombre del Señor Jesús, Amén.
¡HASTA MAÑANA!